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Solar térmica, la renovable con menos emisiones de CO2 en todo su ciclo de vida

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Por cada kWh térmico generado, la energía solar térmica solo emite 2,1 gramos de CO2, mientras que las emisiones de otras tecnologías renovables eléctricas son 14 veces más altas. Es uno de los datos recogidos en un estudio sobre la huella de carbono de esta tecnología –presentado e 6 de noviembre en el IDAE–, en el que se analiza todo el proceso de un captador solar: desde la extracción de la materias primas para fabricarlo hasta su procesamiento, el transporte y el proceso de fabricación.
Solar térmica, la renovable con menos emisiones de CO2 en todo su ciclo de vida

El estudio ha sido elaborado por Abaleo sobre captadores de Fabrisolia y fue presentado en el marco de la reunión que el Comité Ejecutivo de SOLPLAT, la Plataforma Española de Energía Solar Térmica de Baja Temperatura, mantuvo el pasado 6 de noviembre en el IDAE y en la que se abordó en profundidad la huella de carbono de esta tecnología y su positiva contribución en la minimización de este parámetro.

El trabajo ha tenido en cuenta el ciclo completo de los capadores solares: la extracción de materias primas, la minería, el procesamiento, el transporte a la fábrica y el proceso de fabricación, así como los consumos de energía (electricidad, gas) y los residuos generados. Para los cálculos y las comparaciones con otras fuentes de generación eléctricas, se han considerado 30 años de vida útil de las tecnologías comparadas, tomando como referencia las condiciones climáticas de Madrid.

El resultado es que por cada kWh térmico generado, la energía solar térmica solo emite 2,1 gramos de CO2, mientras que las emisiones de otras tecnologías renovables eléctricas son 14 veces más altas. También se ha calculado el retorno de CO2, el tiempo requerido para compensar las emisiones incurridas para producir el captador, dada la energía producida con la tecnología, analizando dos escenarios, gas o electricidad, dependiendo de qué tecnología se hubiera utilizado en lugar de la solar.

En el escenario de sustitución de gas, considerando una producción energética de 1.810,21 kWh/año por captador, una huella de carbono de 112,55 kg CO2 y unas emisiones evitadas de 325,8 kg CO2/año, el retorno de CO2 es de 0,35 años, mientras que el retorno de CO2 en otras tecnologías renovables eléctricas es de 4,97 años.

En el escenario de sustitución de electricidad, considerando una producción energética de 1.810,21 kWh/año por captador, una huella de carbón de 112,55 kg CO2 y unas emisiones evitadas de 557,5 kg CO2/año, el retorno de CO2 es de 0,20 años, mientras que el retorno de CO2 en otras tecnologías renovables eléctricas es de 2,90 años.


En buen camino

El director general de IDAE, Joan Groizard, que inauguró la jornada,  afirmó que el crecimiento de las renovables térmicas está bien enfocado, conforme está previsto en los objetivos, pero para seguir en la senda de crecimiento será necesario potenciar las renovables térmicas en las redes de calor e industrias con alta demanda de calor en sus procesos, hibridando las renovables térmicas y provocando sinergias en los agentes implicados.

Actualmente, el consumo de energía primaria está jugando un rol muy importante en el desarrollo de normativa nivel europeo, fundamentalmente en las normativas de edificación. No obstante, según señalan desde la Asociación Solar de la Industria Térmica, ASIT, la necesaria descarbonización del planeta "debe implicar el uso de la huella de carbono de los diferentes equipos como magnitud de medida, convirtiéndose en el elemento diferenciador entre los diferentes productos y tecnologías".

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