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Hace falta invertir más en eólica en Europa

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Para poder cumplir los objetivos en renovables que se ha marcado la Unión Europea (32% para 2030) habría que aumentar la inversión en eólica, según ha señalado Daniel Fraile, Jefe de Inteligencia de Mercado de Wind Europe, en la jornada sobre Eólica y Mercados que se está celebrando hoy en Madrid organizada por la Asociación Empresarial Eólica (AEE). 

Hace falta invertir más en eólica en Europa

La eólica cubre actualmente el 11% de la demanda de energía de la UE y bastante más en muchos países: Dinamarca 37%; Irlanda 27%; Portugal 25%; España 19%; Alemania 16%. La Agencia Internacional de la Energía estima que para 2030, cubrirá casi el 30%. Pero esto requiere políticas correctas, mayor transformación del sistema energético, desarrollo tecnológico y avances en la electrificación del transporte y calefacción.

También necesita una inversión significativa en la extensión de la vida útil y la repotenciación de los parques eólicos existentes (casi la mitad de ellos alcanzarán el final de su vida operativa para 2030). Y más inversión en investigación e innovación para reducir costes, mejorar la integración del sistema y mantener la base de la fabricación. Son datos aportados por Daniel Fraile en la jornada sobre Eólica y Mercados, durante su participación en la primera de las mesas celebradas esta mañana, que se ha centrado en las barreras y retos de la integración eólica en el suministro eléctrico.


El representante de WindEurope ha compartido mesa con Jesús Ferrero, subdirector general de Renovables y Estudios del Ministerio de Transición Ecológica, quien ha puesto el acento en el desafío que la descarbonización supone para España: "El objetivo es reducir las emisiones un 20% para 2030 respecto a las emisiones de 1990, y ahora estamos por encima del 18%. Por tanto, tenemos que reducirlas en un 38%". El sector eléctrico, que representa el 25% del consumo final de energía, "debe liderar el proceso de electrificación de la economía y uso de fuentes renovables. Pero la electrificación tiene que producirse en todos los sectores: transporte, térmico, industria…", ha añadido.



Ferrero se ha referido también al anuncio hecho ayer por la ministra Teresa Ribera de que el Plan de Energía y Clima, que definirá la hoja de ruta de la transición energética, será aprobado por el Consejo de Ministros del próximo día 22 y remitido a Bruselas a continuación. Un Plan que incluye el cierre de las plantas nucleares entre 2025 y 2035 y el de las térmicas de carbón a partir de 2020, para que en 2030 ya no haya ninguna operando. Los motores de la transición serán las renovables y la eficiencia energética, junto a la electrificación, con una movilización en inversiones de más de 200.000 millones de euros, según dijo la ministra. En torno al 40-45% de la inversión  se lo llevarán las renovables, el 30-35% la eficiencia energética, el 15% estará asociado a redes y otro 4% se invertirá en electrificación para usos finales.



Muchos camino por andar

Jesús Ferrero no ha aportado más datos sobre el Plan, a la espera de su aprobación por el Gobierno, pero si ha hablado de lo que va a suponer todo este proceso. Implica, entre muchas otras cosas, "rediseñar la red de transporte y distribución de energía eléctrica" ya que muchos de los centros de producción "estarán en otros sitios", ha explicado. También habrá que agilizar la tramitación administrativa de los parques eólicos (ahora se tardan tres años en dar los permisos) y "gestionar bien la postura social" para evitar "incomprensión y rechazos".



Respecto a las subastas realizadas en 2016 y 2017, Ferrero ha señalado que la construcción de los 500 megavatios eólicos subastados en 2016 "finalizará en marzo de 2020". En cuanto a las de 2017, "se han acreditado por ahora más de 3.300 MW de los 4.100 MW subastados". Lo que no parece claro es que vayan a haber nuevas subastas este año. El representante del ministerio de Transición Ecológica ha dicho que si se aprobara una nueva subasta tal como han estado diseñadas hasta ahora, no habría problema, pero hace falta mejorar el modelo y "esto es un proceso largo".



Joan Groizard, director de Energías Renovables del IDAE y otro de los ponentes de la mesa, considera que las nuevas subastas que se hagan "deben incluir elementos que permitan la participación ciudadana". Respecto a los retos que implica cambiar la forma en que generamos y consumimos energía, ha dicho que "partimos de una situación privilegiada, porque la eólica y la fotovoltaica ya son plenamente competitivas", pero hay que instalar por encima de 3.000 MW renovables anuales, "y no queremos burbujas ni estallidos".

El representante del IDAE ha añadido: "queremos que haya señales claras y asegurar que la transición se hace de manera justa, sin dejar a nadie fuera".

 Y el autoconsumo es uno de los elementos claves de todo este proceso: "El autoconsumo –ha puntualizado Groizard– ya no es solo una placa solar en mi casa. Es, también, por ejemplo, un parque eólico alimentando un parque industrial". También supone "implicar a la ciudadanía en la inversión en energías renovables". 



Más claves del nuevo modelo

La jornada ha sido inaugurada por la presidenta de la Asociación Empresarial Eólica, Rocío Sicre, y por Carmen Becerril, vicepresidente de OMIE. En su intervención, Sicre ha afirmado: "la eólica lo ha hecho bien, es una energía presente, y lo seguirá haciendo bien", y ha destacado la creación de industria, en toda la cadena de valor, que ha ido acompañando el desarrollo de la eólica en España. Sicre se ha referido también a los acuerdos de compara-venta de electricidad (PPAs), asegurando que en 2018, "se han convertido en una realidad y en uno de los elementos que van a permitir a la eólica que siga creciendo". 



Carmen Becerrill ha iniciado su intervenciedno señalando que,  a diferencia de lo que ocurría en el pasado, ahora hay consenso entre los expertos de que los objetivos planteados a 2030 son alcanzables. "Ahora bien", ha añadido, "hay que poner en la mesa todas las condiciones que nos permitan alcanzar estos objetivos de una manera ordenada". 



En opinión de la vicepresidenta de OMIE, la descarbonización, más la eficiencia energética son dos de los factores claves para conseguirlo. La demanda es otro. Una demanda que "debe cambiar de perfil, ya que con el nuevo modelo cambia la posición del pequeño consumidor, pero también de los grandes, que deben facilitar que todo esto fluya". A ello hay que sumar la digitalización, que permite poder responder a situaciones cada vez más sofisticadas y complejas. Todas estas herramientas deben ponerse al servicio del muevo modelo, y para ello, concluyó Becerril, "se necesita diálogo y flexibilidad".

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