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Hacer balance de un año como el que ahora dejamos atrás es complejo. Con las grandes guerras alejadas en la memoria, es muy posible que mi generación y la posterior no se haya tenido que enfrentar, y esperamos no tenga que volver a hacerlo, a una crisis sanitaria y económica como la que nos ha traído el tristemente famoso Covid19. Por José María González Moya, director general de APPA Renovables.

2020: un año para olvidar, un año para recordar

Sin embargo, el año, en diciembre de 2019, no pintaba mal. El Pacto Verde Europeo y la celebración de la COP25 mostraban un interés por las renovables que acompañaba a la competitividad económica. En España, veníamos de un año récord en instalación y sabíamos que toda esa potencia, que durante 2019 no había tenido apenas tiempo de mostrar su relevancia, demostraría en el nuevo año todo su potencial, rompiendo récords de generación en 2020 igual que se habían roto en instalación durante el año pasado.

Ya en Genera, la cita anual del sector en IFEMA, nos dimos cuenta de que algo sucedía. Todos los visitantes de países asiáticos venían con mascarilla, acercando aquellas noticias lejanas del telediario a nuestro día a día. Después, todos conocéis lo que sucedió. Una crisis sin precedentes en la que todos los sectores se vieron afectados. Es cierto que el sector renovable ha mantenido un importante ritmo, pero la reducción del consumo eléctrico, que afectó con fuerza a los precios del pool, supuso un importante varapalo para muchos proyectos.

La enfermedad y, en muchos casos, el fallecimiento de seres queridos, hacen de este 2020 un año para olvidar. La modificación de rutinas, que ha afectado también a la forma en la que realizamos nuestro trabajo, o a la forma en la que nuestros jóvenes se relacionan o estudian, también ha dejado fricciones, nervios y sinsabores. Las vacunas han devuelto algo de esperanza y sabemos que las mascarillas serán un nuevo complemento de moda que nos acompañará durante años, pero no debemos borrar todo el 2020 de nuestra memoria.

2020 ha sido también el año en el que, como adelantábamos, las renovables están mostrando su verdadero potencial. El 43,6% de la electricidad de 2020 y el 51,6% de diciembre – hasta el momento de escribir estas líneas – ha sido renovable. Ha sido un año en el que hemos visto una infinidad de cambios regulatorios destinados a poner los cimientos de un nuevo modelo energético más sostenible y menos dependiente de las importaciones energéticas. Más respetuoso con un medioambiente cuyo cuidado no debe obedecer únicamente a razones altruistas. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), la exposición a las partículas finas en suspensión, fruto de la contaminación del aire, causa 379.000 muertes anuales en el Viejo Continente, cerca de 32.000 personas solamente en nuestro país.

2020 ha constatado la fortaleza de nuestro sector, confirmando que las energías renovables ya representan más del 1% del PIB español. El crecimiento experimentado en 2019, superior al 15% nos permite aportar ya más de 12.500 millones de euros al PIB, generar más de 95.000 empleos y mantener un ritmo exportador estable, por encima de 4.000 millones de euros, a pesar de que la demanda interna se incrementó con fuerza debido a los más de 7.051 MW instalados el año pasado.

2020 no ha roto esa tendencia. En lo que llevamos de año, más de 2.700 MW renovables se han conectado a la red. 1.200 MW eólicos y 1.500 fotovoltaicos, según los datos de Red Eléctrica. Esto viene a constatar lo que ya sabíamos: las subastas han impulsado el sector y siguen siendo necesarias, especialmente para aquellas tecnologías que aún deben continuar optimizando sus costes, pero son la competitividad económica y la concienciación social las verdaderas razones que están impulsando al sector.

Como hemos visto, no todo 2020 ha sido malo. No para el sector renovable al menos. Si algo nos ha caracterizado a lo largo de todas estas décadas de esfuerzos por alcanzar un modelo energético más sostenible, es la resiliencia. Esa palabra que ahora está tan de moda, la tenemos grabada a fuego con recortes, moratorias y arbitrajes internacionales. Y aquí estamos. Dispuestos a ir de la mano con muchas compañías y muchos profesionales que hace no demasiado tiempo dudaban de las bondades de unas tecnologías que hoy abrazan.

En APPA Renovables nunca hemos dudado. Desde que un puñado de empresas de minihidráulica fundaran la Asociación de Pequeños Productores y Autogeneradores Hidroeléctricos, que con la caída de la “H” por la incorporación de otras tecnologías, conformó nuestras siglas, no hemos dejado ni un solo día de luchar por las energías renovables.

Para APPA Renovables 2020 ha sido un año especial. Las jornadas físicas han sido sustituidas por Webinars, el ciclo #CharlasRenovables ha congregado a miles de profesionales que se han conectado a nuestros eventos gratuitos; el Congreso Nacional de Autoconsumo se convirtió en la Jornada Virtual de Autoconsumo, con 17 empresas y cerca de 1.000 inscritos; y el Congreso Nacional de Energías Renovables se ha transformado, pasando buena parte de sus 500 asistentes a modalidad online pero manteniendo los mismos números que años precedentes a pesar de la crisis. Está claro que el coronavirus no puede parar al sector renovable.

Por último, 2020 también ha traído una nueva imagen a nuestra Asociación. Una imagen que combina los distintos colores de las energías renovables: verde de la bioenergía, amarillo del sol y azul del mar, hidráulica y eólica. Una imagen que resume aquello en lo que creemos: la certeza de que las tecnologías renovables son complementarias, la certeza de que unidos quizá no lleguemos antes, pero llegaremos mucho más lejos.

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