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La reserva hidráulica española se encuentra un 32% por debajo de la media de los últimos diez años

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Los embalses almacenan actualmente 20.768 hectómetros cúbicos (hm³) de agua. Durante la última semana, el volumen de agua embalsada ha disminuido en 105 hectómetros cúbicos. Las precipitaciones han sido prácticamente nulas en toda España. La máxima se ha producido en Palma de Mallorca, con 2,6 litros por metro cuadrado. La reserva hidráulica queda así un 32% por debajo de la media de los últimos diez años (véase gráfico a pie de página con todas las cuencas). El sector de la minihidráulica se está viendo particularmente afectado. [Foto].
La reserva hidráulica española se encuentra un 32% por debajo de la media de los últimos diez años

La Asociación de Empresas de Energías Renovables de España lo denunciaba hace unas semanas: "la falta de recurso ha paralizado la producción de las centrales minihidráulicas españolas". El problema -paro- se ve además agravado por una paradójica circunstancia. La última ley aprobada por el Gobierno Rajoy sobre el particular establece penalizaciones para las minihidráulicas que no alcancen una producción mínima, pero no reconoce excepciones "por causas de fuerza mayor". Y, así, en vez de prever mecanismos de ayuda para emergencias como esta, lo que hace es meter el dedo en la llaga e imponer penalizaciones por descenso en la producción. Según ha podido saber este periodista, en la penúltima redacción de la norma aparecía un párrafo en el que sí quedaban recogidas esas ayudas para los parones "por causa de fuerza mayor", pero, cuando la última versión del documento llegó a la imprenta, había perdido el párrafo en cuestión.

Así las cosas, la Situación 2017 está tornándose insostenible para las centrales minihidráulicas
La Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) considera en fin que esta es una "normativa injusta", una normativa que, sorprendentemente, no prevé la variabilidad del recurso hidráulico, algo sabido desde la noche de los tiempos en la península ibérica. La asociación denuncia por lo demás que las minihidráulicas, muchas de ellas centenarias, han sufrido otros "severos recortes" a lo largo de los últimos años. A saber: "un impuesto del 2,2% específico para hidráulica, adicional al 7% de generación eléctrica". Así las cosas, APPA retrataba hace unas semanas así la situación: "la actual sequía ha paralizado el funcionamiento de las minihidráulicas y encima la regulación establece penalizaciones por baja producción, algo que constituye una doble injusticia: por un lado no hay recurso para producir y por otro se producen injustas penalizaciones adicionales a este descenso en la producción". APPA pide por eso "excepciones por causas de fuerza mayor".

La paradoja es de dimensiones más que considerables
La sequía (¿atizada quizá por el cambio climático?) paraliza la producción minihidráulica, que es una generación (de electricidad) libre de gases de efecto invernadero, que son los gases desencadenantes del... cambio climático. ¿Y que hace el gobierno? Pues penaliza a la minihidráulica por no alcanzar una producción mínima que no puede alcanzar por la causa susodicha. La semilla de lo que hoy sucede la sembró el Ejecutivo en la reforma de 2013, "que estableció -denuncia APPA- graves recortes a estas centrales: más del 70% de ellas se quedaron sin retribución específica (antiguas primas) y se establecieron impuestos específicos" (como el del 2,2% antes aludido). Adicionalmente -continúa APPA-, la reforma introdujo un "efecto perverso": se marcó, para ese 30% de centrales que podrían percibir retribución específica, un número de horas mínimo de funcionamiento como condición necesaria.

El Gobierno estableció esa medida en el país de la pertinaz sequía y no previó excepción alguna
APPA lo tiene claro: "el cambio climático ya está mostrando sus efectos, con este excepcionalmente cálido otoño". Por eso, desde la asociación solicitan al Ministerio "que considere la fuerte sequía que nuestro país está sufriendo como una situación excepcional y no aplique la penalización de retirar la retribución específica de las centrales minihidráulicas". Según APPA, "existe una gran diferencia entre el objeto de la norma (obligar a los propietarios a que tengan sus centrales disponibles) y su literalidad (cumplir un número mínimo de horas anuales)".

La asociación, que representa a las empresas del sector, asegura en ese sentido que "las centrales han estado disponibles para su funcionamiento, pero la falta de recurso hídrico, debido a la sequía, ha provocado que no se alcanzase este número mínimo de horas. Ni siquiera si comenzasen las lluvias -explican desde APPA- se podría alcanzar ya el volumen mínimo anual". En ese sentido, la asociación apela a la solidaridad: "al igual que la sequía provoca reacciones del Gobierno para ayudar a determinados sectores (ganadería, agricultura…), los productores minihidráulicos solicitan al Ministerio de Energía que no aplique la norma en su literalidad y contemple la sequía como el culpable real de que no se haya podido alcanzar la producción mínima".

La minihidráulica es una tecnología muy madura, y muy antigua, de aprovechamiento de los recursos renovables para la generación eléctrica. Según APPA, en España existen instalaciones que llevan un siglo aportando electricidad, de forma ininterrumpida, al sistema nacional. Además, se trata de una tecnología de muy bajo impacto ambiental. Según el estudio «Impactos Ambientales de la Producción Eléctrica», la minihidráulica es, de entre las limpias, la tecnología de producción eléctrica que menos impacto causa (el estudio, publicado en el año 2002, ha sido elaborado por el Instituto de Diversificación y Ahorro de Energía, dependiente entonces del Ministerio de Ciencia y Tecnología).

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