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Aristóteles, filosofía Kaiserwetter para la gestión de activos renovables

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Los cambios regulatorios en España y los ajustes que está sufriendo el sector de las renovables en todo el mundo han agudizado el ingenio de quienes se dedican a la gestión integral de activos de parques eólicos y solares. Como la multinacional alemana Kaiserwetter, que acaba de lanzar Aristóteles, “una solución única en el mundo”. Estas son las claves.
Aristóteles, filosofía Kaiserwetter para la gestión de activos renovables

Kaiserwetter nació en 2012 como una empresa de servicios dedicada a la gestión integral de activos de parques eólicos y solares. El mundo hace cuatro años era muy distinto al que estrenó el siglo XXI. Los motivos son múltiples pero, centrándonos en el tema que nos ocupa, hay dos aspectos que merece resaltar: la transición energética ya avanzaba a velocidad de crucero y la transformación digital había entrado de lleno en nuestras vidas. Kaiserwetter llegó precisamente para unir las dos cosas y poder ofrecer las mejores herramientas a las empresas comprometidas con un cambio de modelo que culminará con el abandono de los combustibles fósiles y la energía nuclear.

Aristóteles es el fruto de ese anhelo. La multinacional alemana que se dedica a la gestión integral de activos de parques eólicos y solares, anunció a finales de septiembre el lanzamiento de esta herramienta con la que los gestores de carteras “pueden analizar los datos de rendimiento y los datos financieros de cada unidad de producción a través de distintos niveles de agregación de datos”.

De esta manera, las empresas de energía, los inversores, los bancos y las aseguradoras podrán reemplazar “prácticamente las funciones de los departamentos de Controlling” (simplificando así sus estructuras empresariales) y concentrarse en su negocio. “Es la primera vez –asegura la empresa– que los directivos pueden consultar toda la información en las pantallas de sus ordenadores de manera compacta, transparente y en tiempo real”.

El sector está sufriendo una doble transformación. Por un lado, la transición energética como mayor proyecto informático de todos los tiempos, junto a la digitalización. Esta nueva realidad es la que Kaiserwetter está mostrando al mundo a través del lanzamiento de Aristóteles, la primera innovación digital para la gestión de carteras de activos de renovables pertenecientes a distintas fuentes de energía como eólica, solar, hidráulica, geotérmica y biomasa. La siguiente etapa de dicha revolución energética se basa en el internet de las cosas (IdC).

Qué ofrece Aristóteles
La mayor ventaja y el valor diferencial de Aristóteles es la integración de datos técnicos y financieros. De esta manera, es posible realizar análisis técnicos y financieros online en tiempo real, lo que permite optimizar de manera sostenible el rendimiento de los activos e identificar el potencial de reducción de costes a través de técnicas de evaluación comparativa.

Las posibilidades que brinda el IdC, junto al análisis de Big Data, permiten a Aristóteles ofrecer un valor agregado al servicio de inversores y operadores, sin limitaciones geográficas, desde prácticamente cualquier lugar del mundo. Además, es posible realizar análisis de las desviaciones a partir de los datos esperables para determinadas condiciones meteorológicas, lo que permite identificar los activos de bajo rendimiento.

Hanno Schoklitsch, CEO de Kaiserwetter, (ver entrevista) quiere dejar claras las fortalezas de su herramienta. “Actualmente, Aristóteles es el único producto del mercado capaz de integrar y correlacionar todos los datos energéticos de producción y finanzas. Esta información se estructura posteriormente mediante procesos de agregación de datos, para ser consultados según la necesidad o interés particular, desde cualquier dispositivo o ubicación”.

