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Bye, bye, 2014

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Al cierre de este número aún no estaba claro si, en esta ocasión, la comunidad internacional iba a ser capaz de estar a la altura del reto que supone el cambio climático. El propósito en Lima era tener un borrador lo suficientemente adelantado como para que el año próximo, en diciembre de 2015 en París, se firme un texto definitivo acorde a las dimensiones del problema. 



El debate energético en la Unión Europea se ha centrado este año en  diversos aspectos directamente conectados con este desafío. En primer lugar, la Comisión Europea publicó una propuesta en materia de clima y energía para 2030 que permitiría reducir los gases de efecto invernadero un 40% en 2030 (comparado con 1990), mejorar un 30% la eficiencia energética y elevar al 27% la presencia de las energías renovables en el mix energético de los 28. Poco después, en mayo, la CE publicaba otro documento, la Estrategia de Seguridad Energética, con el objetivo de reducir la alta dependencia que tiene la UE del petróleo y del gas natural importado. 



Eficiencia y “aportaciones realistas de las renovables” son, de nuevo, elementos claves en este documento, que combinado con el anterior permitiría  elevar aun más, hasta el 49%, la reducción de las emisiones de CO2 en la UE.



Por supuesto que Europa podría ir más lejos y hacer vinculantes todos estos objetivos. Pero, al menos, avanza. ¿Qué ha hecho el gobierno español mientras tanto? 


• Aprobar una reforma eléctrica anti-renovables. Desde el RDL 14/2010 hasta el RD 413/2014.


• Acumular centenares de denuncias, nacionales e internacionales, contra dichas normas
• Vendernos el fracking como gran estrategia energética y de reindustrialización del país


• Autorizar prospecciones petrolíferas en aguas de Canarias (pese a la oposición mayoritaria de los canarios, el riego medioambiental y las escasas probabilidades de éxito)


• Perdonar a las eléctricas una deuda millonaria: 3.400 millones de euros


• Socializar esas pérdidas mientras da la espalda a la pobreza energética (más de siete millones de personas afectadas)
• Intervenir más el precio de la luz y hacer imposible la eficiencia energética


• Estrangular el autoconsumo con balance neto


• Mostrarse incapaz de poner freno al llamado déficit de tarifa que, lejos de detenerse, ha sumado otros 3.595 millones de euros este año.



Y seguro que se nos quedan varias tropelías más en el tintero. Pero 2014 ha sido también el año de la rebelión ciudadana. A lo largo de estos doce meses hemos asistido a numerosas marchas de protesta, como las protagonizadas ante las sedes de Industria y Unesa el 19 de noviembre para denunciar la permisividad del gobierno antes los abusos de las eléctricas; o la histórica manifestación en defensa de las renovables en Madrid el 21 de junio, que congregó a miles de personas procedentes de toda España.

También hemos visto como, pese a la amenaza del “impuesto al sol”, se han seguido haciendo instalaciones de autoconsumo… por la sencilla razón de que sale a cuenta. Hemos asistido al avance, lleno de ímpetu, de la biomasa térmica; al progreso de la geotérmica; al prometedor interés por la eficiencia energética; al espacio que empieza a ganar la movilidad eléctrica; al éxito de las renovables made in Spain en todo el mundo…

Esta revista es un resumen de todo ello.

Volvemos en febrero, ¡feliz año!

Luis Merino
lmerino@energias-renovables.com

Pepa Mosquera
pmosquera@energias-renovables.com

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