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El cambio climático provoca ya pérdidas en la productividad laboral de 3,5 días al año en España

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Una  de  las  consecuencias  más  claras  del cambio climático es el aumento en la frecuencia, intensidad y duración de períodos de calor extremo. Y esto está repercutiendo en el mundo del trabajo: las elevadas temperaturas ambientales están causando un incremento significativo de las exposiciones laborales a estrés térmico, lo que se traduce, entre otras cosas, en una caída de la productividad laboral. Comisiones Obreras, a través del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (Istas), ofrece estrategias para enfrentar este problema en el marco del proyecto Saludapt, que ha contado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad.
El cambio climático provoca ya pérdidas en la productividad laboral de 3,5 días al año en España

El proyecto Saludapt ha sido desarrollado por el Instituto de Trabajo, Salud y Ambiente de CCOO, ISTAS con el apoyo de la Fundación Biodiversidad (Ministerio para la Transición Ecológica) y ofrece estrategias a administraciones y empresas para enfrentar y conocer mejor como proteger a los trabajadores antes el cambio climático.



Sus autores han comprobado que en 2016 se observó un descenso del 5,3% en la productividad a nivel mundial con respecto a los niveles del  año  2000  en  las  poblaciones  expuestas. La pérdida  de  capacidad  de  trabajo  en  zonas  particularmente calurosas del mundo es de hasta un 10% actualmente y podría llegar hasta un 30-40% en 2085. Además,  esta  pérdida  de  productividad  laboral  por  calor  no  es  igual  en  todas  las  partes  del  mundo. En los países en desarrollo, se estima que es de 6,6 días y de 3,5 días para los países desarrollados. En el futuro se prevé que los países del sudeste asiático, con un calentamiento global de 1,5°C, sufrirán la misma pérdida que los países desarrollados con un aumento de la temperatura de 4°C. 



El cambio climático agravará también los riesgos laborales ya existentes y hará emerger otros nuevos. Las temperaturas ambientales extremas causan malestar y alteran  la  atención, lo  que  eventualmente  puede  ser  causa  de  accidentes  de  trabajo.  Para  España,  un  estudio  de  Martínez-Solanas  ha  concluido  que  el  frío  extremo  aumenta   el   riesgo   de   accidentes   laborales  en  un  4%,  mientras  que  el  calor  extremo  lo  incrementa  en  un  9% a nivel estatal.



Sin embargo, las estadísticas de accidentes de trabajo apenas recogen datos de daños producidos por el estrés térmico en España. Y esto se debe a un problema en origen, pues no se están registrando adecuadamente las consecuencias en la salud de las olas de calor en la población trabajadora. El estudio de las estadísticas de accidentes laborales del año 2015 confirma que las cifras de  accidentes  laborales  y  daños  por  calor  recogidas  por  los  medios  de  comunicación  y  otras  fuentes  de información son superiores a las que se recogen con las estadísticas de accidentes de trabajo registrados. 



Enfermedades por calor

Los  daños  producidos  a  corto  plazo  por  las  altas  temperaturas  son  las  llamadas  enfermedades  por  calor  (que  incluyen  al  peligrosísimo  golpe  de  calor),  y  a  largo  plazo  la  exposición  repetida  a  altas temperaturas (a veces de forma combinada con otras exposiciones laborales, como sustancias tóxicas o contaminación atmosférica por ozono, etc.) puede contribuir a enfermedades sistémicas, efectos sobre la  fertilidad  masculina  y  femenina,  y  sobre  el  embarazo.  Además,  el  calor  incrementa  la  toxicidad  de  ciertas sustancias a la vez que reduce la efectividad de los equipos de protección individual en la reducción del riesgo.



Hay que  tener  en  cuenta  que  hay  muchas  ocupaciones  en  las  que,  además  de  las  altas  temperaturas  ambientales, las personas trabajan expuestas a otros factores que tienen capacidad de alterar el equilibrio térmico corporal. Por ejemplo, cuando se trabaja cerca de fuentes de calor (como cocinas y hornos). También el trabajo físico moderado o intenso incrementa la cantidad de calor interno, lo que dificulta el equilibrio térmico. Y en muchos puestos se requiere utilizar prendas o equipos de protección individual  que  vienen  a  brindar  protección  frente  a  otros  riesgos  (por  ejemplo,  tóxicos,  quemaduras,  cortes, golpes, etc.), pero que, al dificultar o impedir la normal transpiración, pueden provocar la subida de la temperatura interna.



Las personas que desempeñan su trabajo en exteriores resultan directamente expuestas a las altas temperaturas ambientales, a las que se suma el calor radiante (principalmente solar) y, en medios urbanos, al  efecto  isla  de  calor.  El  riesgo  de  que  estas  personas  sufran  daños  a  la  salud  como  consecuencia  del  trabajo se ve incrementado dramáticamente durante los episodios de altas temperaturas ambientales. Sin embargo, los actuales estándares que se utilizan para evaluar los riesgos laborales no reflejan la realidad de estas situaciones.



