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Superbiodiésel con grasas animales y menos subproductos, CO2 y efluentes contaminantes

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Mayor flexibilidad en la acidez de las grasas de origen, reducción o eliminación de subproductos y reducción de la huella de carbono y de efluentes contaminantes. Estas son algunas de las características que se quieren conseguir, de aquí a mediados de 2023, para el biocarburante desarrollado dentro del proyecto LIFE Superbiodiesel. ¿Cómo? “Con una nueva tecnología de transesterificación de grasas en condiciones supercríticas con nuevos catalizadores heterogéneos”, contestan desde la Asociación de Investigación de la Industria del Juguete, Conexas y Afines (AIJU), coordinadora del proyecto.
Superbiodiésel con grasas animales y menos subproductos, CO2 y efluentes contaminantes
Logotipo del proyecto LIFE Superbiodiesel coordinado por AIJU

Todo empezó en 2017, cuando el Ministerio de Economía y Competitividad aprobó el proyecto Arvina-Biocombustibilis dentro del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad. Su objetivo era desarrollar una planta a escala piloto para producir un nuevo biodiesel mediante transesterificación de una grasa animal muy ácida con metanol en estado supercrítico y el uso de catalizadores heterogéneos.

Es decir, el mismo objetivo y procedimiento que ahora se presenta con el LIFE Superbiodiésel y con casi los mismos socios de Arvina-Biocombustibilis. Este último no llegó a su fin porque debido a problemas financieros del socio coordinador (Beta Renowable Group, declarada en insolvencia total con carácter provisional) se cerró por parte del ministerio antes de su conclusión.

“No se llegó a construir ninguna planta piloto, solo se desarrollaron algunos catalizadores que se validaron a nivel de laboratorio, y los resultados obtenidos nos motivaron a presentar el LIFE Superbiodiesel para finalizar la labor iniciada”. Así explica a Energías Renovables Pepi Galvañ, responsable de diseminación del proyecto desde AIJU, actual socio-coordinador, la continuación del trabajo con distinto nombre.

La clave: condiciones supercríticas y catalizadores heterogéneos
Tanto en uno como en otro proyecto se ofrece una alternativa de valorización de los subproductos animales no destinados al consumo humano (Sandach). En la web de AIJU recuerdan que en la actualidad se generan diecisiete millones de toneladas de Sandach, entre los que hay 2’85 millones de toneladas de grasas animales. “El destino de una parte de estas grasas animales procesadas en Europa se limita a su eliminación en vertederos o incineración”, advierten.

Superbiodioesel tiene como objetivo “desarrollar, testar y demostrar la producción de biodiésel a partir de residuos animales empleando una nueva tecnología de transesterificación de grasas en condiciones supercríticas con nuevos catalizadores heterogéneos”. En AIJU aseguran que “la sustitución de catalizadores homogéneos por heterogéneos estructurados, con buena resistencia mecánica y actividad catalítica, permitirá la reutilización de los catalizadores, sin la formación de jabones y mejorando la calidad del biocombustible generado”.

“Reducción de la huella de carbono muy por encima de los objetivos de la directiva de renovables”
Por otro lado, desde la Universidad de Murcia, que participa en Superbiodiesel y lo hizo en Arvina-Biocombustibilis, explicaban cuando se iniciaba este último que “un fluido se encuentra en estado supercrítico cuando es sometido a presiones y temperaturas superiores a su punto crítico, lo que hace que se comporte como un híbrido entre un líquido y un gas. Un fluido supercrítico puede difundirse a través de sólidos como si fuera un gas y disolver sustancias como un líquido”.

Otros de los socios de Superbiodiesel, el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Energía (Imdea Energía), añade que “el proceso permite una mayor flexibilidad en cuanto a la acidez de las grasas de origen, a la reducción o eliminación de los subproductos de glicerina, la reducción de la huella de carbono muy por encima de los objetivos de la Directiva de Energías Renovables y la reducción de efluentes contaminantes del proceso”.

AIJU, mucho más que un centro tecnológico del juguete
El resto de socios del nuevo proyecto LIFE la Asociación de Investigación para la Industria del Calzado y Conexas (Inescop), el Instituto de Tecnología Química (UPV-CSIC) y las empresas Cepsa y Organovac. AIJU, además de coordinar del proyecto, se encarga del conformado de los catalizadores heterogéneos en forma de monolitos con distintas geometrías, mediante una tecnología propia de fabricación recientemente patentada.

AIJU tiene amplia experiencia en el desarrollo de tecnologías (sobre todo con pilas de biocombustible e hidrógeno) para lograr una producción de energía más sostenible y eficiente, con más ejemplos en el campo de la bioenergía. En concreto trabajó en un proyecto (GreenUpGas) de producción de biometano empleando métodos biológicos de bajo coste y menor impacto ambienta y en otro (Biotabacum) que estudió diversos aspectos del aprovechamiento integral de la planta del tabaco (Nicotiana tabacum) para producir energía.

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