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Tomás Romagosa, director técnico de la Asociación Empresarial Eólica

Reciclaje de palas: "Estamos ante una verdadera oportunidad industrial"

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"Tenemos una cierta ventaja de posicionamiento sobre otros países, y, si somos un poco inteligentes, la podemos utilizar y posicionarnos como centro de reciclaje de este tipo de productos en Europa". Lo dice Tomás Romagosa, el director técnico de la Asociación Empresarial Eólica, a quien hemos entrevistado, en exclusiva, en un momento-hito de la eólica española, justo cuando el reciclaje de palas aún no ha despegado... pero ya está a punto-a punto. Esto es lo que nos ha contado.
Reciclaje de palas: "Estamos ante una verdadera oportunidad industrial"

Por empezar por alguna parte, ¿cuántas palas se reciclaron en España el año pasado?
Bueno, para empezar hay que diferenciar entre reciclar y reutilizar. Hasta ahora lo que se ha hecho en España ha sido reutilizar. Reutilizar las palas en otros parques. Las palas antiguas, palas de aerogeneradores de parques que se han desmantelado (parques viejos en los que se han sustituido las máquinas viejas por otras nuevas), se han vendido en mercados de segunda mano. Y esas palas han sido instaladas en otros parques en otros países. No solo las palas, sino todo el aerogenerador. Hay empresas en España que han habilitado una especie de plataforma para subastar activos energéticos, entre ellos, parques eólicos de segunda mano, parques que, a pesar de haber operado ya durante 20 años o más, todavía se encuentran en buenas condiciones, y pueden seguir operando. Esta opción es una buena oportunidad en países donde las renovables todavía no están tan desarrolladas; una buena oportunidad para adquirir equipos renovables a muy bajo coste. Esa es una forma muy interesante de reutilizar y dar una segunda vida a esos activos. Y eso es lo que se ha hecho hasta el momento.

¿Algún ejemplo?
En los últimos cinco años... no habremos llegado a los diez parques repotenciados. Un ejemplo... Malpica, un parque gallego que antes tenía 69 máquinas de potencias muy bajas, de 200 kilovatios aproximadamente, que han sido sustituidas por 11 aerogeneradores de más potencia, con lo cual la huella ambiental es mucho menor. Los aerogeneradores que había se han podido aprovechar en esos otros mercados. Y los nuevos aerogeneradores tienen palas mucho más grandes, que pueden aprovechar velocidades más bajas de viento. Así, con la misma potencia instalada generamos más energía. Los aerogeneradores antiguos, con velocidades bajas, estaban parados. Los nuevos modelos ya son capaces de aprovechar esas velocidades. A eso es a lo que llamamos repotenciar. Y es algo que se va a empezar a producir a gran escala en los próximos diez años en España, porque ya tenemos un parque instalado bastante antiguo. Ahora mismo aproximadamente el 30% de los parques tiene ya más de 15 años. En todo caso, algunos seguramente optarán por extender la vida útil.

¿Extender la vida útil?
Sí, la vida útil de diseño de un aerogenerador son 20 años. Pero es una vida útil teórica. Lo que se está demostrando es que, cuando las máquinas llegan a esos 20 años, en la gran mayoría de los casos, todavía se encuentran en buenas condiciones, y pueden seguir operando. Entonces, la mayoría de los propietarios lo que hace es realizar unas revisiones, unas inspecciones, hacen un mantenimiento, y pueden seguir operando algunos años más. Porque repotenciar es muy caro. La inversión es prácticamente la misma que tendrías que hacer para montar un parque eólico nuevo en un emplazamiento nuevo. Supone casi un 95% de los costes. De cualquier manera, al final llega un momento en el que, lo operes 20, 25, ó 30 años... ese aerogenerador va a haber que sustituirlo. Y ese momento va a llegar ahora, en la próxima década. Bueno, pues ahí es donde creemos que se van a poner en el mercado, o que se van a tener que gestionar, anualmente, unas 20.000 toneladas de palas usadas, unas cuatro mil palas al año.

¿Y eso es mucho o poco?
Pues, si lo comparamos con lo que hay en otros sectores... pues realmente es un valor muy pequeño. Esas 20.000 toneladas de palas suponen únicamente un 1,4% del peso de los envases de plástico que no se reciclan en España. De los que no se reciclan, insisto: un 1,4%. Además, no son residuos peligrosos, no son tóxicos, no generan lixiviados. Pero, sea mucho o poco, WindEurope y la AEE ya nos hemos comprometido a no llevar ni una sola pala a vertedero a partir de 2025. Eso sí, para ello, y además de ahondar en la reutilización en los mercados de segunda mano, hay que conseguir que los procesos que hay actualmente para reciclar palas alcancen un desarrollo tecnológico suficiente como para que sean implementables a gran escala.

