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Iñaki Muñiz, socio gerente de Ready to Build Renewables (R2BR)

“En España se habla mucho de la retención del talento, pero salvo honradas excepciones lo practicamos poco”

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En cualquier evento de renovables se le ve a distancia. Por su altura. Es sin duda uno de los techos del sector. Y se le ve desde lejos, porque su andadura en la fotovoltaica data de 2001. Ingeniero Industrial Eléctrico por la Universidad del País Vasco, acumula experiencia en gestión de proyectos (Flabeg), gestión de ventas (Scheuten Solar), gerencia (SMA Ibérica) y desarrollo de negocio internacional fotovoltaico (GES). En 2018 fundó con otros profesionales Ready to Build Renewables (R2BR) para ofrecer servicios de desarrollo de negocio y consultoría senior a empresas en el segmento Utility Scale. Una experiencia que, sin duda, puede aportar respuestas a muchos de los que se plantean hoy lanzarse a la piscina de las renovables.
“En España se habla mucho de la retención del talento, pero salvo honradas excepciones lo practicamos poco”

– ¿Cómo llegaste al sector de las renovables? ¿Fue algo vocacional, algo buscado o pura casualidad?
Antes de entrar en el sector renovable, trabajé dos años en la industria del automóvil en la fábrica de Mercedes Benz en Vitoria, donde se fabrica la furgoneta Vito. Aunque allí hice muy buenos amigos y conocí a la que hoy es mi mujer, trabajar en una empresa tan grande no me gustó mucho. Además, por aquel entonces ya me atraía el sector de las energías renovables y empecé a hacer cursos formativos sobre este tema. En el año 2000 me marché a Colonia (Alemania), donde vivía mi novia, y allí me puse a buscar oportunidades como ingeniero en empresas del sector renovable, que es donde quería trabajar. Fue en Intersolar –cuando todavía se celebraba en Friburgo y no en Munich – donde en un stand me dieron el contacto de Oussama Chehab, un referente internacional en el sector FV, que me abrió las puertas de Flabeg.

– ¿Elegiste algún tipo de formación con este propósito?
Estudiar Ingeniería Eléctrica te vincula intelectualmente al mundo de la energía, sobre todo al de la generación y las redes eléctricas. Mientras trabajaba en Mercedes hice un curso de energía eólica y solar en una academia, que me sirvió para refrescar conceptos, pero lo realmente determinante fue el interés intenso que me despertaba todo lo relacionado con lo que entonces identificaba como generación limpia y no contaminante.

– ¿Cómo fueron los inicios?
Muy ilusionantes. Sólo por trabajar en el ámbito de las energías renovables en aquella época se tenía la percepción de ser un pionero y eso es un sentimiento muy bonito para cualquier persona joven. Al estar en una fase incipiente de un sector, la innovación tenía muchísimo peso, aunque la solidez financiera de este dejaba mucho que desear y muchas empresas entraron en concurso de acreedores, como fue el caso de Flabeg. La palabra bancabilidad la escuché por primera vez en el 2006, estando ya en España. ¡Que bien vivíamos sin conocer la palabra en cuestión!

– ¿Qué tipo de actividad has desempeñado en las distintas empresas en las que has trabajado?
En Flabeg empecé como ingeniero de proyectos. La empresa, además de módulos FV estándar, fabricaba paneles de doble vidrio a medida para integración arquitectónica y el proceso de fabricación de estos módulos era manufacturero y vinculado a proyectos. De la gestión de proyectos pasé a las ventas y Scheuten Solar, la empresa que compró Flabeg, me propuso crear la filial en España. Inicié este proceso, pero finalmente no acabamos de ponernos de acuerdo con mi contrato. Fue justo en este momento cuando se cruzó SMA en mi camino y aquello fue un amor a primera vista. En SMA Ibérica fui gerente hasta 2015 y de ahí salté al desarrollo internacional del negocio fotovoltaico en GES.

– ¿Te ha gustado alguna de estas experiencias especialmente? ¿Alguna te ha resultado dura?
La etapa más dura para mí fue en GES. Al poco de entrar viví mi segundo proceso concursal y luego un proceso de adquisición que fue de todo menos amable. La fase de SMA Ibérica ha sido la más dulce; la posibilidad de crear desde cero un equipo de personas muy capaz del que me sentía muy orgulloso y disponer del solvente respaldo de la tecnología de SMA fue algo apasionante desde el principio. Hasta que el objetivo de reducir costes y personal se impusieron al desarrollo del modelo de negocio y la tecnología, es decir al fuerte espíritu de innovación que había marcado la empresa desde el principio. Figúrate que el lema de SMA fue durante muchos años el de Che Guevara: “Seamos realistas, intentemos lo imposible". Y muchos nos lo creíamos.

