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Ignacio Mártil, doctor en Física y catedrático de Electrónica

“Las Perovskitas pueden suponer una revolución tecnológica en la solar fotovoltaica, con eficiencias por encima del 32%”

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Ignacio Mártil es catedrático de Electrónica en la Universidad Complutense de Madrid, divulgador científico y autor del libro ‘Energía Solar. De la utopía a la esperanza’, que acaba de salir. En la actualidad se dedica especialmente al estudio de conceptos avanzados en células solares. Le hemos preguntado sobre las renovables, la energía y la política, la percepción de sus estudiantes y las previsiones que tiene sobre el futuro energético. Y esto nos ha dicho.
“Las Perovskitas pueden suponer una revolución tecnológica en la solar fotovoltaica, con eficiencias por encima del 32%”

– ¿Es la solar fotovoltaica la energía definitiva?
Creo que no hay ninguna fuente energética que pueda calificarse de “definitiva”. De hecho, considero de lo más recomendable que los “mix” energéticos estén muy diversificados, para no depender excesivamente de una determinada tecnología. Estoy pensando en Francia y en la gran dependencia de su sistema eléctrico del suministro de uranio para sus centrales nucleares, que representan más del 70% de su mix energético. Dicho esto, creo que la energía solar fotovoltaica debería ser una de las principales fuentes energéticas de nuestro sistema de producción de energía eléctrica. Las razones son múltiples: nos proporcionaría independencia energética, es una tecnología con facilidad de uso y mantenimiento, posibilita la generalización de un sistema diversificado gracias al autoconsumo, favorece el ahorro de importaciones de combustibles fósiles… En suma, son tantas las “externalidades” de la fotovoltaica que parece mentira que todavía no hayamos apostado más firmemente por ella.

– ¿Cómo imagina el mix energético del futuro a medio y largo plazo?
Centrando la respuesta a nuestro país, lo imagino no muy distinto del actual, ya que los cambios en cualquier sistema energético son muy dilatados en el tiempo. Hay que considerar que las inversiones en una planta de generación de cualquier tecnología son millonarias y los plazos de amortización muy largos. En todo caso, creo que será cada vez más importante el peso de las tecnologías renovables, esta es una tendencia que, de hecho, ya estamos viendo en la actualidad, tras las subastas de potencia eólica y fotovoltaica habidas en los últimos años. En las tecnologías renovables modernas (principalmente fotovoltaica, eólica y termoeléctrica), disponemos de empresas punteras en toda la cadena de valor, de manera que podemos ser capaces de fabricar e instalar nuestros propios sistemas de generación de energía eléctrica limitando al máximo nuestra dependencia exterior. Hay muy pocos sectores productivos de nuestro país de los que podamos decir lo mismo. Tenemos una oportunidad única para poder caminar hacia una elevada independencia tecnológica en el campo de la energía. No hay muchos países que puedan exhibir una ventaja tecnológica como la que tenemos nosotros. Las inversiones que se hagan hacia una descarbonización de nuestra economía, van a estar fuertemente incentivadas por el plan de recuperación europeo puesto en marcha con objeto de paliar la crisis económica en la que la pandemia ha sumido a nuestro país. Diciéndolo de una manera sintética: el futuro de nuestro sector energético será renovable o no será.

– El despliegue masivo de renovables que, por fin, parece que domina el panorama energético mundial, ¿ha llegado demasiado tarde para resolver el problema del cambio climático?
El problema del cambio climático, desafortunadamente, no depende solo del gran despliegue renovable que vemos en el planeta, sino de otros factores no vinculados directamente a la generalización del uso de estas fuentes. Estoy pensando en la automoción individual, en el transporte de mercancías por tierra, mar y aire, en los hábitos de consumo, tanto individuales como colectivos, etc. No sé si llegamos tarde (espero que no), pero desde luego sí sé que necesitamos repensar nuestra forma de producir y sobre todo, de consumir energía.

– ¿Cómo será la próxima generación de células fotovoltaicas? ¿Qué tecnología emplearemos para su producción?
Hay varias tendencias muy prometedoras. Desde sus orígenes y hasta el momento presente, la tecnología dominante (yo diría que hegemónica) es la del silicio mono y multicristalino. Su evolución ha sido impresionante y hoy en día ya disponemos en el mercado de módulos fotovoltaicos con eficiencias en el entorno del 23-24%. Eso es mucho, y está muy cerca de lo máximo que el silicio nos puede ofrecer desde el punto de vista de la máxima eficiencia que puede brindar (en el entorno del 29%), lo que significa que mejorar los valores de eficiencia de los sistemas comerciales y hacerlo a costes competitivos es una tarea cada vez más difícil. Hay tecnologías basadas en silicio que van entrando tímidamente en el mercado, con resultados muy prometedores. Sin entrar en grandes detalles citaré solo dos: las células bifaciales que, aunque no son nuevas, sí que son ahora rentables comercialmente, y las células HIT que fueron desarrolladas inicialmente por Panasonic y que, poco a poco, van aumentando su cuota de mercado. Ambas poseen ventajas competitivas frente a las células solares más convencionales.
Donde se puede producir una verdadera revolución tecnológica es si se demuestra que las células solares basadas en una nueva clase de materiales, denominados genéricamente Perovskitas, alcanzan un grado de madurez tecnológica suficiente como para fabricar módulos fotovoltaicos eficientes basados en estos materiales. Utilizadas en combinación con las células solares de silicio en estructuras denominadas “tándem” (dos células en cascada, una de perovskita y la otra de silicio), podrían llegar a mostrar eficiencias claramente por encima del 32%. De hecho, hay empresas que anuncian la comercialización para el año que viene, de módulos fotovoltaicos basados en estos materiales (Oxford PV, por ejemplo). Si esta tendencia se consolida, sería el cambio más significativo en el mercado fotovoltaico desde la invención de la primera célula solar de silicio, ocurrido a mediados de la década de 1950.