Aristóteles, que ha sido desarrollado en estrecha colaboración con el gigante alemán de la informática de gestión SAP, incluye un sistema de Enterprise-Resource-Planning (conjunto de sistemas de información que permite la integración de ciertas operaciones de una empresa); un mecanismo de adaptación a las normas internacionales de contabilidad; y también herramientas de evaluación de datos. “Todo esto –aseguran desde la empresa– permite generar ahorros considerables, sobre todo teniendo en cuenta el aumento de la presión a nivel de costes y rendimiento debido a los cambios en la ley de energías renovables y a los ajustes en el sector a nivel internacional. La digitalización de la producción energética, la gestión de activos energéticos y el uso del IdC tienen en sí el potencial para conducir al sector de las energías renovables a la industria 4.0.

Además, Aristóteles brinda otro servicio muy importante: prepara las carteras de activos de energías renovables para el futuro, ya que es la base para otras herramientas digitales que están por venir y que van a permitir una gestión de riesgos profesional, a partir de la evaluación de datos, y funciones de mantenimiento predictivo a partir de simulaciones. “Con Aristóteles, nos hemos consagrado como los fundadores de una nueva forma empresarial, la Enertech”, apunta el CEO de Kaiserwetter.

Hasta un 30% menos en costes de operación y mantenimiento
España ha pasado del puesto 11 al 28 en el ranking de los países más atractivos para invertir en renovables, lo que da idea de nuestro retroceso en un sector en el que hemos llegado a ser punteros. Según Kaiserwtter, su recuperación y el cumplimiento de las exigencias europeas pasan por recuperar la inversión.

En los últimos tres años, el sector energético ha estado marcado por la reforma eléctrica de julio de 2013 y el Real Decreto 900/2015, de Autoconsumo, defendidos por el gobierno del PP como medidas para acabar con el déficit tarifario. “Sin embargo, hoy, a las puertas de un nuevo Gobierno, no solo no se han llevado a cabo algunas de esas normas, sino que éstas han supuesto nuevos impuestos energéticos, subidas de los peajes de la luz y recorte retroactivo de los incentivos de las instalaciones de renovables.

Estas medidas suponen un menoscabo a todos los actores del sector y especialmente a los inversores, pequeños o grandes”, explican desde la empresa. A la espera del cambio en el marco legal y de la estabilidad normativa que reanime y vuelva a dar confianza al sector, resulta preciso convertir de nuevo en atractivos los activos en renovables. “Para ello ofrecemos a los inversores un aumento de la rentabilidad de las instalaciones, y una reducción de entre un 25% y un 30% los costes de operación y mantenimiento”.

La compañía ha analizado el perfil de los inversores en renovables. Y cree que desde finales de los 90 ha proliferado un nuevo tipo de inversores, animados por la promesa de unas altas rentabilidades a largo plazo, garantizadas por unas leyes que buscaban fomentar el desarrollo de las renovables. “Son muchos los inversores que se animaron a invertir en este sector y que hoy se encuentran atrapados en unas inversiones que no han cumplido sus promesas”.

Kaiserwetter defiende que “los inversores en renovables necesitan empresas de servicios que conozcan la situación de las inversiones a nivel local, que estén al tanto de los avances tecnológicos, que cuenten con estructuras adecuadas y que tengan una visión clara y precisa de la evolución de los mercados y sus regulaciones”, apunta Hanno Schoklitsch.

La empresa ofrece sus servicios tanto a los propietarios de los parques eólicos y solares como a fondos de inversión, entidades financieras, aseguradoras, administradoras de patrimonio o a empresa de servicios públicos municipales. El objetivo es maximizar el valor intrínseco de las instalaciones, bajar los costes y riesgos de funcionamiento, y optimizar los beneficios de manera sostenible y de acuerdo con las normativas. Todo ello, además bajo el reto de alcanzar la meta del 20% de energía procedente de renovables, impuesto por la Comisión Europea para el año 2020.

Con sucursales en Madrid, Hamburgo y Copenhague y una dotación de cerca de 60 personas, tiene a su cargo 470 MW de potencia proveniente de la energía eólica y solar en Alemania, España, Francia y Polonia, lo que representa un volumen de inversión de 900 millones de euros. Nada mal para estos cuatro año de vida. Que pueden ser solo el principio si Aristóteles empieza a demostrar lo que es capaz de hacer.

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