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Las renovables españolas que se hacen a la mar

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«Documento Estratégico Energías Renovables Marinas. Recomendaciones para una estrategia de país». Ese es el título del informe que está ultimando la sección Marina de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA Marina), un informe (que será publicado probablemente tras el verano) que radiografía el sector nacional de las energías oceánicas y del que ya publicamos un adelanto en exclusiva el mes pasado. En esa primera entrega de la serie presentamos, de la mano de APPA, a media docena de los actores clave del sector. En esta segunda pieza continuamos con nuestro repaso y entrevistamos además al presidente de APPA Marina. Así suenan las energías del mar.
Las renovables españolas que se hacen a la mar

Segunda entrega de la serie que sobre las Energías Marinas en España comenzamos a publicar el pasado mes de marzo en nuestra edición de papel (ER 190). En la primera adelantamos, en exclusiva, las claves del «Documento Estratégico Energías Renovables Marinas. Recomendaciones para una estrategia de país» y, además, presentamos algunos de los proyectos y/o empresas pioneras en el desarrollo de las tecnologías de aprovechamiento de las energías marinas. Así, hablamos de Degima, EnerOcean, IDOM, Saitec, Tecnalia. En esta segunda entrega continuamos repasando la nomenclatura de un sector -ocean energy- que cuenta en España con actores de primera fila. En la imagen, el centro de control marino de la Plataforma Oceánica de Canarias, frente a la costa de Gran Canaria (desde él se controla una zona de 23 kilómetros cuadrados). A continuación, el Biscay Marine Energy Platform, otra instalación, muy similar, situada en el mar más setentrional de España, el Cantábrico.

BiMEP
La plataforma vasca de ensayos marinos BiMEP (Biscay Marine Energy Platform) es una infraestructura (que fue financiada por los gobiernos vasco y español) originalmente ideada para probar prototipos de captadores de energías marinas. Se encuentra en mar abierto, situada frente a la costa de Bizkaia, y cuenta con cuatro cables submarinos conectados a tierra que sirven para que la industria pueda ensayar in situ, en condiciones reales, sus prototipos. La zona marina de ensayos tiene 5,2 kilómetros cuadrados, su punto más cercano a la costa se sitúa a 1.700 metros, y está balizada con siete boyas que señalan el área restringida al tráfico marítimo.

BiMEP ha obtenido recientemente además todos los permisos necesarios para llevar a cabo también ensayos de aerogeneradores marinos flotantes.

La vasca Saitec ya ha anunciado que va a instalar en BiMEP, en los próximos meses, su prototipo DemoSATH (una plataforma flotante sobre la que colocará un aerogenerador de dos megavatios). Será el principio de la eólica marina en BiMEP (los comienzos para la undimotriz se remontan a 2016, cuando, poco después de inaugurada BiMEP, llegó el prototipo de aprovechamiento de las olas Marmok A-5, que ha soportado allí varios inviernos y es ahora mismo uno de los dispositivos –en su género– en fase más avanzada de desarrollo). A Marmok, que fue desarrollado por la vasca Oceantec, le ha seguido los pasos Arrecife, otro dispositivo flotante para aprovechamiento de la energía de las olas, que también ha desarrollado una empresa vasca y que llegó a BiMEP hace solo unas semanas.

Pero, aparte de una zona de ensayos casi única en el mundo, BiMEP tiene otra joya. Se trata de la central de aprovechamiento de la energía de las olas de Mutriku, que fue promovida por el Ente Vasco de la Energía (EVE), opera desde el año 2011 y acaba de entrar a formar parte del entramado BiMEP. La central se encuentra en el dique de abrigo que protege la bocana del puerto de Mutriku, y es la instalación undimotriz que más tiempo lleva funcionando ininterrumpidamente, la que más electricidad ha producido y la que más horas de funcionamiento acumula en todo el mundo. En fin, un referente de las energías marinas a escala global (toda la electricidad que generan las turbinas que están empotradas en el dique de Mutriku es vertida directamente a la red general de distribución).

La apuesta vasca por las renovables marinas en todo caso continúa. El EVE –explican desde APPA Marina– ha vuelto a lanzar su convocatoria de ayudas “para la demostración y validación de dispositivos de energías marinas, más concretamente: convertidores de olas, plataformas flotantes para aerogeneradores marinos y equipos auxiliares asociados”. Y, efectivamente, el Gobierno de Euskadi anunció el pasado mes de enero que va a destinar a este fin un total de dos millones y medio de euros a lo largo de tres ejercicios: medio millón de euros en 2020, un millón en 2021 y otro más en 2022.

