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Piet Holtrop, abogado, fundador de Holtrop S.L.P. Transaction & Business Law

“El mundo no se mejora solito porque pensemos que tenga que hacerlo, hay que mojarse y apoyar en el proceso”

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¿Qué es el agua?, pregunta el pez. No soy tan inteligente. Un elefante con alas. Parece un dialogo absurdo, pero no. Son tres de los titulares que Piet Holtrop (Leeuwarden, Países Bajos. 1971) ha puesto a sus artículos en Energías Renovables. Son geniales, llaman la atención al primer chasquido. Y luego, “el abogado de las energías renovables” (que bien le valdría de sobrenombre) explica y argumenta por qué está dispuesto a llegar hasta el final con las innumerables causas que tiene abiertas en los tribunales españoles y europeos. Hemos hablado con él de su trabajo, de su visión de las cosas y de la vida.
“El mundo no se mejora solito porque pensemos que tenga que hacerlo, hay que mojarse y apoyar en el proceso”
Piet Holtrop

– ¿Qué hace un frisón como usted en Barcelona?
Pues este mes de junio se cumplen exactamente 20 años desde que vivo en España, entre Valencia y Cataluña. Empecé a venir a Barcelona a mediados de los noventa, en una especie de Erasmus inverso. Había conocido a una estudiante Erasmus de Barcelona en Groningen (Países Bajos), donde estudiaba derecho internacional y europeo, y  viajábamos entre las dos ciudades para vernos. Mi enamoramiento de Barcelona duró mucho más que aquella relación. Además, una vez afincado aquí conocí a María, con la que tengo un hijo y una empresa. Al final logré convencerla para que se casara conmigo.

– ¿Cómo surgió la idea de especializarse en la defensa jurídica de las renovables?
Hice mi trabajo de fin de carrera sobre el efecto horizontal de los derechos humanos, y analicé la situación concreta de una muy conocida multinacional neerlandesa–británica del petróleo en Nigeria, donde Ken Saro Wiwa, poeta de la minoría local de los Ogoni, fue asesinado. En aquel momento la preocupación en torno a las petroleras era si respetaban los derechos humanos o no. Lo de respetar el planeta vendría después. Por entonces tenía dos cosas claras: no quería trabajar en banca, ni ser abogado. Tenía algunos cargos en ONG’s y mi intención era seguir en ese camino.

Unos años más tarde empecé a trabajar como corporate counsel en Kempen & Co, un banco mercantil de Amsterdam, donde me habían enviado desde una empresa de trabajo temporal como documentalista. Fue una experiencia interesante porque en aquella época se tuvo que implementar la nueva regulación que prohibía abusar de información privilegiada, entre otras cosas.

Al principio del milenio, cuando ya me había mudado a Barcelona, empecé a trabajar como abogado en Jausas, un bufete barcelonés con mucha proyección internacional. O sea, que ya había conseguido incumplir las dos máximas que me había propuesto. Este bufete acabaría integrándose en la británica Fieldfisher.

Me di cuenta en aquel momento que el cómo o el dónde son menos importante que el qué. Había aprendido a diferenciar entre lo que quería hacer, y lo que necesitaba hacer con mi vida. Mi primer cliente en renovables fue Bürgerwind Braderup, un parque eólico en la parte frisona de Alemania, propiedad de los ciudadanos del pueblo. Esa zona, en el norte de Alemania, es donde viví mi niñez. Aunque soy de origen frisón (Países Bajos), crecí en Alemania porque mi padre trabajaba en la Baja Sajonia para una multinacional británica, Racal Decca Navigation Corporation. El parque eólico se había construido en los años ochenta e iban a repotenciarlo. Estamos hablando del 2001. Yo pensaban que a lo mejor podían reutilizarse las turbinas viejas en España. Como ya me había hecho socio colaborador de APPA, sabía que por entonces se estaba trabajando en un Feed in Tariff aquí, que luego culminaría con la aprobación del Real Decreto 436/2004, y les aconsejé construir un parque nuevo en España, con máquinas nuevas. Sus aerogeneradores de segunda mano acabaron en el Báltico.

