josé donoso

La subida de precios eléctricos, ¿cisne negro o blanco para el sector fotovoltaico?

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La subida de precios eléctricos, ¿cisne negro o blanco para el sector fotovoltaico?

¿Es positiva o negativa para la fotovoltaica la actual escalada de los precios en el mercado eléctrico, auténticamente imprevisibles hasta el punto de que ningún consultor especializado o empresa del gremio había sido capaz de preverlo? ¿Es un cisne blanco o un cisne negro en el sentido descrito por Taleb?

Pregunta más complicada de responder de lo que puede parecer a primera vista. En un principio parecería evidente que habría mucho de cisne blanco.

Los altos precios impulsarían para las plantas en suelo la posibilidad de buscar su rentabilidad a través de la venta de energía eléctrica al mercado, la financiación de estos proyectos se vería facilitada por el gran diferencial con el coste de producción. Pensemos que el precio medio ofertado en la última subasta fue de 24,5€, frente a unos precios de mercado en el entorno de los 160/170€ y subiendo. Con este importante margen los grandes y medianos consumidores eléctricos se verán incentivados a cerrar acuerdo de contratos bilaterales con los productores solares.

Fenómeno similar sucede en el autoconsumo. Los consumidores industriales sentirán la necesidad de blindarse ante estos bruscos vaivenes de los precios eléctricos y los domésticos de reducir su factura. Si este nivel de precios continuara en el tiempo los proyectos de autoconsumo verían reducidos su periodo de amortización a la mitad y duplicarse su TIR. Algunos podrían ser amortizados en dos años. Todo ello sin poner en los cálculos los apoyos provenientes de los fondos de recuperación que darían unos números todavía más interesantes. Claramente desde estos puntos de vista estaríamos hablando de un gran cisne blanco para el sector.

Sin embargo, esta crisis no está exenta de importantes aspectos de cisne negro que pueden afectar al futuro del sector al afectar a aspectos esenciales del proceso de transición ecológica.

Por un lado, un elemento fundamental del proceso de descarbonización es la sustitución de combustibles fósiles por usos eléctricos. Para ello es importante que los usos eléctricos mantengan una competitividad de precios en relación a los usos fósiles. Aspecto este muy deteriorado en la actual escalada.

Desde el punto de vista de una transición justa para el conjunto de la sociedad, factor importante para poder contar con consenso social, también hay un impacto negativo. La transición conlleva un encarecimiento de los combustibles fósiles por la adopción de medidas como el Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico o por el decaimiento en nuevas inversiones en petróleo o gas por la falta de mercado futuro. Socialmente es necesario contraponer este encarecimiento con el abaratamiento del producto alternativo, la electricidad. Una situación que produzca un encarecimiento de ambos insumos puede llevar a generar explosiones sociales como las vividas en Francia con los chalecos amarillos y a una pérdida de apoyos. También para la fotovoltaica si no podemos transmitir a la sociedad nuestra gran ventaja de producir una energía barata, más que la de cualquier país de nuestro entorno.

Y enlazando con este aspecto, llegamos a las consecuencias negativas que pueden tener las medidas que se están tomando para amortiguar los efectos de la subida de precios. Medidas sin duda necesarias como amortiguador social pero que han afectado a la percepción de riesgo regulatorio de las empresas y, en particular, a los dos elementos que se habían constituido como nuestro flotador de salvación frente a cambios políticos, los contratos bilaterales o PPAs y la posibilidad de participar directamente a mercado. Áreas en las que nos considerábamos a salvo de ese riesgo regulatorio. En los últimos años se han instalado en ellas 4.200 MW que han dado estabilidad al mercado, y que no se hubieran podido instalar si hubiéramos tenido que esperar a la convocatoria de subastas. Unas medidas coyunturales pueden afectar a un proceso estructural como es la transición ecológica.

No podemos olvidarnos tampoco del impacto negativo que esta situación tiene sobre el sector industrial fotovoltaico español. La inflación del 4% va a afectar negativamente su competitividad internacional o va a disminuir sus márgenes. Ambas cuestiones, muy negativas en un sector tan competitivo.

¿Cisne blanco o cisne negro? Que cada lector saque sus propias conclusiones.

