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El mix de la transición energética

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Entre noviembre y diciembre de 2015, París fue escenario de un importante hito para el cambio climático: casi 200 países acordaron por consenso mantener el aumento global de la temperatura por debajo de los 2°C y, además, esforzarse en limitarlo a 1,5ºC. Se trataba de la COP21, celebrada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, uno de los principales hitos históricos de la transición energética.
El mix de la transición energética

Pero en realidad, la transformación del sector se ha visto fuertemente impactada por múltiples cambios y diversos marcos regulatorios, como el Green Deal Europeo lanzado en 2019 para trazar la hoja de ruta hacia una economía sostenible y la neutralidad climática de aquí al 2050 en Europa, así como por iniciativas clave lideradas por organizaciones no gubernamentales. Dentro de estas últimas cabe mencionar alguna como la iniciativa global RE100 del 2014, en el que las empresas que se adhieren se están comprometiendo a trabajar para abastecer el 100% de sus necesidades de electricidad a partir de instalaciones de energías renovables.

También destaca en este sentido la iniciativa Science-Based Target, lanzada en 2015, que busca orientar a las compañías privadas para que establezcan sus objetivos de negocio en base a la ciencia y a los pronósticos del futuro climático del Planeta. Actualmente, ya se han adherido a estos objetivos 50 empresas en la zona ibérica.

Empresas que muestran así su firme compromiso por minimizar su huella en el planeta, por colocar la sostenibilidad como uno de sus ejes estratégicos, en aras de contribuir a la descarbonización de la economía. Pero, además, es indudable que la sostenibilidad va ligada a términos como la eficiencia, la innovación y la imagen corporativa, que representan valores que impactan en la competitividad de las empresas. Todos estos hitos han cambiado, y están cambiando, el enfoque global de la energía hacia una red más digital, limpia y descentralizada.

El mix de generación
Si empezamos a analizar los cambios ocurridos en el mix de generación energética, vemos principalmente que los combustibles fósiles han sido substituidos progresivamente por las renovables. Es parte del proceso que conocemos como descarbonización. Un gran impulso para este cambio ha sido el abaratamiento de los costes de las energías renovables, además de, por supuesto, los cambios regulatorios que se han ido introduciendo en todo el mundo para favorecer su implementación y reducir las emisiones de carbono.

Para este mismo fin también surgieron las PPAs, un instrumento muy diferente pero que también busca proporcionar una mayor estabilidad a las empresas. En 2009, la gigante cadena de supermercados Walmart se convirtió en la primera compañía privada en adoptar un PPA de energía eólica. Su PPA (Acuerdo de Compra de Energía a largo plazo) provocó una reacción en cadena entre las empresas, que se sumaron a esta tendencia sobre energías renovables.

También ha tenido un papel relevante en este mix energético el compromiso del Gobierno de cerrar las centrales nucleares y de carbón, cuyo uso ha ido decreciendo notablemente en España hasta ser casi residual actualmente en el caso del carbón. España se ha fijado el objetivo de eliminar definitivamente el carbón del mix de energía de aquí al 2025.

La energía que ha experimentado una mayor aceleración en estos últimos años ha sido la solar fotovoltaica. En España, entre 2008 y 2020 ha pasado de una capacidad instalada de 3.355 MW a más de 12.000 MW.

Sin embargo, la mayor penetración de las energías renovables hace que las redes eléctricas se vuelvan más complejas de gestionar, puesto que los recursos energéticos se vuelven mucho más distribuidos e intermitentes. Aquí es donde entra en juego la digitalización.

Digitalización como habilitadora de eficiencia
Una red digital e inteligente permite la conexión e integración de esa energía renovable y distribuida, gestionando esa complejidad que mencionábamos antes debida a los recursos energéticos distribuidos, que requiere de inversiones tanto en hardware como en software. Este es un punto sin duda clave porque permitirá acelerar tres aspectos:  la adopción de energías renovables, la fiabilidad del suministro y, por supuesto, la sostenibilidad.

Ahora, con la descentralización y la digitalización, podemos sumar los recursos distribuidos para conseguir un sistema eléctrico más eficiente, donde muchos más usuarios participan en el balance de la red para igualar generación a demanda. Con esto se abre una puerta para que empresas y particulares se conviertan en prosumidores, es decir, que puedan generar energía renovable on site, gestionar su consumo y aportar generación a la red cuando sea necesario.

En esta línea, seguiremos viendo el avance de otras tendencias, como las microgrids, una tecnología descentralizadora que reúne generación distribuida, baterías y recursos renovables para ayudar a las empresas a operar de manera autónoma de la red eléctrica tradicional, logrando importantes ahorros de energía a corto plazo, al no tener que depender tanto de las variables cambiantes de un mercado energético en constante evolución.

Desde Schneider Electric hemos jugado un papel protagonista a la hora de acompañar a las empresas en cada paso de esta transición, tanto en España como a nivel internacional.

La clave no está en una única solución, hito o normativa, sino en una combinación de circunstancias, contextos y tecnologías, que ya están dibujando un futuro energético completamente distinto.

• Este artículo se ha publicado en el número de abril de Energías Renovables en papel, nuestro número 200, que puedes descargar en formato PDF aquí.

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Suso
Qué mix, ni qué narices. Con todos los respetos a Unesa y sus miembros: váyanse a la puñeta o la cárcel más cercana. Unión Penisa, actualmente Timogy, pasa una factura de 27 días, no 30, con lo cuál, en euros es más económica para «una familia media de cuatro miembros y 4\'4kw», para una viuda y para un matrimonio de Galagar. Esto es un cachondeo