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Hoy es el Día de la Tierra

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La Organización de Naciones Unidas decidió en 2009 celebrar cada 22 de abril el Día Internacional de la Tierra: "reconociendo que la Madre Tierra refleja la interdependencia que existe entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos, la Asamblea General declaró el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra para destacar la necesidad de ayudar a mejorar las vidas de los niños y los adultos que sufren del desorden para que puedan llevar una vida plena y significativa" (www.un.org). Hoy es el Día de la Tierra, un planeta del Sistema Solar en el que el nivel del mar ha subido 9 centímetros en los últimos 30 años, desde 1993.
Hoy es el Día de la Tierra

La Madre Tierra es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra -dice la Organización de Naciones Unidas, ONU- la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos. "Por ejemplo -continúa la ONU-, en Bolivia la llaman Pacha Mama y nuestros ancestros, en Nicaragua, se referían a ella como Tonantzin". Pues bien, la proclamación del 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra supone -dice Naciones Unidas- "el reconocimiento de que la Tierra y sus ecosistemas nos proporcionan la vida y el sustento a lo largo de nuestra existencia; y también supone reconocer la responsabilidad que nos corresponde, como se expone en la Declaración de Río de 1992, de promover la armonía con la naturaleza y la Tierra a fin de alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras".

La sensibilidad ambiental ha crecido sobremanera en los últimos años en todo el mundo, atizada por todas esas voces de alerta, cada vez más perentorias, que nos llaman al cuidado de la gran casa común que habitamos. Y, entre esas voces, las de los científicos y científicas de todo el mundo son cada vez más explícitas. Una de ellas es la de Copernicus, el Programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea. Su último informe anual (sobre el Estado del Clima Europeo), informe en el que se examina la variabilidad climática de 2021 en Europa y en el mundo, ha determinado que el pasado verano fue el más cálido en Europa desde que hay registros, con récord de temperaturas en Italia (48,8ºC) y España (47,0ºC). El verano terminó con un grado centígrado de anomalía por encima de la media del periodo de referencia 1991-2000. El informe refleja que a nivel mundial los últimos siete años fueron los más cálidos desde que hay registros. El Viejo Continente se ha calentado unos 2°C desde la era preindustrial y el planeta entre 1,1 y 1,2°C.

Sí, el verano más caluroso, con temperaturas top en España e Italia, en el marco de los siete años más cálidos desde que hay registros. Pero el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, el Programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea, va mucho más allá de las temperaturas. El verano pasado destacó por ejemplo además por las precipitaciones históricas que provocaron graves inundaciones en el centro de Europa y por un clima muy seco en el Mediterráneo. También las temperaturas anuales de la superficie del mar (TSM) fueron las más elevadas desde al menos 1993 en amplias zonas del Báltico y del Mediterráneo oriental. En junio y julio, las TSM de algunas zonas del Báltico se situaron incluso cinco grados centígrados por encima de la media (+5ºC).

El informe incluye las tendencias a largo plazo de los principales indicadores del cambio climático, como las concentraciones atmosféricas mensuales de dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4) a partir de mediciones por satélite y que se promedian en toda la columna atmosférica y en el intervalo de latitudes 60S-60N.

A ese respecto, Copernicus constata que las concentraciones de gases de efecto invernadero como dióxido de carbono (CO2) y, especialmente, metano (CH4) siguieron aumentando a lo largo de 2021, en torno a 2,3 partes por millón (ppm) y 16,5 partes por mil millones (ppb), respectivamente.

El estudio refleja asimismo que la región mediterránea sufrió una intensa y prolongada ola de calor en los meses de julio y agosto y que Italia y España batieron máximos históricos de temperaturas y que contribuyeron a grandes incendios forestales registrados en Turquía, Grecia e Italia.

Otro de los resultados del trabajo de Copernicus concluye que en varios países se registró la velocidad de viento anual más baja desde por lo menos 1979 con una velocidad del viento inferior a la media, lo que redujo la producción potencial de energía eólica en algunos países de Europa occidental.

Las precipitaciones top del 14 de julio de 2021 en Bélgica y en el oeste de Alemania y en zonas de las cuencas del Mosa y del Rin produjeron una descarga fluvial histórica. Las lluvias extraordinarias y la saturación de los suelos contribuyeron a un episodio excepcional de inundaciones.

Ártico
El informe analiza también la situación en el Ártico, donde se registraron las cuartas emisiones más elevadas de carbono de los incendios forestales desde que comenzaron los registros en 2003, sobre todo en Siberia oriental, y el hielo marino marcó la duodécima extensión más baja desde que se iniciaron los registros por satélite en 1979. Por su parte, el mar de Groenlandia alcanzó su extensión mínima de hielo marino más baja desde que hay registros.

