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No había petróleo

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Nuestro gozo en un pozo. Y no de petróleo precisamente. Los formidables beneficios que los grandes medios de comunicación –esos en los que Repsol invierte parte de sus beneficios formidables– anunciaban a bombo y platillo el pasado otoño se han quedado en nada. La petrolera anunció el 15 de enero que abandonaba los sondeos en Canarias porque los hidrocarburos encontrados, más gas que petróleo, “no tienen el volumen ni la calidad suficientes para considerar una futura extracción”.

La caída de los precios del petróleo ha generado enormes dudas en los nuevos proyectos de exploración y de fracking a los que ya no les salen las cuentas. Y es posible que en esos interesados vaivenes del mercado del crudo, lo que ahora es muy barato se ponga por las nubes antes de lo previsto. Nunca se sabe. Y los expertos ofrecen teorías para todos los gustos.

Pero hablemos de otro petróleo. La de veces que habremos oído que el petróleo de España es el sol. Lo sabe hasta el ministro de Industria, Energía y Turismo, que no hace más que recordar que 2014 ha sido un año récord en la llegada de turistas a nuestro país: 65 millones. Que llegan atraídos por nuestros paisajes, la cultura, la gastronomía y, sobre todo, por el sol que sale cada día, que es aquí generoso.

En todo caso, hay algo en José Manuel Soria que cortocircuita su capacidad para entender que ese sol, que es una mina para el turismo, puede serlo también para la energía. Que si lo aprovecháramos de forma masiva tendríamos la energía más barata, más limpia, más segura y más democrática de todas las posibles. Pero no hay manera para quienes llevan la voz cantante en la deriva anti–renovable de este gobierno. A saber: el ministro Soria, el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, y el director de la Oficina Económica de La Moncloa, su hermano Álvaro Nadal.

Los tres han desmantelado el sector y están a punto de llevarlo a la ruina más absoluta, como recogemos en exclusiva en uno de los reportajes que publicamos este número: el 92% de las instalaciones fotovoltaicas y el 55% de los parques eólicos entrará en concurso de acreedores o se verá obligado a renegociar con los bancos sus condiciones financieras, tras la aplicación de la Orden de Parámetros IET/1045/2014. Orden que ha mandado a la basura a mitad de partido las condiciones previstas inicialmente y que fueron plasmadas en el Boletín Oficial del Estado. Pero es evidente que en España eso no tiene ningún valor. Por algo somos, por detrás de Venezuela, Argentina y Egipto, el país con más demandas de arbitraje ante el Ciadi, un organismo del Banco Mundial.  Y diez de las once demandas que acumulamos tienen que ver con las medidas retroactivas en contra de las renovables.

Tenemos petróleo, claro que sí. Un yacimiento inmenso. Pero Soria y los hermanos Nadal no lo ven porque lo buscan bajo tierra. Y su miopía está secuestrando la posibilidad que tendríamos todos, como país y como ciudadanos, de aprovechar esta fuente inagotable de energía. ¿Por qué será que algunos ven tan rápido los formidables beneficios que aguardaban a Repsol y les cuesta tanto entender lo que la energía solar nos aportaría a todos?

Nos vemos en Genera y Climatización.

 

Luis Merino
lmerino@energias-renovables.com

Pepa Mosquera
pmosquera@energias-renovables.com

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