Propuestas de ISTAS

Ante esta situación, el Instituto de Trabajo, Salud y Ambiente de CCOO ha elaborado una serie de propuestas de actuación dirigidas a autoridades ambientales, sanitarias, laborales, interlocutores sociales y empresas.



A las autoridades ambientales, responsables de la adaptación al cambio climático, les piden, entre otras cosas:

• Generar y trasladar a la población un adecuado conocimiento sobre los efectos del cambio climático en las exposiciones laborales, en particular de los efectos de las altas temperaturas en la salud, seguridad, bienestar de la población trabajadora y en la productividad.


• Acciones divulgativas orientadas a las empresas para combatir la creencia de que las exposiciones laborales a altas temperaturas ambientales no deben considerarse “condiciones de trabajo” sobre las que debe actuar el empleador,  por ser algo “natural” y de origen externo.


• Dar seguimiento a los partes meteorológicos diarios, para realizar una gestión preventiva de los mismos, de modo que las tareas con exposición se  puedan realizar con total protección.


• Encauzar la adaptación al cambio climático de la propia Administración pública como agente empleador y como contratista, a través de medidas de gestión preventiva de los riesgos climáticos que afectan a las personas que trabajan directa o indirectamente para las entidades públicas.



A las autoridades sanitarias:

• Desarrollar una vigilancia específica del impacto de las altas temperaturas en la salud de las personas con exposición laboral, como parte del sistema de vigilancia de la salud pública.


• Formar a los profesionales de la salud para aplicar dichos protocolos.  


• Fomentar la investigación, especialmente de la afectación de los colectivos laborales de especial vulnerabilidad y especial sensibilidad


• Desarrollar un formulario para recoger información complementaria sobre los casos  atendidos  por el sistema de salud de enfermedades por calor o defunciones relacionadas con exposiciones ocupacionales a altas temperaturas.



A las autoridades laborales:

• Adoptar planes de actuación para incrementar el control de las condiciones de trabajo en los sectores con exposición a altas temperaturas, especialmente en los que haya colectivos de trabajadores vulnerables, más expuestos y/o más sensibles

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• Desarrollar  las  capacidades  de  los  técnicos  de  la  Administración  respecto  al  estrés  térmico  en  el  mundo  laboral,  en  todas  las  agencias  y  niveles  relevantes,  mediante  planes  de  formación,  estudio  e investigación.


• Mejorar la notificación de las contingencias profesionales relacionadas con las altas temperaturas ambientales en el parte de accidentes de trabajo.


• Colaborar con las autoridades sanitarias en el desarrollo conjunto de una fuente adicional en  las  recomendaciones  para  la  autoridad  sanitaria,  para mejorar la capacidad  de toma de datos para el seguimiento del impacto de las altas temperaturas en la salud, seguridad y bienestar de la población trabajadora.


• Desarrollar  guías  técnicas con modelos de intervención para la prevención del estrés térmico  que sirvan a las empresas para adaptar su gestión preventiva a la  variabilidad de las  condiciones  ambientales externas.


• Crear un fondo para estudios de investigación del impacto en colectivos específicos de cara a mejorar los dispositivos públicos de protección.



A las autoridades laborales y los agentes sociales, entre otras cosas:
• Lanzar campañas de comprobación de la existencia de protocolos de actuación (y de su aplicación) con medidas para la protección de la salud y seguridad ante las temperaturas ambientales extremas.


•Desarrollar planes para la formación para la adaptación al cambio climático y la prevención de riesgos laborales respecto al estrés térmico en las actividades laborales (para funcionarios, empresarios, delegados y trabajadores).



A las empresas:

• La empresas  han  de  tener  planificadas,  con  la  participación  de  los  trabajadores  y sus  representantes,  medidas  para  adaptar  las  condiciones  en  que  se  realiza  el  trabajo  de  acuerdo  a  la  peligrosidad  que  suponen  las  temperaturas  ambientales  externas,  en  un  plan  de  acción  (o  protocolo)  que sea parte de su planificación preventiva.

El desarrollo del plan implica los siguientes pasos:

- Identificar todos los puestos y las tareas con posible exposición.

- Establecer  un  método  consensuado  para  identificar “niveles  de  acción”  para  cada  lugar  de  trabajo, tarea y momento del día.

- Tener previstas, para cada tarea y nivel de acción, una serie de medidas preventivas adecuadas para distintos niveles de peligrosidad.

- Establecer responsabilidades in situ y, en su caso, un sistema de permisos.

- Formar a los trabajadores y mandos.

- Organizar la monitorización, los primeros auxilios, la vigilancia de la salud y el seguimiento de la efectividad del plan.

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