LifeDemoWave
En Galicia hunde sus raíces el proyecto DemoWave, que ha sido desarrollado por un consorcio integrado por las empresas (todas gallegas) Quantum Innovative, Grupo Josmar, Hércules Control y ACSM, la fundación pública Cetmar y tres grupos de investigación de la Universidad de Vigo. El proyecto (desarrollo de una especie de boya flotante capaz de generar electricidad aprovechando la energía de las olas) surgió en 2015, logró financiación europea (más de un millón de euros) y presentó sus resultados el pasado mes de junio.

En 2018, el consorcio, liderado por Quantum, instaló un primer prototipo de 25 kilovatios –llamado Gelula– en la zona experimental de ensayos de energías oceánicas de Punta Langosteira, área marina de 2,6 kilómetros cuadrados, aguas de entre 20 y 60 metros de profundidad y recurso estimado de 30 kilovatios por metro de frente de ola. Allí realizó sus primeras pruebas en condiciones reales en mar abierto.

El segundo prototipo (25 kilovatios) fue instalado en abril de 2019. Durante los ensayos –explican desde la Universidad de Vigo– el sistema “ha demostrado su viabilidad técnica y su gran potencial para la generación de energía limpia y de calidad”. Desde Quantum aseguran que su prototipo ha demostrado robustez, es fácil de mantener y tiene un coste asequible “que facilitará su implantación a mayor escala en cualquier lugar”.

Además, el demostrador “ha verificado el reducido impacto ambiental de esta tecnología sobre la biodiversidad marina, integrándose a la perfección en el entorno”. LifeDemoWave –señalan así mismo desde Quantum– ha permitido además establecer “un método de cálculo para medir la huella de carbono de estos prototipos”.

Magallanes
La empresa gallega Magallanes Renovables ha desarrollado una tecnología para aprovechar la energía de las corrientes de marea (mareomotriz). El pasado 1 de agosto, conectó su prototipo flotante ATIR (de 1,7 megavatios) a la red eléctrica escocesa. Lo hizo en el Centro Europeo de Energías Marinas (EMEC). ATIR es una especie de plataforma flotante de la que cuelga un mástil que se sumerge verticalmente y del que salen dos brazos perpendiculares. Al final de cada uno de ellos hay una turbina de 3 palas que aprovecha la energía de las corrientes.

El ingenio (escala real) pesa 350 toneladas y, desde su conexión a la red escocesa –informa Magallanes–, ha generado energía “con picos de potencia de 1,6 MW y más de 15 MWh/marea”. La operación ha estado manejada desde los centros de control de Redondela (Pontevedra) y Kirkwall (Islas Orcadas) “y ha permitido validar –explican desde Magallanes– la tecnología, el sistema de control remoto en automático, la operativa de mantenimiento y un LCOE competitivo”.

Magallanes Renovables acaba de firmar su participación en Morlais, el primer parque comercial del mundo, que estará en Gales y tendrá 240 MW. “Con todo esto, nos situamos –nos cuentan desde la empresa– a la cabeza del aprovechamiento de un recurso renovable y totalmente predecible, permitiendo, una vez más, que España se sitúe a la vanguardia de los desarrollos tecnológicos en energías renovables”.

Plocan
Catalogada como Infraestructura Científica y Técnica Singular, la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan) se dedica a la investigación, desarrollo e innovación en el campo de la ciencia y las tecnologías marinas. Está financiada y gestionada por un consorcio integrado al 50% por los gobiernos de Canarias y España. Su instalación clave es un banco de pruebas que se encuentra en altamar, a un kilómetro y medio de la costa de la isla de Gran Canaria. Ese banco de ensayos (23 kilómetros cuadrados, fondos marinos de profundidades que oscilan entre los 30 y los 600 metros) cuenta con una plataforma (con helipuerto, torre de control con una perspectiva visual de 360º, laboratorios, almacenes, etcétera) desde la que se controlan esos 23 kilómetros cuadrados (la plataforma está fijada al lecho marino, que se encuentra en ese lugar a una profundidad de 30,5 metros).

Aparte de servir como plataforma para el ensayo de dispositivos marinos de otros agentes, Plocan está liderando ahora mismo el proyecto europeo Flotant, cuyo objetivo es desarrollar una tecnología eólica marina flotante, “optimizada para aguas profundas (de entre 100 y 600 metros) y capaz de soportar un aerogenerador de diez o más megavatios de potencia”. En fin, el futuro de la eólica marina. En el consorcio (de 18 socios) que lidera Plocan, participan entidades de nueve países, entre ellas, las españolas Aimplas, Cobra, Esteyco y Future Fibres. Lanzado hace ahora exactamente un año, el proyecto Flotant, que cuenta con un presupuesto de casi 5 millones de euros, concluirá en 2022.

Nota: esta es la segunda entrega de la serie que estamos dedicando a las energías renovables marinas

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