– En tu larga experiencia, ¿te has encontrado con niveles de exigencia difíciles de cumplir? ¿Cómo se gestiona esto?
La exigencia en la vida laboral siempre está ahí, la propia o la de la empresa o del cliente para el que trabajas. Y si estás en el mundo de las ventas y el desarrollo de negocio siempre hay un año o varios que los objetivos no se cumplen. ¿Que como se gestiona eso? Ahora llaman resiliencia, eso que nuestros padres llamaban aguante. En cualquier caso, ante contextos que te sobrepasan, saber perder deportivamente y aceptar que hay situaciones sobre las que no puedes influir ni cambiar es clave.

– Cuando empezaste a trabajar probablemente no tenías familia. ¿Cómo se llevan las necesidades de movilidad, de cambiar de ciudad cuando se tienen hijos?
Cuando tienes hijos –mi mujer y yo tenemos dos chicos–, escuchas ese tópico, que a mi nunca me ha gustado, de que los hijos te cambian la vida. Y efectivamente así es. En nuestro caso nuestros hijos nos han anclado a mi mujer y a mí a Barcelona y en eso he de decir que tengo el síndrome de Messi en cuanto al vínculo a una ciudad, que es un síndrome que no padecía cuando no tenía hijos. Entre los 25 y los 35 años viví en seis ciudades de tres países distintos, pero hoy me cuesta imaginarme vivir en otra ciudad lejos de Barcelona.

– Y en esos otros países, ¿qué te ha llamado la atención de su forma de trabajar, del planteamiento que hacen del trabajo, la empresa…?
Hace 20 años cuando empecé a trabajar en el sector, evidentemente las diferencias entre países eran mucho más grandes en la metodología de trabajo, pero la globalización ha hecho que los procedimientos y los métodos de gestión se diferencien más por la cultura de la compañía, que por el país al que pertenece la empresa. Sí que es verdad, que una vez puestos a generalizar, la mentalidad sigue siendo muy diferente entre países, incluso dentro del entorno europeo, que es el que mejor conozco yo. Por poner un ejemplo, en general las empresas alemanas siguen pensando más a largo plazo que las españolas y cuando contratan a un académico recién salido de la universidad o a un profesional recién salido de la FP, están pensando en cómo ofrecerle un entorno y unas perspectivas que lo retengan al menos los próximos cinco años. En España, por el contrario, se habla mucho de la retención del talento, pero salvo honradas excepciones lo practicamos poco.

– ¿Y cómo es trabajar aquí en el sector de las renovables? ¿Qué puede esperar alguien que está formándose y deseando trabajar en este sector?
En España el mercado renovable es muy maduro y la competencia entre los actores es intensa. La empresa española del sector, dentro de los mercados que considera su hábitat natural (Iberia, Italia, Reino Unido, Latinoamérica y Oriente Próximo), tiene un perfil de riesgo más alto y maneja la incertidumbre mejor que sus homólogos europeos, lo cual en un mercado tan volátil como el de la energía es una ventaja competitiva. Alguien que se está formando y que desea trabajar en este sector debe saber moverse en esa volatilidad. Dado que estamos en la era del dato y posiblemente esa persona sea un nativo digital, debe manejar herramientas de diseño, simulación y análisis de datos que le ayuden a la empresa a tomar decisiones en un entorno cada vez más complejo.

– ¿Qué haces ahora en Ready to Build?
Por la variedad de los clientes que ha tenido Ready to Build, yo lo llamo consultoría artesanal con fundamentos técnicos en el desarrollo de negocio y de proyectos renovables. En este sentido, la experiencia te permite poder ofrecer una transversalidad que las empresas que quieren hacer cosas nuevas, ya sea a nivel de producto o de negocio, valoran mucho.

• Esta entrevista está incluida en el número de mayo de Energías Renovables en papel, que puedes descargar gratis en PDF aquí.

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Pepe
Poco no, nada. Preferimos expulsarlo y luego hacerles un homenaje
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