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Florent Marcellesi, coportavoz de Equo

"La terrible crisis del coronavirus tiene que ser un punto de inflexión para acelerar la transición ecológica y justa"

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Ingeniero de formación y político de vocación, el coportavoz de Equo y eurodiputado por Los Verdes Europeos en la 8º legislatura del Parlamento Europeo acumula años de experiencia en la negociación de políticas energéticas y es uno de los principales referentes en España en transición ecológica y justa.
"La terrible crisis del coronavirus tiene que ser un punto de inflexión para acelerar la transición ecológica y justa"
Florent Marcellesi, en la COP25 celebrada en diciembre de 2019 en Madrid

Pese al impacto que está teniendo el coronavirus, hay otra pandemia aún más mortal y peligrosa: el cambio climático. Lo advierte Naciones Unidas. ¿Corremos el riesgo de retroceder en el camino de la descarbonización por culpa del COVID-19?
No podemos permitir que tras la crisis se intente volver a la normalidad totalmente insostenible de antes de la crisis. Además con más ímpetu, atacando de paso las iniciativas climáticas actuales. Sería arruinar las pocas probabilidades que tenemos de dar una respuesta correcta a la emergencia climática, que es mucho más peligrosa que la emergencia sanitaria. La terrible crisis del coronavirus tiene que ser, al revés, un punto de inflexión para repensar nuestro modelo socio-económico y acelerar la transición ecológica y justa. Ahora que hemos aprendido mucho de las consecuencias de no escuchar las evidencias científicas en el caso del COVID-19, apliquemos las lecciones para no cometer los mismos errores con el cambio climático.

La comunidad científica afirma que apenas nos queda una década para evitar los peores escenarios del calentamiento global. Sin embargo, el avance en reducción de gases invernadero sigue siendo inferior al necesario. ¿Por qué cree que sigue habiendo personas que viven el cambio climático como algo que no les incumbe?
Los efectos del cambio climático no se perciben como tan inmediatos y cercanos como pasa con el coronavirus. Así, seguimos pensando que no hay tanta urgencia. Es fundamental y prioritario romper esta distancia emocional y comunicar claramente que el cambio climático ya está teniendo impactos en nuestra vida diaria: en nuestra salud, calidad de vida, empleos, economía, costumbres y tradiciones. Y que si reaccionamos demasiado tarde, nos costará sudor y lágrimas controlar sus enormes efectos directos negativos. Al igual que nos está pasando ahora con el COVID-19: cuanto más tarde actuamos, más dura es la caída y la recuperación. Ahora que hemos vivido en carne propia los efectos de procrastinar, actuemos ya en base a la ciencia y con mucha más ambición contra el cambio climático. Es una cuestión de supervivencia civilizada de nuestras sociedades.

Quedarnos confinados en nuestras casas debido a la crisis sanitaria está haciendo que nunca se haya respirado un aire tan puro en nuestras ciudades, dejando claro que la actual forma de crecimiento económico no casa con la defensa del clima. ¿Cree posible que aprendamos la lección y empecemos a satisfacer nuestras necesidades respetando los límites del planeta?
No solo es posible sino que es indispensable. La alternativa a no hacerlo sería un coste tan elevado en vida humanas que la crisis del COVID-19 nos parecería una anécdota en comparación. Pero además, incluso si la transición ecológica supone esfuerzos y decisiones difíciles, también abre horizontes muy potentes y esperanzadoras. Por ejemplo, gracias a la transición ecológica podremos crear muchísimos más empleos en los sectores verdes que en los sectores sucios y marrones que rigen la economía insostenible actual. En energías renovables, agroecología de cercanía, movilidad sostenible, en la economía de los cuidados, en sanidad pública, etc.. Es decir, todos los sectores que necesitamos como agua de mayo para enfrentarnos al coronavirus. Emergencia sanitaria y emergencia climática son dos caras de la misma moneda.

¿Estrará la ciudadanía más preparada tras la pandemia del COVID-19 para aceptar el cambio?
La ciudadanía está mucho más preparada y, sobre todo, mucho más resiliente de lo que pensamos. La crisis sanitaria lo está demostrando. Así que dejemos de escondernos detrás de la no preparación de la sociedad española y europea. Esta crisis está probando por activa y por pasiva que cuando se quiere y es necesario, se puede. Ayer inquebrantable, el consenso neoliberal ha sido hecho pedazos en tiempo récord por la emergencia sanitaria. Por el bien de millones de personas, hoy y mañana, hagamos que la emergencia climática marque a su vez el ocaso del “crecimiento infinito en un planeta finito”. Es incompatible con la defensa del clima. Y que las emergencias sanitaria y climática aupen nuevas formas de vida (comer, viajar, transportarnos, vestirnos, etc.) más sostenibles. El mundo de mañana ya se encuentra aquí, dejemoslo florecer.

Estos días se está hablando de un nuevo plan Marshall para reconstruir España y Europa, ¿Debería ser la ecología, en el más amplio sentido de su acepción, el eje rector de ese plan?
Desde luego, la ecología es el futuro de cualquier plan de recuperación y reconstrucción. No estamos en 1945 sino en 2020. Y, además del impacto económico de la crisis sanitaria, hay una crisis climática mucho más grave que resolver, de manera que tenemos que inyectar dinero público y privado para reconstruir España y Europa pero con sentido social y ecológico. Si va a haber Plan Marshall, que sea verde. Que sea el vector de la transición ecológica y con justicia social que nuestros países y continentes necesitan. Hablamos de una reconstrucción verde.

La situación que estamos viviendo está haciendo que se oigan más fuerte las voces de los amantes de los totalitarismos. ¿Corremos riesgo real de retroceder en los derechos democráticos logrados con tanto esfuerzo a lo largo de decenios?
Cualquier crisis es una encrucijada. Y ante una encrucijada, se pueden tomar varios caminos. Con los Verdes Europeos, hemos exigido claramente a la Unión Europea que proteja los derechos fundamentales de su ciudadanía. Por ejemplo, en esta emergencia sanitaria, las medidas legales de los Estados miembros que potencialmente limitan las libertades fundamentales deben ser proporcionadas y limitadas. Bajo ninguna circunstancia se debe diluir la libertad de los medios de comunicación e ir en contra de las libertades democráticas. Frente a la Europa negra, hay que oponer la Europa verde.

Hace cerca de dos años Vd fue elegido vicepresidente de Eufores, la red parlamentaria para el fomento de las energías renovables. ¿Cree que hay riesgo de que el coronavirus impacte negativamente en los objetivos europeos de energía y clima y en el desarrollo de las renovables?
Todo depende de la correlación de fuerzas a la salida de esta crisis. Mientras unos intentarán aprovechar el shock para cargarse el Green Deal europeo, otros haremos lo máximo para que este Green Deal sea justamente la respuesta a la salida de la crisis sanitaria. Desde ya, en España, Europa y a nivel global, se está librando una lucha tremenda para la hegemonía post-coronavirus. Desde EQUO y Los Verdes Europeos, ya estamos poniendo todos nuestros esfuerzos no solo en evitar los impactos negativos de la crisis sino que además la transición ecológica y justa sea el eje de la salida de la crisis y el pilar de la sociedad post-coronavirus.

 

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