josé donoso

La eliminación de las barreras al autoconsumo: un triunfo de la sociedad

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“Cuando a una idea le llega su momento en la Historia no hay ejército que pueda frenarla”. Con esta frase atribuida a Victor Hugo intentábamos, a lo largo de los últimos años, elevar la moral de la familia fotovoltaica de las empresas de autoconsumo en diferentes intervenciones públicas. Los acontecimientos han demostrado que era el momento histórico del autoconsumo y no nos han podido frenar, pero sí retrasar cinco años nuestro desarrollo. Para cualquier evaluación sobre lo que han sido  estos cinco años de resiliencia del sector conviene hacer una pequeña síntesis histórica de cómo se ha vivido desde nuestra asociación.

Quizás para ello tengamos que retrotraernos a la rueda de prensa que en enero de 2012, apenas llegado el PP al Gobierno, dio el ministro Soria. Por un lado, anunciaba la moratoria para nuevas instalaciones de energías renovables y por otro una “forma eficiente” de promoverlas: el autoconsumo con balance neto.

Sin embargo, a pesar de su compromiso, nunca se llegó a promulgar una norma en este sentido, todo lo contrario. Pronto el sector comprendió que la intención del Gobierno era más bien poner barreras al desarrollo del autoconsumo. Este cambio de actitud fue motivado por la prioridad dada a la resolución del problema del déficit de tarifa, el miedo a la capacidad de despliegue de la energía fotovoltaica y la presión de las incumbentes. Pronto se comenzó a hablar de la posibilidad de introducir una barrera económica a estos proyectos al que primeramente se dio el nombre de “peaje de respaldo”.

Ante esta situación, el sector se encontró en una complicada situación. Las campañas de comunicación realizadas en su contra lo habían presentado ante la opinión pública como un sector  de especuladores, con una tecnología muy cara que luego tenían que pagar los consumidores y dependiente de las subvenciones públicas.

Quedaba claro que si queríamos que el autoconsumo se desarrollara en nuestro país, con las importantes fuerzas que tenía en contra, el primer paso era el de ganar la batalla de la comunicación. Buscando aliados en la sociedad para reequilibrar fuerzas.

Para ello era necesario generar un “relato”, sólido, riguroso, coherente y creíble de lo positivo que era para la sociedad el desarrollo de esta forma de producir y consumir energía. Para ello, contamos con un aliado insospechado: el propio Gobierno. La radicalidad de las medidas en nuestra contra facilitó nuestro discurso. Un ejemplo de ello fue la instauración de las barreras económicas, el concepto del “impuesto al Sol”  facilitó nuestra tarea, porque, aunque en puridad no era realmente un impuesto, el concepto de una imposición arbitraria caló en la opinión pública.  

Para adecuar mejor nuestro discurso a las circunstancias del entorno, el sector abandonó la petición del balance neto, sustituyéndolo por un esquema de libre mercado. Lo cual, unido al trabajo de poner números al impacto real del autoconsumo en el sistema, desmontando las tesis alarmistas e “insolidarias”, facilitó la creación de una amplia alianza social en su favor desde asociaciones ambientales, industriales, sindicatos y partidos políticos.

Esta estrategia culminó con la presentación en el Parlamento el 26 de enero de 2017 de una Proposición de Ley que recogía nuestros planteamientos ante el autoconsumo, apoyada por todos los partidos políticos a excepción del Partido Popular y Foro Asturias. Que aunque no fue posible tramitar en su momento, se plasmó en una realidad   el 18 de octubre del 2018 a través de la convalidación por el Parlamento del RDL 15/2018, con tan solo dos votos en contra.

Otro momento importante fue la plasmación en una Alianza por el Autoconsumo  en mayo de 2017 del importante apoyo social que gozábamos.

La estrategia a nivel nacional se complementó con una estrategia de pedagogía a nivel de las diferentes instituciones comunitarias, fundamentalmente Comisión y Parlamento, buscando “blindar” el autoconsumo frente a los diferentes vaivenes políticos en nuestro país. El éxito de este trabajo de años de pedagogía se plasmó con la aprobación de la nueva Directiva de Renovables el 15 de junio de 2018. En la cual se estableció el derecho al autoconsumo, la limitación a las barreras económicas al mismo, la simplificación administrativa y la no posibilidad de impedir el autoconsumo colectivo, entre otras medidas de un texto que parece redactado teniendo en cuenta el caso español.

Hay que destacar que en todo este tiempo las empresa agrupadas en nuestra asociación, la mayoría del sector, mostró su voluntad de resiliencia en la lucha por el derecho al autoconsumo, frente a otras tesis pactistas, olvidando el principio de que en la lucha por los derechos no se puede transigir o aquel más popular de “jugador de chicas perdedor de mus”.  

Una vez establecidos los principios generales lo que queda, no es menos importante: el establecimiento de las regulaciones necesarias para clarificar los procedimientos administrativos que eviten la discrecionalidad en la aplicación de las normas, hecho que se había revelado como la principal barrera para el desarrollo del autoconsumo. Es necesaria la aprobación cuanto antes de los RD de Acceso y Conexión y Autoconsumo.

El autoconsumo ha llegado para quedarse. La Directiva de Renovables –¿por qué no se aprovecha la Ley de Cambio Climático para transponerla?–, y la diferente percepción de los actores en el momento actual garantizan su desarrollo. Ahora está en las manos del sector el que este desarrollo se lleve a cabo de forma adecuada.

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Fukushima4ever
Es una lástima que puedan llegar ahora al gobierno quienes gobiernan basados en creencias, opiniones y bulos en vez de gobernar basados en datos obtenidos de la realidad.