– Y entonces llegó la oportunidad de crear un despacho propio en España.
En el 2005 empezaba a trabajar también con empresas fotovoltaicas en España, al principio eran neerlandesas y alemanas, pero pronto fueron también de otros países. El año después del acelerón del Real Decreto 661/2007 comprendí que menos es más. Que necesita especializarme. En noviembre del 2008 constituí con María el bufete Holtrop S.L.P Transaction & Business Law. Queríamos dedicarnos principalmente a las energías renovables. Buscaba el enfoque y necesitaba una misión, que era evitar el cambio climático. Fracasé en esta misión, como es sabido, y también fracasé varias veces en otra misión: la de salvar el Estado de Derecho.

– ¿Salvar el Estado de Derecho? ¿Qué quiere decir?
Puede que para mucha gente suene un tanto patético que un abogado diga que su misión es salvar el Estado de Derecho. Todos los abogados juran hacerlo cuando se colegian, para ellos tiene que venir de serie. Pero lo cierto es que cuando veo la realidad del ejercicio de nuestra profesión en los tribunales, a veces me entra una sensación de folklore. Como si el Estado de Derecho para un país fuera lo mismo que la iglesia para las navidades. Poca gente se lo cree, pero todos quieren regalos.

– ¿Recuerda alguno de los buenos y malos momentos en esta trayectoria con la defensa jurídica de las renovables?
Mi peor momento llegó cuando empezaron a demonizar las renovables y se puso de moda aquello de llamar cazaprimas a las personas que se habían aventurado a trabajar en la transición energética. En vez de echar la culpa a la administración pública, que no había sabido hacer las cosas como debían haberlas hecho, preferían culpar a los ciudadanos que  habían seguido las instrucciones del BOE.

Desde los primeros cambios retroactivos de la normativa de renovables en España he defendido que no era conforme al derecho europeo. Y lo más duro ha sido que durante la mayor parte de los litigios que llevé para varios miles de afectados, nos denegaron el acceso a la justicia europea. El problema no son los derechos que tienen las personas, sino la voluntad de los magistrados en aplicarlo con rigor.   

Sobre los hechos consumados, George Bernard Shaw, dijo: “El hombre razonable se adapta al mundo, y el hombre no razonable persiste en adaptar el mundo a sí mismo. Por ello, todo progreso depende del hombre no razonable”. Pues en el camino de esta defensa me he encontrado con demasiada gente razonable en este sentido, y a ratos uno se siente solo.
También dicen que los frisones tenemos un carácter bastante estoico, y que llevamos bien la persistencia. Es cierto que todo el mundo me da la razón cuando hablamos del detalle del asunto, pero acaban diciendo que la realidad es la que es, y que España es diferente.     

– Y mirando al futuro, ¿cómo ve las cosas?
Mis 20 años en España ya son más que los 14 que viví en mi país natal, o los 16 años que pasé en Alemania. España también es ahora mi hogar. Y en mi hogar seguiré siempre insistiendo en los valores que considero universales. Creo que tiene que ser así, como ya ridiculizaba Groucho Marx. Todavía aspiro a encontrar la palabra final de justicia sobre los errores regulatorios españoles en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (uno de los temas que se tratará en los próximos Legal Fridays), donde tenemos varios procedimiento pendientes. El gran tema, el reto actual que tenemos por delante es mitigar el impacto de la crisis climática. Y como hemos fracasado en nuestra primera misión como firma, que era evitar el cambio climático, reformulamos nuestra misión en esa mitigación.

– ¿Colaboran con otros actores en esa misión?
Desde mis primeras andanzas y mi alta como socio colaborador en APPA en 2001 hasta hoy, hemos ido incrementando nuestra participación en las organizaciones sectoriales, añadiendo a UNEF desde sus inicios, la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, Aedive, Eolicat, el Cluster de la Biomasa de Cataluña, el Cluster de la Energía Eficiente de Cataluña, la Asociación Española del Hidrógeno y, a título personal, la Fundación Renovables. También colaboro a título personal en Amnistía Internacional, Acnur, Médicos sin Fronteras, Greenpeace, Intermon y Avaaz. El mundo no se mejora solito porque nosotros pensemos que tenga que hacerlo, hay que mojarse y apoyar en el proceso.

Hemos asesorado a numerosas administraciones públicas sobre temas de la transición energética. Menciono sólo algunas, como el Área Metropolitana de Barcelona, el Icaen, el Cabildo de Palma, el Cabildo de Lanzarote, y el Govern de las islas Baleares, al que hemos ayudado con la elaboración de la primera Ley de Cambio Climático de España. No sólo criticamos la regulación, cuando nos llaman para ayudar estamos allí. El mayor desafío que tenemos ahora es que los planes de la transición energética se conviertan en realidad. Para ello tenemos que movernos todos los empresarios y todas las ciudadanas y ciudadanos.

