solar térmica

Juan Fernández, presidente de ASIT

Cómo está “lo nuestro”

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“A la Solar Térmica no le tenemos que dar ayudas porque la energía que produce ya es rentable”. Esta frase, respuesta de un alto cargo de la Administración a una pregunta que Juan Fernández le planteó, da pie al presidente de la Asociación Solar de la Industria Térmica (ASIT) para reflexionar sobre la situación en que se encuentra esta tecnología: humillada por el Estado, vilipendiada por la gran patronal del sector energético convencional, incomprendida por “la gente de la calle” y en proceso de desmantelamiento de sus infraestructuras.
Cómo está “lo nuestro”

Me pedía un buen amigo que le contara “como iba lo mío; para él lo mío son las renovables en general y el sector solar térmico español en particular y, para mí, él es uno de esos buenos amigos con los que, además, puedes intentar “tirarte el rollo” de que sabes mucho de algo de lo que él no sabe demasiado, o lo que es lo mismo, sabe lo que “se cuenta”  y tiene la opinión y la buena fe de la “gente de la calle”.

Claro, contar que le pasa a la solar térmica española a la gente de la calle en el contexto mediático que viven las renovables en este momento, en España, es la mejor forma de asegurarte una bronca épica y la pérdida de un amigo durante algún tiempo al menos. Porque, ¿cómo le cuentas que, en realidad, la energía que generamos, cada kWh térmico generado, ahorra dinero? Directamente al usuario en su factura energética, e indirectamente al Estado  en su factura de importaciones energéticas que, por cierto, también es la factura de todos, como todos sabemos (si se trata de pagar, por supuesto).

Me preguntaba esto pensando en lo que ese particular contexto mediático que vivimos está próximo lograr, si nadie lo evita, entre la “gente de la calle”: que se deje cortar las venas antes de “renegar de la verdad que les ha sido revelada”, a modo de bautismo de inmersión en ese nuevo río Jordan del oro negro, las partículas nucleares y los gases fósiles hilarantes, cuya corriente inunda las ondas hertzianas, rotativas, micrófonos  y voluntades que encuentra a su paso, .. y se dejan inundar.

Una “verdad revelada” que es algo así: “la mejor energía es la que más se consume, porque es la que mas beneficio genera a quien la produce y la vende y, si es cara, es porque a nuestros costes de producción, distribución y comercialización les tenemos que añadir las infames ayudas que el Estado nos exige para que esos de las renovables sigan forrándose”.

Y en estas estaba yo, cuando me acordé de la respuesta que un competente (me refiero al puesto) cargo de la administración me espetó cuando le pregunté por los programas de apoyo que estaban pensando aplicar a la solar térmica, en sustitución de los que ya se habían comprometido en el PER 2011-2020, aún en vigor pero durmiendo el sueño de los justos según el mismo cargo competente. La respuesta fue demoledora: “A la solar térmica no hay que darle ayudas porque la energía que produce ya es rentable.”

Digo demoledora no por lo que afirmaba, que es algo cierto y probado, si no por afirmarlo; por un momento había logrado que yo viera, al final de túnel, esa luz cegadora de un futuro esplendoroso para la solar térmica, incluso sin necesidad de apoyo institucional alguno; aquí estaba la clave que necesitaba para poder explicarle fácilmente a mi amigo como estaba “lo mío”.

¿Por qué se instalan tan pocas placas?
Pero hete aquí que la luz cegadora se volvió tinieblas tan pronto como intenté contestarme, a mi primero, cosas básicas para la gente de la calle tales como:
-         Pero, si eso es cierto, ¿porqué se instalan tan pocas placas? O,
-         si eso es así, a la gente y al Estado debería interesarle que se instalara mucho más. O,
-         y si así fuera, ¿no habría que destinar recursos para apoyar que se instale mucho más? Ahora mismo el Estado dedica recursos a apoyar otras fuentes, ya no digo renovables, si no convencionales, más costosas por tanto que la solar térmica y con los que se le hace, lisa y llanamente, competencia desleal. O,
-         y siendo esto así,  ¿porqué no se activan las medidas (o alguna de ellas) recogidas y comprometidas en el PER 2011-2020 con las que España se aseguraba el cumplimiento de los objetivos para esta tecnología comprometidos a través del PANER y cuya inversión total no alcanzaría ni la décima parte de la que el Estado está dedicando a incentivar el consumo de cualquiera de esas convencionales más costosas? O…

Y aquí me quedé, traumado, con dolor de cabeza y sin saber como contarle a mi amigo sobre “lo mío”; …. o lo del vecino que también tiene placas, en su caso fotovoltaicas, que va a tener que desmontar porque el Estado no le paga lo que le prometió cuando le animo a invertir en ellas, o lo de nuestros hermanos mayores los termoeléctricos, que para que le voy a contar, o lo de esos “molinos de viento” que ……..

