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#LuzParaElEko

Un centro social de Madrid busca su autonomía energética con 6 kW

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El espacio sociocultural liberado y autogestionado (ESLA) Eko busca convertirse en el primer centro social de sus características y dimensiones en España (no residencial, urbano y con cinco plantas) en ser autosuficiente energéticamente con paneles solares fotovoltaicos. El 24 de abril inició una campaña de micromecenazgo (#LuzParaElEko) para dotarse de una instalación de 6.000 vatios y permitirle así mantener una labor social, cultural y política que va de la paralización de desahucios al apoyo escolar a menores o alberga asambleas feministas, grupos de consumo de alimentos ecológicos y de cercanía y espectáculos de teatro. Parte de esta actividad se ha visto interrumpida por el corte del suministro eléctrico.
Un centro social de Madrid busca su autonomía energética con 6 kW

Todo empezó con el 15M, o al menos lo impulsó. Cuando en 2011 la acampada de la Puerta de Sol de Madrid se levantó y se extendió a los barrios, ciudades y pueblos de la provincia se multiplicaron las asambleas y las comisiones de las mismas que se crearon con los principios políticos y sociales del 15M. Pero llegaron el frío y las lluvias de ese 2011, y las comisiones y grupos de vivienda, economía, derechos sociales, medio ambiente y comunicación, entre otras muchas, tuvieron más difícil dar continuidad a sus reuniones.

En el distrito de Carabanchel esto se notó mucho. Había que ir pidiendo de prestado locales o esquivar a la lluvia para hacer las reuniones. “Mientras tanto, en el entorno seguían en pie muchos edificios que, fruto de la especulación en torno a la burbuja inmobiliaria, permanecían vacíos, sin vida, a la espera de un pelotazo”, avanzan desde el ESLA Eko. Uno de ellos era un antiguo economato, un supermercado especialmente destinado a trabajadores y trabajadoras de determinadas empresas a los que se les hacía un precio especial en sus compras, pero que llevaba cerrado quince años y con empresas asociadas a tramas de especulación en torno a él.

Se abre el Eko, le cortan la luz
Por este motivo, diversos colectivos y personas del barrio afines al 15M, y principalmente a sus principios de autogestión y de creación de espacios de apoyo mutuo y colaboración en los barrios, decidieron abrirlo a las vecinas y vecinos de Carabanchel para compartir luchas, alternativas e inquietudes en torno a la vivienda, la educación o la sanidad, además de convertirse en un centro de creación colectiva que ha acogido y acoge, talleres y clases de idiomas, de apoyo escolar, swing, teatro, yoga, taichí, cocina, informática, audiovisual… Sin contar los cientos de exposiciones, conciertos, representaciones teatrales y otro tipo de espectáculos en los que las cuestiones feministas, antirracistas, antirrepresivas y anticapitalistas están muy presentes.

Nace así el espacio sociocultural liberado y autogestionado Eko, en clara referencia a lo que fue en su día, cuando sí ofrecía un servicio al barrio. Estamos pues ante un centro social okupado, como hay muchos, pero con una particularidad muy especial: dentro de un edificio de cuatro plantas y un sótano (utilizado como sala de conciertos) y con unas necesidades energéticas especiales, al menos de iluminación. Todo iba relativamente bien hasta que la compañía eléctrica de turno cortó el suministro energético en pleno invierno de 2019. Antes, y en previsión de esta contingencia, ya se habían procurado una instalación solar de 300 vatios que para casos de emergencia tiraba para adelante.

Prescindir por completo de las grandes eléctricas
“Más o menos nos aguanta con once puntos de luz, un equipo de música, un proyector y un ordenador encendidos simultáneamente durante un par de horas o tres; pero eso es claramente insuficiente para un espacio que desde las seis de una tarde de invierno hasta mínimo las diez de la noche alberga a la vez a cinco colectivos y actividades, incluidos los locales del ensayo”, explica Elvira, una de las personas que participa activamente en la logística energética del EKO.

La idea de prescindir por completo de la electricidad ajena y en manos de las grandes compañías eléctricas se activó tras la experiencia tenida con el agua. Aquí también la compañía correspondiente cortó el suministro al espacio y lo que se ideó fue un sistema de captación del agua de lluvia a través de seis depósitos de mil litros cada uno interconectados. Hoy en día las necesidades de baños y fregaderos se cubren sin problema con este sistema, ya que al no ser un centro con personas residiendo dentro se reduce mucho la demanda.

