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Revisitando la tecnología radical

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El pasado 25 de marzo recibí un correo electrónico del buen amigo Godfrey Boyle en el que me comunicaba el nacimiento de un nuevo sitio web, con la denominación de Radical Technology Revisited (www.radicaltechnology.org).
Revisitando la tecnología radical

Bajo este titulo se han agrupado todos los materiales y sesiones de la conferencia que, con este mismo nombre, se reunió del 2 al 4 de septiembre de 2016 en la Universidad de Bristol, para recordar el 40 aniversario de la emblemática publicación Radical Technology, que bajo la dirección de Peter Harper y Godfrey Boyle, vio la luz en 1976 en Londres (Wildwood House) y en New York (Pantheon Books).

Seguramente para la mayoría de personas que viven en la cuenca mediterránea, los nombres de Peter Harper y de Godfrey Boyle les resultarán completamente desconocidos. Por ello es conveniente recordarlos, ya que estuvieron directamente vinculados a dos iniciativas muy innovadoras que se desarrollaron a lo largo de los años 70 y que tuvieron una considerable influencia en el renacimiento de las tecnologías para aprovechar las energías renovables.

Una de estas iniciativas pioneras fue la revista radical titulada Undercurrents: The journal of radical science and people's technology, que vio la luz en el año 1972. En ella se desafiaron la dirección y los usos de la tecnología en las sociedades modernas, sugiriendo caminos alternativos, más simples, más humanos. Rápidamente reunió a un nutrido cuerpo de leales lectores (entre los que yo mismo me encontraba, pues fui uno de sus subscriptores hasta que dejó de publicarse a mediados de los 80, cuando se incorporó a la revista Resurgence, que aún hoy se publica) y un sustancial colectivo editorial guiado por su fundador, Godfrey Boyle, al cual tuve la oportunidad de conocer personalmente en un viaje a Inglaterra para participar en el COMTEC-79, siglas del Community Technologyy Festival, organizado en el campus de la Open University, en Milton Keynes, en verano de 1979. Y desde entonces hemos estado en contacto regularmente, sobre todo desde que Godfrey empezó a impartir cursos de Tecnología alternativa y energías renovables en la Open University.

En 1974, el equipo de Undercurrents, decidió crear un libro que encapsulara la filosofía de la revista, y lo que surgió (en 1976) fue la obra Radical Technology, que para mi fue un verdadero descubrimiento pues el capítulo dedicado a energía me permitió introducirme en el mundo de las re-nacientes energías renovables y pensar la energía de una forma distinta a la visión fósil/nuclear de la misma, propagada por la sociedad productivista dominante.

Y hace poco mas de un año, los mismos editores de la obra, convocaron una conferencia para recordar el 40 aniversario de la publicación y repensar lo que en ella se escribió. Siguiendo la costumbre moderna, los autores se refieren al libro Radical Technology como RT 1.0, mientras que la conferencia la denominan RT 2.0.

Pues bien, la conferencia RT 2.0, consistió en cuatro eventos. El primero, fue Revisitando la Tecnología Radical 1.0: 40 años de viaje. El segundo, ¿Energía comunitaria para el rescate?: Opciones locales, efectos globales. El tercero se centró en el famoso lema ecologista de los años 70, lo pequeño es hermoso, título de la bien conocida obra de Fritz Schumacher. Y las cuestiones sobre las que se centraron las discusiones en esta sesión fueron: Lo pequeño ¿es aún hermoso? Y lo pequeño, ¿Nos puede mantener dentro de los límites planetarios? Y el cuarto, y último evento, se desarrolló en torno a  Visiones y revisiones: contrastando escenarios para los próximos 40 años.

Para aquellas personas interesadas en conocer los materiales y videos de las sesiones de la conferencia RT 2.0, les invito a visitar el web Radical Technology Revisited (http://www.radicaltechnology.org).

La segunda iniciativa, en la que estuvo vinculado directamente Peter Harper, fue el Center for Alternative Technology (CAT) del País de Gales, que fue fundado por Gerard Morgan-Grenville en 1973 en una cantera abandonada en Llwyngwern, cerca de Machynlleth, que lo concibió como "un proyecto para mostrar la naturaleza del problema y mostrar maneras de seguir adelante". Originalmente fue una comunidad dedicada a los principios ecológicos y un banco de pruebas para nuevas ideas y tecnologías. Fue a partir de la visita que hizo al centro, en 1974, el Duque de Edimburgo, cuando se sentaron la bases de lo que es hoy.

El CAT fue creciendo hasta convertirse en un eco-centro líder en Europa, demostrando en la práctica las diferentes formas de aprovechamiento de las tecnologías que permiten la captación de la energía contenida en los flujos biosféricos. El CAT recibe a decenas de miles de visitantes cada año, que van allí a  aprender sobre el trabajo que en él se desarrolla. También organizan visitas de escuelas para enseñar a los alumnos a vivir con las energías renovables e imparten cursos de corta duración y títulos de postgrado y continúan investigando nuevos enfoques de los desafíos ecológicos del mundo actual. Un reciente resultado de sus trabajos es el emblemático proyecto insignia Zero Carbon Britain (http://zerocarbonbritain.org/en/), cuyos orígenes hay que buscarlos en el pionero trabajo que bajo el título An Alternative Energy Strategy for the UK, hizo público el CAT en 1977 y que junto con las propuestas del Soft Energy Path (1976) de Amory B. Lovins, del Alternativ Energiplan for Denmark (1976) de OVE –Organisationen for Vedvarende Energi– y del Projet Alter (1978) del Groupe de Bellevue fueron las primeras propuestas que, cuatro décadas después, han dado lugar a las políticas actuales hacia el 100% renovable.

En Catalunya, este debate no pasó desapercibido, pues a finales de los 70, un grupo de personas empezó a reunirse para sentar las bases de lo que después seria la cooperativa Ecotècnia (fundada en 1981). Posteriormente, en 2009, cuando Ecotècnia como cooperativa ya había dejado de existir, y con ocasión de celebrar el 25 aniversario de la inauguración del aerogenerador Ecotècnia 12/15, la sección local de Eurosolar lanzó la iniciativa de promover el primer aerogenerador comunitario, financiado con aportaciones populares, que empezó a materializarse en marzo de 2012, al comenzar el proceso de autorización administrativa, cosa que finalmente se consiguió en mayo de 2016.

Cuarenta años después de publicarse Radical Technology, lo que allí se defendía (la energía comunitaria) forma parte del paquete de energía que la Comisión Europea ha puesto a debate, reconociendo el rol de las comunidades de energía.

Cuarenta años también ha tardado el Estado Español en hacer posible el primer proyecto eólico comunitario (http://www.viuredelaire.cat), que pretende servir de modelo para que las personas procedamos colectivamente a la apropiación social de la tecnología eólica, que permite el aprovechamiento de un bien común, el viento, para disponer de energía y que ello beneficie directamente a la comunidad, concepto que ya se defendía en Radical Technology, y que hoy, continúa estando más vigente que nunca.

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