Ignacio Mártil. Libro Energía Solar


– ¿La energía es también política?
Si algo es la energía, es política, desde luego. Cualquier país que se precie sabe esto y cuida especialmente su sistema energético. No hay estado que no considere estratégico a su sector energético. Desgraciadamente, lo que ocurre es que en España, durante los últimos años la política energética ha estado embarrada por la lucha partidista; basta repasar la hemeroteca para ver qué decisiones se han tomado y por parte de quién a lo largo de la última década para certificar lo anterior. Parece inconcebible, pero en España se ha considerado que ser pro renovable es de izquierdas y ser pro nuclear y pro combustibles fósiles, de derechas; en ningún otro país de nuestro entorno sucede esto. Tímidamente, parece que esto está empezando a cambiar. Ojalá que esta tendencia se consolide y podamos, por fin, diseñar una política energética que no dependa del color del gobierno de turno.

– ¿Qué piensan sus alumnos sobre la energía? ¿Sobre las distintas fuentes? ¿Sobre el futuro del modelo energético?
En general, a todos les atraen mucho las energías renovables. Los Trabajos de Fin de Grado (TFG) y los Máster que profundizan en estos conceptos son muy apreciados y demandados por ellos. Personalmente, que dirijo TFGs relacionados directamente con los dispositivos fotovoltaicos y que he dado clases durante bastantes años en un Máster de Energía, he visto la gran demanda que tienen entre ellos. Hay una clara conciencia por su parte de que es un sector con un buen futuro profesional, aunque en los últimos años no ha sido así en nuestro país. En este sentido, quiero destacar que para mí ha sido muy descorazonador ver cómo, durante varios años, venían a cursar ese Máster estudiantes de diversos países de América del Sur para volver a sus lugares de origen, donde encuentran inmediatamente buenos trabajos, cosa que nuestros nacionales no podían hacer. Repito: ojalá algún día cercano la política energética deje de ser un elemento más de la lucha partidista, de la que estamos muy, muy sobrados en España, como comprobamos cada día en estos tiempos tan inciertos que nos está tocando vivir.

– ¿Le han hecho sus alumnos alguna pregunta en torno a la energía que le haya sorprendido?
En general, son muy imaginativos y en alguna ocasión me he encontrado con iniciativas muy estimulantes. En el desarrollo de los TFG de los que he comentado algo en la pregunta anterior, he visto cómo me planteaban estudiar problemas que a mí en ningún momento se me hubiera ocurrido proponerles. Por ejemplo, hace un par de años tuve a un estudiante que me pidió analizar con detalle las células solares instaladas en los exploradores robóticos del Sistema Solar. Resultó un trabajo muy, muy interesante.

– ¿Las renovables acabarán en manos de las grandes empresas de siempre o la generación distribuida facilitará una cierta transición hacia la energía ciudadana?
Tras el afortunado cambio de regulación habido en el autoconsumo hace poco más de un año, ya estamos viendo cómo las grandes empresas del sector están tomando posiciones en ese floreciente mercado. Han visto claramente un nicho de negocio muy jugoso y no lo van a soltar. La ventaja del autoconsumo es que las compañías pequeñas también van a tener su oportunidad. Yo soy optimista en este aspecto, creo que el uso generalizado de sistemas de autoconsumo va a permitir modificar nuestro modelo energético centralizado por otro más distribuido, aunque solo sea en pequeña escala inicialmente. Un modelo distribuido es un sistema más cercano al consumidor, que también se va a convertir en productor. Es un cambio necesario que ya está aquí y que no tiene vuelta atrás.

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Fran
Muy buena entrevista pero destaco Parece inconcebible, pero en España se ha considerado que ser pro renovable es de izquierdas y ser pro nuclear y pro combustibles fósiles, de derechas; en ningún otro país de nuestro entorno sucede esto Yo votante de derechas y he de poner un cero a Rajoy en el tema renovable en cambio difícilmente votaré a las izquierdas pero hay que poner un 10 a Teresa Ribera