En esencia, lo que mi amigo quiere es una respuesta para eso que los dogmáticos les han contado sobre las renovables: que están llevando a la ruina a todo el país con lo de las subvenciones y que nos hacen pagar la energía que consumimos en nuestras casas al precio más caro de toda Europa.

Así, “lo nuestro” está como está, de esa manera, humillado por el Estado, vilipendiado por la gran patronal del sector energético convencional, incomprendido por “la gente de la calle” y en proceso de desmantelamiento de sus infraestructuras; aquellas que, hasta hace muy poco, habían logrado el reconocimiento de sector puntero a nivel mundial en el ámbito de las nuevas tecnologías. Y todo ello para mayor gloria del sector energético convencional que, algún día, no muy tarde, harán que de nuevo florezca para el “beneficio de todos” y, por supuesto, con los recursos de todos (buen negocio, vive Dios).

Debate de ideas 
Claro, explicar esto a mi amigo y luego tenerle que llevar a la próxima GENERA donde va a ver en directo (luego, también en los medios de comunicación) la aparente armonía en que vive el sector energético español (los unos cuentan a los suyos lo del déficit de tarifa y otras lindezas, en sus cuarteles privados, y los otros cuentan a los suyos lo contrario, en sus propios cuarteles)…No lo va a entender, seguro. Estoy pensando que, quizás, empezaría a entender algo si pudiera presenciar (o después ver y escuchar en algún medio de comunicación, sea o no alimento del nuevo Jordán) como hablan los unos y los otros, cada uno de lo suyo, pero juntos.

Me refiero a eso que algunos llamamos debate de ideas y argumentos y que tiene la ventaja, al menos, de obligar a quien lo practica a un cierto esfuerzo intelectual y mental para tratar de convencer, si no al contrario, sí al escuchante y no decir las mismas simplezas de siempre a los incondicionales de siempre.

Ya, me digo a mi mismo, pero …. y esto ¿cómo?. La verdad es que fácil no es; bueno, yo diría que es imposible. No, no, espera, solo es muy, muy, difícil, pero seguro que no imposible si unos y otros, aunque sobre todo unos, “tienen lo que hay que tener y le echan lo que se tiene que echar” en estos casos tan forzados y desesperados.

Pero, ¿de qué se trata?. Se trata de buscar y/o construir un punto de interés común para que dos partes, a priori irreconciliables, se sienten juntas, frente al público y frente a un moderador cualificado, expongan libremente sus propias visiones y argumentaciones sobre un determinado asunto y debatan, de manera organizada, con respeto mutuo y ánimo didáctico, sobre determinadas cuestiones que, a priori también, y por desconocimiento, crean fuerte polémica y una cierta alarma social (como no, me refiero a los costes de la energía que soportan, por ejemplo, los hogares españoles).

Muy bonito pero sigo sin verlo porque, en el caso que aquí se trata, el interés de una parte está meridianamente claro, pero no lo está de ninguna manera para la otra.

La otra no tiene ningún interés porque su discurso fácil (de acoso y derribo del contrario) está en todos los medios de comunicación, cuando quieren y con la intensidad que necesitan en cada caso, y sin los inoportunos  comentarios que podría hacer el contrario. Pero claro, estamos hablando de comunicación en general y, hoy por hoy, hay tantos medios de comunicación, tanta demanda de información y tanta demanda de noticias (con un cierto interés, por supuesto) que ningún medio (incluidos los generalistas) se resistiría a cubrir un evento de esas características.

Sigue sin estar claro en donde puede residir el interés de la “contraparte”, pero pensemos que “ellos” también son conscientes de que esta es una situación insostenible que algún día podría reventar y que, quizás, quisieran reventarla de forma controlada.

Los hechos noticiables no tienen porqué ser fortuitos si no que, también, pueden crearse (de hecho, son los mas frecuentes) y las circunstancias para que algo de esto pudiera ocurrir se podrían dar/forzar con motivo de la celebración de la próxima Feria GENERA.

Hasta aquí debo llegar con mis reflexiones y elucubraciones como le corresponde a un “hijo de un díos menor renovable” y pasar el testigo, amén de lo demás, a los que quieran recogerlo, en cualquiera de las partes pero eso sí, con la legitimidad, capacidad de representación y liderazgo mínimo necesario y la suficiente visión de futuro para ver una oportunidad donde, aparentemente, solo hay un deseo, … porque, falta nos hace, a las renovables, a las otras y, sobre todo a los de siempre, a los que pagan la juerga.

 

 

 

 

 

 

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