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España ha sumado 9.100 millones de euros al déficit de tarifa en los dos últimos años

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Han pasado ya dos años –más de dos- desde que el Partido Popular ganase, aquel hoy remoto 20N de 2011, las últimas elecciones generales. Dos años a lo largo de los cuales el Ejecutivo Rajoy ha alumbrado todo un rosario de decretos y leyes para acabar –presuntamente- con el déficit de tarifa. Pero la gran bicha del sistema eléctrico nacional -al menos, en el imaginario de Santamaría, Montoro, Soria y Nadal- ha seguido creciendo. Hasta el punto de que, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, España tiene hoy 9.100 millones de euros más de déficit de tarifa que en enero de 2012. Han pasado ya dos años, o más de dos... a lo largo de los cuales el Ministerio de Industria lo ha cambiado todo... para que nada cambie.
España ha sumado 9.100 millones de euros al déficit de tarifa en los dos últimos años

El fracaso del gobierno en su lucha contra el déficit de tarifa tiene precio: 9.100 millones de euros. El dato es de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que cuantificó en 5.609 millones de euros el déficit del sistema eléctrico generado en el año 2012 (véase más abajo el gráfico) y prevé la generación de un déficit de unos 3.600 millones más al cierre de 2013 (a treinta de noviembre, y según la CNMC, el déficit anual acumulado había alcanzado ya los 3.454 millones de euros). Sí, el fracaso en lo que se refiere a la gran batalla del Ejecutivo Rajoy –en materia de política energética- es rotundo. Incontestable. Y tiene un número: 9.100 millones de euros (seguramente alguno más al cierre definitivo de las cuentas del ejercicio que acaba de expirar).

Rosario de leyes
La derrota debería ser aún más lacerante para los responsables del Ministerio de Industria, Energía y Turismo si repasan las leyes y decretos clave que han ido pariendo a lo largo de este bienio negro. Y debería serlo porque prácticamente todas ellas –y desde luego las normas clave- han apelado indefectiblemente al déficit de tarifa como excusa: eliminamos las primas a las renovables de cara a futuro –las nuevas instalaciones ya no tendrán derecho a ellas- porque hay déficit de tarifa (Real Decreto-ley 1/2012, de 27 de enero); creamos nuevos impuestos en aras de la “sostenibilidad energética” para alcanzar el equilibrio en el sistema eléctrico (Ley 15/2012, de 27 de diciembre); rebajamos la actualización de las primas de las instalaciones renovables que se inscribieron antes del 27 de enero de 2012 para paliar el incremento de los costes del régimen especial (Real Decreto-ley 2/2013); y, por fin, eliminamos de una vez por todas las primas a las energías renovables y las sustituimos por una “rentabilidad razonable”: RDL 9/2013, de 12 de julio y Ley del Sector Eléctrico, en vigor desde el pasado 26 de diciembre).

La letanía del padre Nadal
Entre tanto, y a la par, vamos repasando el catecismo popular, ese cuyo primer mandamiento es que las energías renovables son muy caras (y culpables primeras, por supuesto, del déficit susodicho). Ayer mismo, Alberto Nadal, secretario de estado de Energía (léase O Nadal o la nada), volvía a insistir sobre el particular en una entrevista en El País, en la que ha repetido por enésima vez los principales mandamientos de su libro sagrado: las energías renovables son muy caras (“sobre todo, las solares”); el gobierno no obstante mantiene su apuesta por ellas, “pero con un coste razonable”; el problema es que, durante los últimos años, “hemos pagado la curva de aprendizaje en renovables al resto del mundo”; y, ahora, los costes de estas tecnologías se han convertido “en una hipoteca” que habrá de pagar el consumidor durante la próxima década. En fin, las renovables como plagas bíblicas, y la fe reformista frente a la bicha, esa a la que los sumos sacerdotes de la nueva política energética española han querido exorcizar con un rosario de decretos y leyes cuyo resultado, dos años más tarde, se traduce, según la CNMC, en 9.100 millones de euros más de déficit.

Quince años de déficit, quince meses de importaciones
No obstante esos 9.100 millones de euros, esta misma semana, Nadal -firme la fe en la validez de su catecismo-, ha hecho pública su “memoria justificativa y económica de la propuesta de Orden por la que se aprueban los parámetros retributivos de las instalaciones” renovables; o sea, la orden que elimina definitivamente todas las primas para sustituirlas por la “rentabilidad razonable”. En ese documento, que pretende en efecto “justificar” la rebaja de la retribución de los kilovatios limpios (la nueva rentabilidad “razonable” está por debajo de la prima), el secretario vuelve a la carga en su cruzada contra las renovables. Y lo hace desde el segundo párrafo: en los últimos 15 años –dice- “los incentivos económicos a las instalaciones de producción de energía eléctrica mediante fuentes de energía renovable, cogeneración y residuos han ascendido a más de 50.000 millones de euros”. Eso sí, la “memoria justificativa” nada dice de los más de 50.000 millones de euros que le han costado a la economía española los productos energéticos que ha tenido que importar en los últimos 15… meses.