Ahora tocaba hacer lo propio con el sol, pero con la complicación añadida de que la inversión y la complejidad técnica y tecnológica eran mucho mayores.

Instalar 6.000 vatios solares con autogestión
Hay que tener en cuenta que todo, absolutamente todo en este espacio se hace a partir de la autogestión. Eso quiere decir que cualquier necesidad diaria que requiere el edificio, desde su limpieza, reparaciones, abastecimiento y rehabilitación hasta reconvertir por completo su suministro de agua y de electricidad la llevan a cabo las personas que participan en el Eko (o amigas y amigos del mismo) en sus diferentes asambleas, colectivos, grupos y talleres.

Uno de los dos ingenieros de telecomunicaciones que participan activamente en la parte técnica de #LuzParaElEko, Andrés, asegura que “la principal dificultad a la que nos enfrentábamos era saber exactamente cuánta potencia necesitábamos y cómo repartirla en las fases que queríamos establecer dentro del proyecto”. La fase 0 es la que se corresponde con la actual instalación de 300 vatios ya en marcha. La fase 1 está pensada para llegar a los 3.000 vatios y es con la que se trabaja actualmente. Con la fase 2, la definitiva, se quiere llegar a los 6.000 vatios, más un generador de gasolina de apoyo para emergencias, y todo con la esperanza de que la inversión prevista (15.000 euros) se consiga en cuarenta días a través del micromecenazgo emprendido el 24 de abril en Goteo.org.

El coste mínimo de los materiales necesarios ronda los 10.500 euros, y para hacer posible la instalación completa han calculado que serían necesarios los mencionados 15.000 euros. “El apoyo mutuo y la autogestión aportan el resto”, afirman las personas que andan entre placas solares, baterías, conexiones y cuadros de luz en un día de mucha lluvia en Madrid. Todo este trabajo, por lo tanto, es completamente desinteresado, y en el grupo hay manos expertas y títulos en electricidad, fontanería y carpintería, e incluso alguna mano que ha hecho ya más de una instalación de este tipo.

A bote pronto, pensar en 6.000 vatios, es decir, 6 kilovatios, para un edificio de cinco plantas se puede considerar una potencia pico claramente insuficiente. Sin embargo, hay que recordar que es un espacio no residencial, sin cuatro o cinco frigoríficos por plantas y otras tantas lavadoras, lavavajillas, televisores, secadores, cocinas eléctricas o calefactores eléctricos. Solo se necesita luz y un poquito de calor en invierno para desarrollar en su interior desde las asambleas del grupo de Vivienda de la Asamblea Popular de Carabanchel 15M (motor de infinidad de paralizaciones de desahucios, entre otras acciones) a las de colectivos feministas y libertarios, talleres de taichí y teatro, clases de swing y de apoyo escolar o el reparto de alimentos entre grupos de consumo y familias del barrio.

Lo más complicado: dimensionar la instalación
Puntualmente las necesidades energéticas se incrementan con algún evento especial con conciertos incluidos y disponibilidad de cocina y bebidas frías, pero las responsables de este centro y del proyecto #LuzParaElEko lo tienen todo controlado para que se cubran con esos 6 kW. Pero ha costado, nos insisten: “de entrada no tienes claro todos los usos permanente del espacio, cuántos coinciden y en qué momentos del día y qué pasa si a la vez hay un concierto plenamente electrificado y con un servicio potente de comida y bebida; dimensionar todo esto y planificar la instalación acorde a ello ha conllevado un trabajo arduo”.

Además, son conscientes de que, debido a la antigüedad del edificio, requiere de una renovación energética ligada sobre todo a una iluminación eficiente, que sustituya bombillas incandescentes y fluorescentes por lámparas LED, pero también el cableado y los cuadros de todas las plantas. El grupo de trabajo anda calibrando también dónde colocar exactamente los puntos de luz, acorde con la actividad de cada parte del espacio, para que no se disperse la iluminación y esta sea ineficiente.    