Tags: Solar
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Sol Mediterráneo
Miguel muy lúcido tu comentario, yo he llegado a escribir en 2.019 “Las centrales térmicas de carbón, son con diferencia las más contaminantes de todo el sistema eléctrico y, su único objetivo viable es el cierre ordenado de sus instalaciones, poniendo fin a este tipo de centrales termoeléctricas”. Reconociendo que la vida de los seres humanos era muy pobre hasta que se empezó a quemar carbón. La minería y sus gentes tienen que ser recordada y reconocida. Ahora cambio mi versión y defiendo mantener operativos los 4.643 Mw peninsulares, hasta 2.030 pasando a ser, esta potencia estratégica para España, su misión es tener reservas de carbón y estar preparadas para casos de emergencia, el MITECO tiene que gestionar esta nueva situación fuera del pool. Este cambio de criterio nos lleva a otro problema que hacemos con 24.562 Mw de potencia de ciclos combinados y 5.597 Mw de Cogeneración más 7.117 Mw de Nuclear en total 41.919 Mw de respaldo, una pasada. Como el despliegue de renovables tiene que seguir imparable y a mayor ritmo, toca hibernar potencia de gas.
Miguel
La situación actual es un fracaso en toda regla por llevar una estrategia energética equivocada en Europa y sobre todo en España. Han creado una subida artificial y vertical del precio de la electricidad con los derechos de emisión de CO2, algo que no era necesario. Han tratado primero de eliminar o desincentivar el uso de los combustibles fósiles antes de instalar las energías renovables que los sustituyan, cuando lo correcto es instalar primero la nueva renovable y después ir retirando el uso de los combustibles fósiles porque dejan de ser necesarios. Hace ya bastantes meses, cuando desde el gobierno se planeaba y buscaba el cierre inmediato de todas las centrales térmicas de carbón ya advertí que se precipitaban, que ese carbón y esas centrales de carbón eran necesarias para garantizar la competencia y estabilidad del precio en el mercado eléctrico pues el carbón es más fácil de obtener y barato de almacenar en grandes cantidades para tenerlo como reserva estratégica de energía, también indiqué que depender únicamente del gas como energía de respaldo de las renovables tendría como consecuencia estar sometido a la tiranía del mercado del gas e iba a traer situaciones de volatilidad y altos precios pues ya no tienen competencia y además el gas no es ni fácil ni económico almacenarlo ni transportarlo en grandes cantidades ni tampoco es fácil aumentar su extracción en caso de un aumento del consumo, menos aún sí encima se ha desincentivado su explotación. Las centrales térmicas de carbón o gas han de ser desplazadas del mix eléctrico por la instalación de nuevas plantas renovables, no por una ley que las prohíba o normas que las asfixien económicamente, cuando aún son necesarias porque la instalación de plantas renovables y su almacenamiento, que sustituya a los combustibles fósiles, necesita varios años para llevarse a cabo, y porque una excesiva desincentivación de los combustibles fósiles trae consigo situaciones de desabastecimiento como la actual que las renovables no pueden suplir de forma inmediata creando situaciones preocupantes. Ya solo falta que un gaseoducto falle para tener la fiesta completa. Ahora parece que Europa confía en que todo esta situación caótica se resuelva con el nuevo gaseoducto entre Rusia y Alemania. Una inversión hecha por un país de fuera de la UE. Ahora que alguien del sector renovable le diga a un ciudadano, al dueño o empleados de un negocio o empresa que lo estén pasando mal y que pueden ir a la quiebra o deslocalizarse por la subida del precio de la electricidad, pues que esta subida de precios de la electricidad y el marco regulatorio eléctrico es bueno porque hace que quien haya montado una planta fotovoltaica la amortiza en dos años con estos precios altos de la electricidad y además como regocijo obtienen ayudas o fondos europeos, y a partir de ahí a forrarse los próximos años. Lo más bonito que le llamarán será sinvergüenza. Se ha vuelto a caer en la cultura del pelotazo. Esta situación hace un daño tremendo al sector renovable. ¿Tan difícil era hacer una transición energética tranquila, equilibrada, con precios de la electricidad moderados que no cause estragos en los ciudadanos o industrias?. Parece que no se aprendió de los errores de hace una década. Hasta los paneles fotovoltaicos han subido de precio, algo que no sucedía desde la época de Zapatero, y el silicio ha subido un 300%. El ciudadano no hace más que asociar las energías renovables a subvenciones, pelotazos, precios caros de la electricidad y situaciones caóticas mientras venden un mundo feliz. La situación a la que se iba a llegar era bastante predecible. Yo ya hace meses que hice acopio de paneles fotovoltaicos, cableado y baterías para ampliar instalaciones de los familiares, así como les recomendé que almacenasen todos los pellets, madera o combustible que pudiesen para calefacción porque se esperaba un invierno muy duro con mucho desabastecimiento, encarecimiento, y la situación puede durar varios años. No se piensen que soy el único que veía lo que iba a pasar. Conozco varias personas que tenían la misma previsión.
Sol Mediterráneo
Cisne Blanco. La transición energética a renovables es posible por la competitividad en precios de la energía fotovoltaica, eólica e hidráulica y por el daño medioambiental, precios y de agotamiento de reservas de los combustibles fósiles. Utilizar gas y nuclear como respaldo son las alternativas más lógicas (mantener la nuclear y disminuir el gas cada año durante los próximos 10 años, este año estamos utilizando un 25 % menos de gas que el año pasado que fue la Pandemia, esto es una hazaña). Otra prioridad que ha descubierto esta crisis es que Europa tiene que volver a fabricar paneles fotovoltaicos competitivos con los asiáticos. Crecer 3.000 Mw de potencia cada año de fotovoltaica y eólica es una objetivo estratégico de España para garantizar el suministro eléctrico a precios competitivos. La hidráulica tiene que empezar a ser respaldo en horas no solares. Sobre esta líneas generales hay que trazar la política energética española, siempre buscado el mínimo coste económico y medioambiental. Cisne Negro. El notable incremento del precio del gas en todos los países del mundo ha sido un aviso para que no dependamos de él. El sistema marginalista no funciona con una tecnología a 300 Euros/Mwh y otra a 30 Euros/Mwh. Ahora más que nunca es el momento de seguir adelante con la experiencia de todo lo que hemos visto.
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