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UICN: “decir no al aceite de palma desplazaría la pérdida de biodiversidad”

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La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), una de las ONG conservacionistas más importantes a nivel mundial, autora de la Lista Roja de Especies Amenazadas, presenta un informe en el que afirma que “prohibir el aceite de palma posiblemente aumentaría la producción de otros cultivos aceiteros para cubrir la demanda, lo que desplazaría, en vez de detener, las considerables pérdidas de biodiversidad que genera el primero”. Sin embargo, recomienda que “se limite la demanda de aceite de palma para usos no comestibles, como los biocombustibles”.
UICN: “decir no al aceite de palma desplazaría la pérdida de biodiversidad”
Extensa plantación de palma aceitera en Malasia (Foto: UICN)

Coincidiendo con la celebración en París de la sexta cumbre europea de la Mesa Redonda para la Sostenibilidad del Aceite de Palma (RSPO en sus siglas en inglés), varias ONG y la propia industria han aprovechado para lanzar mensajes e informes a favor y en contra de este cultivo. El estudio de la UICN (Aceite de palma y biodiversidad) reconoce el importante impacto que ocasiona, pero advierte de que sería peor que la demanda de aceite se sustituyera por otros cultivos.

“Si se toma en cuenta que otros cultivos aceiteros necesitan hasta nueve veces más tierra, remplazarlo aumentaría notablemente el total de tierras empleadas para producir suficiente aceite vegetal para satisfacer la demanda mundial”, se afirma, para concluir que “evitar seguir deforestando para producir aceite de palma aportaría más beneficios para la biodiversidad”.

La RSPO pide más consumo con menos deforestación
Según la UICN la palma aceitera produce el 35 por ciento de todo el aceite vegetal del mundo en menos de un 10 por ciento de todas las tierras dedicadas al cultivo de plantas aceiteras, y la mayor parte se consume en India, China e Indonesia. “Las tres cuartas partes se utilizan como alimento, aceite de cocina, y en alimentos procesados, mientras que el resto se emplea en cosméticos, productos de limpieza y biocombustibles”, subrayan.

Sin embargo, la RSPO, que en su reunión de París (25 y 26 de junio) pidió “una mayor inclusión de aceite de palma en toda la cadena de suministro, desde la producción al consumo”, asegura que “Europa sigue siendo el principal mercado para el aceite de palma sostenible”. Reconoció que hay que “prevenir la deforestación causada por el aumento de la demanda de los principales mercados, incluida la UE”.

Por otro lado, y en cuanto al destino final de la materia prima, los datos de UICN no cuadran con los del principal consumidor de aceite de palma certificada según la RSPO: Europa. En 2016 Transport & Environment (T&E) dio a conocer cifras de consumo, no negadas por la patronal europea de la industria de los aceites vegetales (Fediol), en las que el biodiésel, con un 45 por ciento, era el principal destino, mientras que la alimentación se quedaba en un 34 por ciento.

Limitar el aceite de palma para biocarburantes
La UICN reconoce que “hasta ahora, el aceite de palma certificado ha demostrado ser apenas marginalmente mejor para evitar la deforestación que su equivalente no certificado, pero este enfoque es relativamente nuevo y podría potencialmente mejorar la sostenibilidad”. También T&E e incluso el Tribunal de Cuentas Europeo han cuestionado estos criterios, en los que la propia UICN interviene como miembro de uno de los esquemas autorizados por la UE: Roundtable on Sustainable Biofuels.

“Se necesitan más esfuerzos para garantizar que se cumplan los compromisos de sostenibilidad y que se reporten en forma transparente, así como para asegurar que sigue habiendo demanda para aceite de palma certificado”, afirma el informe de la UICN.

Más concluyente es con las medidas a la hora de abordar el papel del biodiésel, ya que recomiendan que “las políticas gubernamentales protejan los bosques en los países que producen aceite de palma, así como otros tipos de aceite, y que limiten la demanda de aceite de palma para usos no comestibles, como los biocombustibles”.

Los “impactos desastrosos” del aceite de palma no tienen “soluciones fáciles”
La directora general de la UICN, Inger Andersen, reconoce que “cuando una considera a escala mundial los impactos desastrosos que tiene el aceite de palma sobre la biodiversidad, no encuentra soluciones fáciles”. Y añade que dicho cultivo “está aquí para quedarse, así que necesitamos urgentemente acciones coordinadas para hacer más sostenible su producción, garantizando que todas las partes involucradas –gobiernos, productores, y el resto de la cadena de suministro– honren sus compromisos de sostenibilidad”.

Ayer mismo, Greenpeace publicaba otro informe en el que denunciaba que el mayor comerciante de aceite de palma, Wilmar International, que suministra a marcas como Nestlé, Unilever y Procter&Gamble, tras comprometerse hace cinco años a vender aceite de palma libre de deforestación, “ha incumplido sistemáticamente con sus obligaciones”.

El propio informe de la UICN es contundente en cuanto a las consecuencias sobre la biodiversidad de esta deforestación: “afecta a 193 especies consideradas como amenazadas según la Lista Roja, y entre las que más daño han sufrido están los orangutanes, gibones y tigres. Los impactos se concentran actualmente en Malasia e Indonesia, pero podrían extenderse por los trópicos de África y América conforme la producción aumente para suplir la demanda”.

Un mal menor, que puede ser mayor
“El aceite de palma está diezmando la gran diversidad de especies del sureste asiático, conforme se va tragando grandes extensiones de bosques tropicales; pero si lo remplazamos por cultivos de colza, soja o girasol, podrían sufrir otros ecosistemas naturales y otras especies”, afirma Erik Meijaard, autor principal del informe y presidente del grupo de trabajo de la UICN sobre aceite de palma.

Realmente, y según el acuerdo alcanzado de cara a la aprobación definitiva de la nueva directiva de renovables de la UE, el aceite de palma tiende a desaparecer como energía renovable en el transporte a partir de 2030. En este caso, los posibles sustitutos (electricidad y biocarburantes avanzados) no conllevarían nuevas tierras de cultivo.

Por último, y relacionado con el mensaje del mal menor del aceite de palma, pero mayor si el consumo sigue desorbitado, investigadores alemanes, franceses e indonesios coinciden en la misma línea en un estudio publicado en Nature: “El cultivo de palma aceitera encabeza las mayores pérdidas de carbono, pero es el uso más eficiente de la tierra, aportando la proporción más baja entre la pérdida de almacenamiento de carbono del ecosistema o la disminución y el rendimiento de la producción primaria neta”.

Pero el mismo trabajo de investigación avisa: “la relación entre las necesidades humanas a corto plazo y el mantenimiento de las funciones del ecosistema a largo plazo podría comprometer la capacidad de las plantaciones para proporcionar servicios ecosistémicos que regulen el clima, la fertilidad del suelo, el agua y los ciclos de nutrientes”.

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