Antes hubo una labor de información y visita a proyectos similares de autogestión social y energética. Una de las visitas fue al barrio de Errekaleor, en Vitoria/Gasteiz, y al proyecto denominado Errekaleor Bizirik (Errekaleor Vivo). En este caso se okupó por estudiantes que consideraban que la causa del deterioro y abandono de este barrio se debía a la especulación urbanística, mientras los jóvenes tenían graves problemas de acceso a la vivienda. Como ocurrió en el Eko, les cortaron la electricidad y emprendieron un micromecenazgo para lograr la autosuficiencia energética. Este era un proyecto más ambicioso porque abarca viviendas en las que habitan al menos 120 estudiantes, más un cine, imprenta, una iglesia convertida en  centro social y otra en local de ensayo de música.  Es decir: 70 kW y 100.000 euros. Pero la financiación se consiguió incluso en menos de los cuarenta días estipulados.

Errekaleor y Garaldea, dos modelos a seguir
Por eso al Eko le parece que Errekaleor Bizirik es un modelo en el que fijarse, como el de Garaldea, esta vez en Chinchón. Este otro proyecto, igualmente visitado por el Eko, surge también como respuesta a los procesos de especulación y recortes en el ámbito social y de la drogodependencia iniciados en 2010, que conllevaron el cierre de muchos recursos públicos destinados a atender a personas en situación vulnerable. La finca El Batán, sede de Garaldea, fue uno de ellos. Tras el cierre decretado en 2012 por las Administraciones Públicas de la comunidad terapéutica que llevaba años funcionando allí se realiza un encierro para denunciar estos recortes y mantener la finca como espacio de cuidados y de salud de forma autogestionada. Aquí también se consiguió el objetivo, a través de Goteo, de alcanzar la autosuficiencia energética con una financiación de 15.245 euros.

En #LuzParaElEko, a las pocas horas de lanzarse la campaña ya se habían conseguido 2.000 euros y en la actualidad se está cerca de conseguir el mínimo planteado en Goteo.org, ya que hay recaudados 10.200 euros sobre 10.600. Mientras tanto, siguen las obras en la azotea y el piso inmediatamente inferior del Eko para culminar la fase 1, llevada a cabo con préstamos de personas anónimas que esperan recuperar con el micromecenazgo, y que permitirá que se siga realizando en su interior tan variada labor social, cultural y política.

Más información:  https://eslaeko.net / www.goteo.org/project/luzparaeleko

Cuadro 1
Soluciones colectivas a problemas colectivos: de racismo a juguetes

Todas las semanas, de lunes a viernes, hay programadas veinte actividades diferentes en el Eko, desde el grupo de vivienda de la Asamblea Popular de Carabanchel 15M a las clases de baile del grupo EkoSwing, pasando por el Ateneo Libertario de Carabanchel-Latina, Horda Feminista, asambleas antirracistas, dos grupos de consumo vinculados a la soberanía alimentaria, varios talleres de teatro o los locales de ensayo para grupos de música.

Además, el espacio ofrece una biblioteca y una zona de lectura abiertas al barrio, así como juegos de mesa y de ping-pong, una zona infantil y otra denominada de intercambio libre, donde unas personas llevan ropa, complementos e incluso carritos de bebé que ya no usan y otras, o las mismas, cogen aquello que necesitan.

Por último, hay eventos periódicos, como las Jornadas de Arte y Creatividad Anarquista (este año serán del 7 al 9 de junio), el mercadillo de intercambio de libros de texto (septiembre) y la fiesta de donación de juguetes (diciembre). Durante el resto del año se celebran igualmente festivales, conciertos y exposiciones con muestras de teatro, clown, música, pintura, baile, comics, fanzines, escultura, gastronomía, etcétera. Todas tienen un componente de autogestión (por ejemplo para recaudar dinero para el Eko), solidario o antirrepresivo, destinados estos últimos a pagar multas o el coste de juicios contra personas por intentar parar un desahucio, manifestarse o realizar otros actos de protesta en la calle.

Cuadro 2
Objetivos del micromecenazgo #LuzParaElEko
 – Instalar placas solares en la azotea del centro social. Las mínimas necesarias para suministrar luz en todo el edificio con una potencia pico de 6.000 vatios.

 – Hacer las reformas necesarias para la instalación del sistema y para ubicar las baterías en un espacio seguro.

 – Remodelar el sistema eléctrico del edificio para que sea más eficiente: cableado, bombillas LED de bajo consumo, elementos de control y protección eléctrica...

– Adquirir un generador para apoyo en momentos puntuales, principalmente cuando se den condiciones meteorológicas muy adversas.

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