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El Gobierno propone un diez por ciento de biocarburantes en el transporte para 2022

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En menos de seis años los objetivos obligatorios mínimos de venta o consumo de biocarburantes en el transporte en España se duplicarán, al pasar del 4,3 por ciento de 2016 al 10 por ciento de 2022. Este último objetivo aparece en el proyecto de real decreto que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico tiene en período de alegaciones hasta este viernes 11 de septiembre. También mantiene el límite del 7 por ciento de biocarburantes a partir de cultivos y establece un 0,2 por ciento de avanzados, ambos para 2022. Con matices, la industria ha recibido de forma positiva el real decreto.
El Gobierno propone un diez por ciento de biocarburantes en el transporte para 2022
Los surtidores de combustibles continuarán incrementando el contenido de biocarburantes.

El proyecto de real decreto se atiene según el texto a dos referencias básicas: el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 y la nueva directiva 2018/2001 de renovables de la Unión Europea. A partir de aquí continúa con la línea de crecimiento de los objetivos de la obligación de incorporación de biocarburantes marcada por el real decreto 1085/2015, que concluye su vigencia este año 2020, para el que establece un porcentaje de venta o consumo de biocarburantes con fines de transporte del 8,5 por ciento.  

En este sentido, el nuevo real decreto establece unos objetivos obligatorios para los años 2021 y 2022 del 9,5 y del 10 por ciento, en contenido energético, respectivamente. Desde la sección de Biocarburantes de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) se valora positivamente este incremento. “Los objetivos se incrementan de una forma razonable y en línea con lo solicitado por nosotros”, dicen también desde la Asociación Española del Bioetanol (BIO-E).

Para Manuel Bustos, director de APPA Biocarburantes, los objeticos “van en la buena dirección, por más que creemos que el previsto para 2022 debería incrementarse al menos hasta el 10,3 por ciento, con el fin de asegurar que el consumo físico o real de biocarburantes sigue una trayectoria ascendente no sólo en términos relativos sino también absolutos”.

No gusta que se siga sin objetivos diferenciados de biodiésel y bioetanol
Bustos vuelve a incidir en que “los objetivos generales de venta o consumo de biocarburantes deberían complementarse con obligaciones específicas y separadas de biocarburantes en gasóleos y gasolinas, tal como sucedió hasta el año 2015”. Es lo mismo que demanda José Ramón Freire, director general de BIO-E.  

“Al no aplicarle el objetivo diferencial, las grandes petroleras se decantan por el biodiésel (importado en su totalidad, bien como producto o como materia prima)”, asegura Freire. Añade que “lamentablemente todavía no se ha conseguido interiorizar y separar del resto de biocarburantes las ventajas que aporta para la economía, el medio ambiente y el desarrollo rural el biorrefino de cereales, que obtiene como productos bioetanol, CO2 alimentario y piensos para la alimentación ganadera”.

Límite del 7 por ciento a los biocarburantes de cultivos
A BIO-E tampoco le gusta nada que se mantenga en la propuesta de real decreto el límite del 7 por ciento para los biocarburantes procedentes de cultivos: “Seguimos con un problema para incorporar energía renovable en el transporte, con bajos precios para los productos del campo y un consecuente abandono rural, pero nos negamos a luchar para eliminar los techos artificiales al uso de bioetanol, ese famoso 7 por ciento establecido en su día por extrapolar, con gran desconocimiento, los problemas del biodiésel al bioetanol”.

Por su parte, Manuel Bustos, ante la posibilidad de que España hubiera aplicado un límite más estricto con respecto al mismo porcentaje que tiene en 2020, lo considera “muy acertado con vistas a dar seguridad jurídica a todos los operadores económicos implicados”. “También nos parece adecuado que el proyecto traduzca este límite al 7,2 por ciento para la obligación de venta o consumo de biocarburantes de 2021 y 2022”, concluye Bustos.      

La postura de las ONG ecologistas es clara en este sentido: no debería haber biocarburantes procedentes de cultivos. En junio de este año, Rosalía Soley, portavoz de la campaña Biodiésel de Ecologistas en Acción, ya afirmó que “para nosotros se debe excluir de las cuotas y obligaciones a los biocombustibles de cultivos”.  

0,2 por ciento obligatorio para biocarburantes avanzados
Por último, el proyecto de real decreto establece un porcentaje para los biocarburantes avanzados más allá del 0,1 por ciento que hasta ahora se indica. En concreto, fija para 2021 ese mismo objetivo indicativo previsto para 2020 en el real decreto 1085/2015 y el obligatorio del 0,2 por ciento para 2022 establecido en la directiva 2018/2001.

También en este caso a Bustos le parece “una trayectoria adecuada y prudente”. Pero pide que “los objetivos se cumplan íntegramente de manera física, es decir, sin aplicación alguna de doble cómputo; y su contribución al objetivo global tampoco debería recibir doble cómputo, ya que con la obligación específica tienen suficiente incentivo”.

Según otro real decreto (1597/2011) que regula los criterios de sostenibilidad de los biocarburantes y biolíquidos y el doble valor de algunos a efectos de su cómputo, la utilización de materias primas residuales por parte de los avanzados les dota de esa posibilidad de contar doble. Esto supondría que entrarían menos biocarburantes de primera generación, que son los que más se producen y venden en España, donde el 93 por ciento del etanol procede de cultivos de maíz y el 82 por ciento del biodiésel de los de soja, palma y colza.

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Francisco Repullo
Ni una sola mención al biometano?