¿Segundo?
Y llegamos ahí al segundo gran problema del sistema energético nacional (¿segundo?). A saber: en el primer año de gobierno del Partido Popular, entre el uno de enero y el 31 de diciembre de 2012, España acumuló un déficit energético tal que ha acabado siendo el mayor de toda la historia de este país, 45.504 millones de euros, según el Gobierno. Más aún: en el año móvil octubre 2012-octubre 2013 (último dato disponible), el déficit registrado en la balanza energética –importamos más gas, carbón, petróleo y uranio que los que exportamos- ha vuelto a superar largamente los 41.000 millones de euros, a pesar de que el consumo de energía final de España en los años 2012 y 2013 ha sido el menor de toda la década (el de 2013, menor aún que el de 2012). Así las cosas, la tasa de dependencia energética española sigue siendo la más elevada de Europa Occidental, hasta el extremo de que se encuentra aproximadamente 25 puntos por encima de la media de la UE27.

La mentira 17
En fin, evasión multimillonaria de capitales en pos de productos energéticos de los que España carece y que, además, cada vez son más caros, o formidable factura que tiene secuestrada la independencia energética de España. A pesar de ello, el secretario de estado de Energía, Alberto Nadal, presume hoy en El País de que vamos sobrados: “España tenía previsto generar el 13% con renovables para 2013 y estamos en el 17,5%”. El párrafo no tiene desperdicio (mañana lo analizaremos más detenidamente), pero, en todo caso, ese 17,5% es, como mínimo, falsario. A saber: según el último boletín estadístico del Ministerio de Industria, Energía y Turismo (Minetur), boletín con fecha de cinco de febrero de 2014, las energías renovables solo satisficieron el 6,59% del consumo de energía final de España en 2013. Si elegimos otro criterio –energía primaria-, también estamos por debajo del 17,5 y asimismo por debajo del 13% al que aludía en su letanía, ignaro, el padre Nadal. A saber: según el Minetur (a cinco de febrero de 2014), las energías renovables solo satisficieron el 12,14% del consumo de energía primaria de España en 2013.

¿Conclusión?
A la espera de la liquidación definitiva, las primas de las energías renovables le costaron a los consumidores españoles, el año pasado, alrededor de 7.000 millones de euros (más concretamente, 6.486 millones a 30 de noviembre de 2013, según la CNMC). Como apuntamos ahí arriba, por otra parte, las energías renovables generaron el 12,14% de la energía primaria que consumió España el año pasado (según el Minetur). En ese período –los doce meses de 2013-, España importó productos energéticos por valor de más de 40.000 millones de euros, que sirvieron para generar el otro 87,88% de la energía primaria que consumió el país (dato Minetur). Eso sí, esos millones partieron uno por uno rumbo al exilio (Argelia, Catar, Ucrania, Nigeria, Trinidad Tobago) y, además de traernos energía, nos han traído también emisiones de CO2.

Las preguntas
Llegados aquí, son muchas las preguntas: ¿es el déficit de tarifa –que se ha agravado este año en 3.600 millones de euros- el gran problema energético español? ¿Cómo cabe calificar entonces la dependencia energética nacional, esa que ha obligado a expatriar más de… 40.000 millones de euros en los últimos doce meses, cuantía toda invertida en productos energéticos que hemos tenido que importar porque no generamos con fuentes autóctonas toda la energía que necesitamos? ¿Es “razonable” invertir 7.000 millones de euros –coste de la prima renovable de 2013- en independencia energética? ¿Son las energías renovables las causantes del déficit de tarifa, tal y como se empeñan en predicar los profetas de la nueva política energética, esos que cada vez que aprueban un decreto o una ley van diciendo por ahí que esta es la reforma “definitiva” del sector eléctrico?* 

Y, por fin, ¿para qué han servido dos años de gobierno -de leyes "definitivas" y decretos- si el déficit es hoy 9.100 millones de euros mayor; para qué han servido si la balanza energética de este bienio negro es la peor de la historia de España; para qué han servido, si el precio de la electricidad –por muchos peros y excusas que haya puesto el gobierno- lo cierto es que ha vuelto a subir en enero?

 

* (Del déficit hablaremos otro día; en todo caso, vayan hoy por delante estos dos gráficos que muestran cómo ha evolucionado él y cómo han evolucionado las primas a las renovables). Como se aprecia claramente en la serie histórica 2005-2012 (primer gráfico), prácticamente todos los años (todos menos uno) se incrementa la cuantía de las primas (crecimiento en rampa casi perfecta). Sin embargo, el déficit de tarifa oscila de un año a otro de manera muy acusada (en algunos casos, de modo sencillamente extraordinario, con subidas y bajadas realmente sobresalientes, lo que se traduce en un perfil -dientes de sierra- completamente distinto al del otro gráfico). 

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Alberto Martínez Rivera
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