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Dos nuevas calderas para devolver la vida a la primera central termosolar-biomasa del mundo

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Tres escuetos párrafos de agencia despacharon la noticia del incendio ocurrido hace un año en la única planta termosolar-biomasa que existe en el mundo, la de Les Borges Blanques, en Lleida. Ni siquiera trascendió que una de las calderas quedó inservible y la otra dejó muchas dudas sobre su funcionamiento. Desde entonces no está activa la parte de biomasa, aunque el suministro de dos nuevas calderas por parte de Sugimat volverá a ponerla en marcha en abril.
Dos nuevas calderas para devolver la vida a la primera central termosolar-biomasa del mundo
Instalación de la parrilla móvil para las calderas de Sugimat en Les Borges Blanques

La historia de Les Borges Blanques está repleta de incidencias. En 2015, ni dos años después de su flamante inauguración (era la primera termosolar cien por cien renovable al hibridarse con biomasa), Abantia, una de las dos propietarias de la central junto a Comsa Emte, ponía a la venta su participación dentro de las desinversiones que pactó con la banca en el contexto de la reestructuración de su deuda. En marzo de 2016 entró en concurso de acreedores y desde entonces la parte de Abantia pertenece a la banca.

En julio de 2018, La Vanguardia se hacía eco de una escueta información de la agencia EFE que afirmaba que los Bomberos de la Generalitat habían extinguido un incendio originado en el almacén de aceite de la central. Meses después el mismo medio informaba de la misma manera de otro incendio que causó “daños materiales en la instalación”, y en concreto a las “conducciones de aceite”.

En este segundo incendio quedó completamente destruida una de las calderas de biomasa y la otra presentaba una situación que generó desconfianza en los propietarios de la central para continuar con su funcionamiento. Se activó entonces la compra de dos nuevas calderas y la mirada se fijó en Sugimat, que suministra calderas, entre otros equipos, a otras plantas termosolares.

Las nuevas calderas de Sugimat ya están en Les Borges Blanques
El pasado 14 de febrero, Sugimat confirmaba a través de una nota de prensa que había suministrado dos calderas de aceite térmico de 25 megavatios térmicos para la producción de electricidad con biomasa, las cuales se hibridarán con un campo espejos cilidroparabólicos que producirán también energía eléctrica gracias a la tecnología solar de concentración.

Añaden que también ha desarrollado “en modalidad llave en mano el resto de los elementos de la planta, como son el sistema de combustión por parrilla móvil, economizadores, sistema de control integral y tratamiento de emisiones”.

Aunque la nota de prensa no lo precisaba, la única central de estas características que existe en España es la de Les Borges Blanques. Además, reconocían que “este proyecto, único en el mundo, tiene la peculiaridad de trabajar con un fluido térmico especial a alta temperatura, el bifenilo, con calderas de biomasa y con un campo solar”.

Un desafío tecnológico al utilizar bifenilo como fluido térmico
Califican este proyecto como un hito para la historia de Sugimat, ya que, aunque es experto en calderas de bifenilo con combustible fósil, en especial gas, aseguran que “desarrollar calderas de biomasa con temperaturas de trabajo a 395ºC supone todo un desafío tecnológico que la empresa ha hecho frente en un tiempo record”.

Todo tiene que estar dispuesto en abril y Comsa Emte espera cumplir definitivamente con los pronósticos de abastecimiento de biomasa, ya que es la responsable en este sentido. En sus primeros meses de actividad suministró 50.000 toneladas, y esperaba convertirse en el mayor proveedor de madera para biomasa en Cataluña al alcanzar las 85.000 toneladas anuales.

En concreto, el suministro de Comsa Emte sería madera en tronco y astilla forestal procedente de más de 150 proveedores, entre empresas de servicios forestales, asociaciones de propietarios, particulares y administraciones públicas de las provincias de Barcelona, Lleida, Tarragona y Huesca.

Desde Sugimat recuerdan que “la hibridación con biomasa de la energía termosolar permite un aumento del tiempo de operación de la planta del 150 por ciento. De esta manera, se transforma un activo energético no gestionable como es una planta de concentración solar en gestionable, dado que la planta puede seguir produciendo electricidad por la noche o en días sin sol”.

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