Este quinto informe del Servicio de Cambio Climático de Copernicus constata que se ha producido un aumento de las temperaturas de la superficie del aire y el mar, la subida del nivel del mar y la pérdida de masa de los glaciares, mientras que Europa sufrió un año de extremos que incluyó olas de calor, temperaturas récord de la superficie del mar, incendios forestales, inundaciones y velocidades del viento inusualmente bajas en algunas regiones.

Siete años
Mientras, a nivel mundial el informe confirma que, a escala mundial, los últimos siete años han sido los más cálidos desde que hay registros, aunque 2021 ha sido uno de los más frescos de este periodo. No obstante, la temperatura media global de la superficie del mar fue en 2021 la sexta o séptima más cálida desde 1850.

Sin embargo, desde el punto de vista global, se observa un claro aumento tanto en superficie terrestre como marina en comparación con los niveles preindustriales, ya que las temperaturas del aire en superficie a escala mundial han aumentado entre 1,1 y 1,2°C.

Las condiciones de La Niña al principio y al final del año provocaron que las temperaturas de la superficie marina de 2021 fueran las más frías en todo el mundo de los últimos años y esto repercutió en las temperaturas del aire en superficie tanto en tierra como en el océano.

El mar sube nueve centímetros
Otro de los resultados indica que el nivel del mar a nivel mundial siguió subiendo en 2021 y a nivel global ha subido 9 centímetros desde 1993. Los últimos datos consolidados, hasta finales de 2020, muestran que las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida siguen perdiendo masa.

En general en Europa el año 2021 fue de contrastes, mientras que en 2021 las temperaturas anuales del aire en superficie sólo superaron en unos 0,2°C la media de 1991-2020 (quedando así fuera de los 10 años más cálidos registrados) las temperaturas anuales de la superficie del mar en partes del Báltico y el Mediterráneo fueron las más altas desde al menos 1993.

La primavera europea fue más fresca que la media pero el verano registró temperaturas récord, olas de calor severas y prolongadas y un episodio excepcional de inundaciones. En junio y julio, las temperaturas de la superficie del mar también fueron inusualmente cálidas, con registros de más de 5°C por encima de la media en algunas zonas del Báltico.

El verano hubo un gran estrés térmico e incendios forestales devastadores y la región mediterránea se vio afectada por un verano de extremos que incluyó intensas olas de calor, sequía, temperaturas récord, estrés térmico extremo e incendios forestales.

Cuarenta y siete grados en España
Durante la ola de calor del verano, se batieron numerosos récords de temperatura, incluido el récord nacional provisional de España, con 47,0°C, y el récord europeo provisional de 48,8°C que se alcanzó en Italia. En algunas partes de Italia, Grecia y Turquía, la ola de calor duró de dos a tres semanas. Estas condiciones de sequedad generalizada propiciaron numerosos y desvastadores incendios forestales, sobre todo en Italia, Grecia y Turquía. En la región mediterránea en julio y agosto se quemaron más de 800.000 hectáreas.

En cuanto a las tendencias a largo plazo que observa el Estado del Clima Europeo, Copernicus refleja que las temperaturas mundiales y europeas han subido significativamente desde la era preindustrial. Algunos indicadores presentan una pequeña variabilidad interanual, por lo que la mayoría de los años mostrarán una clara continuación de la tendencia, aunque con diferentes magnitudes de un año a otro.

En el último año con datos disponibles, las concentraciones de gases de efecto invernadero y el nivel del mar siguieron aumentando, mientras que los glaciares continuaron perdiendo masa, al igual que las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, aunque a un ritmo menor que otros años recientes, ya que perdieron 397 y 93 gigatoneladas de hielo, respectivamente.

Aunque 2021 no fue un año de calor récord en Europa y el mundo, el Viejo Continente se ha calentado unos 2°C desde la era preindustrial y el planeta entre 1,1 y 1,2°C. Las temperaturas de superficie marina muestran un claro aumento a largo plazo y, a escala mundial, 2021 fue el sexto o séptimo año más cálido desde al menos 1850. La extensión del hielo marino del Ártico en 2021 marcó en septiembre su duodécimo mínimo anual.

En la presentación del informe, el director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), Carlo Buontempo, ha destacado que la comprensión de los extremos meteorológicos y climáticos resulta ser cada vez más importante para sectores clave de la sociedad de modo que la información climática precisa es ahora clave para tomar decisiones informadas.

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