O sea, que entiendo que estamos en ruta: todavía no tenemos plantas de reciclaje a una escala suficiente como para atender el reciclaje de esas 3.000, 4.000 palas año... porque todavía no tenemos esas 3.000, 4.000 palas que reciclar... y porque, además, a las soluciones de reciclaje... les falta un hervor...
Todavía no hemos llegado a ese ritmo (3.000, 4.000 palas año). Se prevé que lleguemos en los próximos cuatro o cinco años. Pero –hago un inciso–, la repotenciación va a depender también, como comentaba antes, de lo cara que sea. Vamos a ver: la repotenciación es positiva porque logras que un parque, con la misma potencia, pero con menos aerogeneradores, produzca el doble de energía. Y no tienes que ocupar nuevos territorios. Aprovechas los emplazamientos existentes, pero sacándoles un mayor rendimiento, lo cual es positivo en materia de impacto y para cumplir los objetivos de descarbonización... De muchas maneras es positivo.

El Gobierno es consciente de ello y ha anunciado una línea de ayudas para repotenciar parques, supeditada a que los componentes del parque se reciclen o se reutilicen. Entonces, con estas ayudas, que esperamos salgan a lo largo de este año, pues es previsible que se acelere este proceso que comento... es previsible que en cuatro o cinco años empecemos a tener esas 20.000 toneladas de palas. Porque, si estas ayudas salen adelante, muchos promotores se animarán a repotenciar antes, y además se podrá avanzar en el desarrollo de las soluciones de reciclaje, que es un poco lo que falta por consolidar a nivel tecnológico y a nivel industrial.

Bien, en todo caso, ¿qué se está haciendo ahora mismo con las palas que se averían, las que sufren un accidente, un rayo, una grieta irreparable?
Son casos muy excepcionales. Normalmente se desmonta la pala averiada, se trocea y se lleva a vertedero. O se lleva a algún proyecto piloto de reciclaje. Además, en nuestro país tenemos una planta que emplea la técnica de la pirólisis, que es un proceso térmico: se meten las palas, troceadas, en unos hornos de potencias muy elevadas, se desintegran los materiales y se recupera la fibra de carbono original. Otra opción es la solvólisis, que es un proceso químico que también consigue recuperar la fibra de vidrio. Y otra es el reciclaje mecánico, que es quizá la opción más sencilla, y que consiste en triturar la pala y usar lo triturado en la fabricación de aislamientos para la construcción, o de pavimentos para carreteras. Los materiales resultantes consiguen así mejores propiedades. Pero tampoco son soluciones que estén implementadas a escala comercial. Se han hecho proyectos piloto, se ha visto que eso funciona, que se consiguen materiales con mejores prestaciones –en cuanto a aislamiento o resistencia–, pero son soluciones que todavía no están desarrolladas comercialmente. Así que hay que seguir avanzando, para que bajen de coste y sean opciones realmente utilizables.

¿En qué situación se encuentra pues el reciclaje de palas en España?
Hay proyectos de I+D, que ya se han hecho en todos estos campos. Y tenemos ya una planta de pirólisis en España y, en los últimos meses, se han anunciado algunos proyectos, que quieren estar operativos en 2023, 2024. El reto de estas tecnologías, tanto la pirólisis como la solvólisis, es conseguir que las fibras resultantes tengan las mismas propiedades físicas que la fibra original. Porque el subproducto que se obtiene es fibra, sí, pero de menor calidad. No se puede utilizar para aplicaciones estructurales. Por ejemplo, la fibra procedente de la pirólisis no se puede utilizar para fabricar nuevamente una pala. Ese es todo un reto: conseguir mejorar estos procesos y obtener fibras más eficientes, de mayor calidad. Entre otras cosas, porque, cuanto mayor sea la calidad, mayor será también el número de aplicaciones que irán surgiendo para estos subproductos, lo que será beneficioso en todos los sentidos: más mercado de fibras recicladas, por ejemplo, mayor probabilidad de que se puedan absorber todas las palas que vayan desmantelándose...

Hay quien dice que aquí hay una enorme ventana de oportunidad...
Sí, estamos ante una verdadera oportunidad industrial. Y somos los que estamos llevando la voz cantante. España por ejemplo es el único país que cuenta con una planta de pirólisis. Reciclalia, en Toledo. El Gobierno, además, tiene identificado el reciclaje de palas como una oportunidad industrial, por lo menos en el papel... en las ayudas vinculadas a los planes de recuperación... Los planes de acción de la Estrategia de Economía Circular también incluyen acciones concretas para el sector eólico y el reciclaje de palas. Claro... todo eso luego hay que implementarlo. Pero, efectivamente, esta es una oportunidad industrial muy importante. Hay fábricas de aerogeneradores y fábricas de palas, que abrieron hace ya más de 15 ó 20 años aquí, que estaban pensadas para modelos de aerogeneradores más antiguos, y que se pueden reconvertir en centros de reciclaje. Y ya no solo para atender la demanda del sector eólico y tratar las palas, sino también para atender a otros sectores que también utilizan la fibra de vidrio y de carbono, como el sector aeronáutico, o el naval, o el de la automoción. Ahí se abre una oportunidad industrial muy interesante para España. Nosotros tenemos una cierta ventaja de posicionamiento sobre otros países, y, si somos un poco inteligentes, la podemos utilizar y posicionarnos como centro de reciclaje de este tipo de productos en Europa.

• Entrevista incluida en la edición de marzo de la revista de papel Energías Renovables (ER 209), que incluye un Especial Eólica

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