– ¿Qué piensa del momento que vive el sector energético en España y en Europa?¿Qué nos espera?
Veo dos grandes desafíos provocados por la crisis sanitaria sin precedentes que estamos viviendo. El primero y principal fue definido el pasado mes de mayo por Nicholas Stern, Joseph Stiglitz y otros como el riesgo del “lock-in” después del “lock-down”. Es crucial darle un destino concreto a todas las medidas de recuperación económica que se aplicarán en los próximos tiempos, dirigiéndolas claramente, no sólo en apoyo a la mitigación de la crisis sanitaria a corto plazo, sino también a la climática a largo plazo. Si no se hace así estaríamos consolidando nuestra economía actual basada todavía primordialmente en combustibles fósiles, crearíamos un “lock-in” en esta economía. De este modo, la crisis del Covid nos habría hecho perder el tren de la transición, y sería sólo el preludio de la más amplia crisis climática. En cambio, y en opinión de Stern y otros, las inversiones que se están considerando necesarias para paliar la aguda crisis económica que ha provocado el Covid, podrían ser suficientes para mitigar con éxito los efectos de la crisis climática. Un posible silver lining (un rayo de luz).

Otro desafío, más próximo, es esforzarnos en conservar algunas costumbres que hemos desarrollado todos a causa de esta crisis. Trabajar más desde casa y participar más de manera virtual en las actividades del sector, mediante webinars, webcast, video-conferencias, etc. De este modo evitaremos muchísimo kilómetros de desplazamientos, que tanto el planeta como nuestras familias nos agradecerán.

En nuestra firma hemos empezado con sesiones de trabajo remotas, ofrecemos e-learning a los clientes, y hacemos un webcast casi todas las semanas. En el primero que hicimos participaron más de 600 personas, y unos días después se había visualizado 400 veces más. En los próximos meses iremos haciendo webcast sobre todos los temas del universo de H-Flex, nuestra herramienta para ofrecer soluciones de transición energética.


H-Flex: la transición energética a tu alcance

• ¿Por qué Flex?
En diciembre de 2018 lanzamos H-Flex, con la ambición de poner nuestro asesoramiento en los temas relevantes para la transición energética al alcance de nuestros clientes, de una manera que permite gestionar sus expectativas de costes, disponibilidad y de urgencia. En H-Flex el coste es la función de disponibilidad y urgencia. Si un cliente requiere disponibilidad inmediata para una entrega inminente, el servicio tiene un coste premium. En cambio, el cliente que  encarga trabajo planificado a plazo, se beneficia de descuentos importantes en nuestros honorarios, porque nos permite planificarnos a nosotros también.

• Temática
Veníamos llamándolo internamente “Universo H-Flex”, porque detrás de H-Flex está nuestro I+D legal en todos los temas relevantes para la transición energética, y no son pocos. No esperamos encargos concretos de clientes para estudiar lo que está pendiente de desarrollo legal y reglamentario, lo estamos estudiando continuamente, y lo vamos estructurando en nuestra base de conocimiento.

Lo llamamos “Universo H-Flex” porque los temas, vistos desde diferentes perspectivas, se pueden visualizar como constelaciones. Un PPA, por ejemplo, lo podemos analizar con las gafas del desarrollador de proyectos, desde la óptica del banco como proveedor de deuda, con la visión del mercado de la comercializadora y, cómo no, con la mirada del consumidor que será quién pagará su precio al fin y al cabo. Lo emocionante de nuestra praxis legal es que no somos los abogados de una de estas partes, sino de cualquiera de ellas.

Quizá es lo que más caracteriza a nuestra firma, la neutralidad. Asesoramos a todos los stakeholders, defendiendo sus legítimos intereses, pero siempre favoreciendo esta transición energética. En la actualidad estamos la mayor parte de nuestro tiempo con PPA’s y autoconsumo, seguido por las redes cerradas, y la movilidad eléctrica. Pero las cosas pueden cambiar trimestre a trimestre, y como trabajo de fondo no perdemos el hilo de ninguno de los temas que consideramos determinantes, como la comunidades energéticas y el hidrógeno como vector energético. Hace 20 años empezamos de manera prácticamente exclusiva con clientes internacionales, hoy nuestra base de clientes es el 90% nacional. Eso sí, repartido por todas las comunidades autónomas.

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