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Dos mentiras sobre los coches eléctricos y unas cuantas verdades

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Las emisiones tóxicas de los coches diésel y de gasolina llevan décadas causando problemas de contaminación atmosférica en las ciudades y provocando decenas de miles de muertes prematuras cada año. Ahora, cuando las ventas de coches eléctricos se disparan en toda Europa y se vislumbra el fin del motor de combustión interna, la industria se agarra a un clavo ardiendo para mantener vivo el motor contaminante. Una de las afirmaciones es que los coches eléctricos empeorarán la calidad del aire debido a las emisiones de partículas procedentes de fuentes ajenas al escape, como los neumáticos y los frenos. Esto es falso.


Dos mentiras sobre los coches eléctricos y unas cuantas verdades
@ Nissan Leaf

Lo explican desde Transport & Environment, organización independiente que hace un repaso en su web de los beneficios que aportan los coches eléctricos y los aspectos en los que deben mejorar.

Los coches eléctricos reducen la contaminación de los frenos
Los coches convencionales con motor de combustión interna utilizan principalmente los frenos de disco para frenar el coche y esto emite contaminación por partículas. En cambio, los coches eléctricos pueden utilizar el motor eléctrico para frenar, lo que reduce la necesidad de utilizar los frenos y, por tanto, las emisiones de partículas. Este proceso se denomina frenado regenerativo, ya que devuelve la energía de frenado a la batería del coche, donde puede utilizarse para alimentar el vehículo. Aunque de momento hay pocos datos sobre el ahorro de emisiones de partículas por el uso de la frenada regenerativa, se espera que esta tecnología suponga una gran reducción de partículas, ya que los coches eléctricos intentan utilizar la frenada regenerativa lo máximo posible para aumentar la autonomía eléctrica del coche. 

Los neumáticos de todos los coches, ya sean eléctricos o convencionales, contaminan
En lo que respecta a la contaminación de los neumáticos, muchos informes sugieren que el cambio a los VE aumentará la contaminación por partículas debido a su mayor peso en comparación con los coches convencionales. Sin embargo, aún no existe un estudio exhaustivo que mida las emisiones de partículas de los neumáticos, especialmente de los coches eléctricos. A menudo se olvida que los coches eléctricos suelen estar equipados con neumáticos especiales diseñados para hacer frente a las necesidades específicas, incluido su mayor peso, y así garantizar que no se desgasten demasiado rápido. Por tanto, los estudios que hacen suposiciones sobre las emisiones de los neumáticos de los BEV sobre la base de los neumáticos normales están potencialmente sobreestimando el problema. Y culpar a los VE de la contaminación de los neumáticos cuando todos los vehículos de carretera -incluidos los SUV pesados- son responsables, es un error.

Los coches eléctricos reducen la contaminación por partículas
La mayoría de las comparaciones de las emisiones de partículas de los VE y de los convencionales sólo se centran en las emisiones "primarias" que se emiten desde el escape, los neumáticos y los frenos. Sin embargo, no tienen en cuenta la contaminación por partículas "secundarias", esas que se forman en el aire debido a la emisión por parte de los vehículos de combustión fósil de óxidos de nitrógeno (NOx), hidrocarburos (HC) y amoníaco (NH3). Según un estudio reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), estas partículas, con tamaños incluso menores a 10 micras (PM10), pueden representar hasta el 29% de las emisiones totales de partículas emitidas por un coche de combustión interna.



Las emisiones de partículas primarias se reducen entre un 6 y un 42% cuando se cambia a un VE, dependiendo del tamaño del VE y del coche al que sustituya (se observa una mayor reducción en los coches diésel). Esta disminución se produce incluso en el caso de los VE más pesados y con una mayor autonomía eléctrica.

Los VE acaban con todas las emisiones tóxicas de los motores
Los vehículos eléctricos no emiten ni óxidos de nitrógeno, ni monóxido de carbono ni hidrocarburos. Por tanto, reducen también la formación de las micropartículas. Esto se debe a que en su interior no hay un proceso de combustión contaminante. Solo el NO2 es responsable de más de 50.000 muertes prematuras al año en Europa. Provoca enfermedades respiratorias y cardiovasculares y puede ser una sentencia de muerte para quienes padecen asma.

Los motores de los coches de combustión interna también emiten otros contaminantes que contribuyen a la mala calidad del aire. Además de los ya citados (monóxido de carbono, hidrocarburos, amoniaco), sustancias tóxicas y cancerígenas como el benceno y los hidrocarburos aromáticos policíclicos. A fecha de hoy, no existe ninguna tecnología que pueda eliminar por completo los contaminantes producidos durante el proceso de combustión antes de que se emitan por el tubo de escape. Ni siquiera los futuros combustibles fabricados con electricidad renovable en lugar de combustibles fósiles resolverán el problema.
La solución para eliminar todas estas emisiones es cambiar a eléctricos. Desde T&E dicen que cuanto más rápido ocurra esto, antes se notarán los beneficios en la calidad del aire de nuestras ciudades.

Urge regular las emisiones de los frenos y los neumáticos

Las mejoras esperadas en la calidad del aire debido al cambio a los vehículos eléctricos no significan, sin embargo, que deba ignorarse la contaminación no procedente de los gases de escape. En lugar de demonizar a los VE y tratar de frenar la transición a la movilidad eléctrica, debería reducirse en todos los coches lo antes posible, mediante una regulación inteligente, la contaminación producida por partículas de los frenos y los neumáticos.



El Programa de Medición de Partículas de la ONU está desarrollando un método para medir con precisión las emisiones de desgaste de los frenos, y ya empiezan a aparecer tecnologías que las minimizan.  Los proyectos Lowbrasys y Rebrake, financiados por la UE, han logrado reducir las emisiones de partículas de los frenos en más de un 50%, mientras que la empresa francesa Tallano ha desarrollado una pastilla de freno "al vacío" que afirma eliminar el 85% de las partículas de frenado. En opinión de T&E, la próxima norma de emisiones contaminantes de la UE, actualmente en preparación (Euro 7), debería establecer un límite de partículas en los frenos para todos los coches, independientemente de su tren motriz. Esto impulsará la innovación y la adopción de tecnologías de frenado de bajas emisiones y reducirá su contribución a la contaminación atmosférica de todos los coches.


En cuanto a las partículas de desgaste de los neumáticos, el último reglamento de la UE sobre etiquetado de neumáticos (2020/740) exige a la Comisión Europea que desarrolle un método para medir sus emisiones y que, posteriormente, evalúe la viabilidad de añadir información sobre la abrasión y el kilometraje a las etiquetas de los neumáticos. Esto es algo que ONGs y muchas ciudades, han estado pidiendo durante años. T&E recomienda que la Comisión dé un paso más ahora y prohíba la venta de los neumáticos más contaminantes y menos duraderos ya que tienen un efecto desproporcionadamente negativo en la calidad del aire. 


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Miguel
La cuestión no es solo cambiar un vehículo convencional por otro eléctrico, sino reducir el número de vehículos, con medidas de movilidad sostenible.
Miguel
Pues si Antonio, faltan baterías y no es una manía. El cuello de botella de está produciendo porque hay escasez de algunos minerales esenciales para fabricarlas. Si no baja el precio a mayor velocidad es por esa escasez que hace que el precio en el mercado de esos minerales aumente. Algunos minerales como el litio y el cobalto, prácticamente han duplicado de precio en estos últimos 4 meses que habrá repercutido en el precio final de las baterías y de los propios vehículos. De hecho, algunos fabricantes de automóviles tienen grandes problemas para conseguir baterías y han aplazado la fabricación de vehículos eléctricos.
Antonio
Pero que manía con que faltan baterías. Tranquilo que los fabricantes eso ya o tienen calculado. La cuestión es que mientras no bajen de precio y mejoren su autonomía, se venderán pocos VE. Sin olvidar que hay combustibles que pueden ser más eficientes (hidrógeno y sus derivados)
Miguel
Para que haya suficientes vehículos eléctricos antes tendrá que haber suficientes baterías, y esto significa a su vez que deberá haber suficientes minerales para fabricarlas, y hoy por hoy no lo hay. Hay una enorme escasez de cobalto y níquel, que ocultan la escasez de litio. .