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Carlos Albero, Market Area Manager de DNV

“La tecnología offshore va muy por delante de lo que la regulación permite hacer a día de hoy”

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Carlos Albero responde a nuestras preguntas en medio del trasiego de cientos de personas que van y vienen entre los stands de la WindEurope de Bilbao. Pero su mensaje, alto y claro, se entiende perfectamente, a pesar del ruido de fondo. El sector eólico, dice, está más que preparado para echarse al mar. Lo que falta es un marco regulatorio que aclare las condiciones en las que se pueden poner en marcha los proyectos. Y si queremos tener algún aerogenerador en el agua a finales de esta década, ese marco tiene que llegar ya.
“La tecnología offshore va muy por delante de lo que la regulación permite hacer a día de hoy”

– DNV es uno de los firmantes del Manifiesto por el Desarrollo de la Eólica Marina en España. ¿Por qué?
Porque desde DNV apoyamos firmemente la transición energética y, para que esta se lleve a cabo en los límites marcados por el Acuerdo de París, debemos utilizar todas las tecnologías disponibles que permitan la generación renovable de electricidad a un precio competitivo y con un impacto razonable sobre el medio ambiente. Y la eólica marina cumple estos requisitos. Lo único que nos falta es un marco regulatorio que facilite esa transición. Supongamos que contamos con él mañana y empezamos a desarrollar proyectos. Con un tiempo medio de desarrollo de esos proyectos de 7 u 8 años no pones algo en el agua hasta el final de la década. Hay que hacerlo y hay que hacerlo pronto. Y más ambicioso de lo que teníamos previsto.

– ¿Cuál es la aportación de DNV en este sector? ¿Qué tipo de actividades desarrollan?
DNV lleva 157 años siendo una entidad de verificación independiente. Aportamos una visión técnica del marco energético desde la independencia y el conocimiento técnico detallado. Somos una consultora que cubre todo el ciclo de vida de la generación de energía, desde su planificación y promoción, construcción, operación y desmantelamiento, así como todo el ciclo de valor del transporte, distribución y consumo de dicha energía. En España contamos con más de 400 personas trabajando en la compañía.

– El Gobierno aprobó en diciembre de 2021 la Hoja de Ruta para el desarrollo de la eólica marina y de las energías del mar con el objetivo de alcanzar los 3 GW para 2030. ¿Cree que es un objetivo realista?
Ciertamente es un objetivo que se puede cumplir, pero debemos empezar ahora. La tramitación de los proyectos offshore será compleja, hay un marco que definir y unas reglas para que las entidades que decidan participar vean claros los requisitos y las compensaciones de dicho marco. La tecnología está disponible, las empresas están dispuestas a la inversión y ejecución. Si logramos definir el marco regulatorio en este año estamos a tiempo. Porque el principal problema ahora es la tramitación de los proyectos, que todavía no está definida. Y vuelvo con lo que decía antes: si un proyecto eólico en tierra te cuestatarda 5 ó 6 años hasta que se pone en marcha, uno offshore se va irá con seguridad hasta los 7-8 años.casi los 9 o 10 años, al menos en un escenario inicial.  

– ¿Cuáles son las claves para el desarrollo de las energías renovables marinas: eólica marina, undimotriz, mareomotriz?
La eólica marina está ya consolidada. Hay proyectos que ya están en el agua desde hace muchos años. Los bottom–fixed (aerogeneradores clavados en el lecho marino) han demostrado la viabilidad de la tecnología, y los primeros proyectos de floating (eólica flotante) como WindFloat Atlantic, Kyncardine y Hywind Scotland son una prueba de que se pueden acometer proyectos de eólica flotante en aguas profundas. Las tecnologías undimotriz y mareomotriz siguen en fase de prototipo y seguimos buscando formas de hacer equipos más fiables y económicos. Pero hay que seguir trabajando porque su capacidad de generación de energía es enorme.

– Y dentro de la eólica marina, ¿qué papel jugará la eólica flotante en la transición energética?
Lo que nosotros prevemos es que en 2050 el 2% de la energía mundial procederá de la eólica offshore, tanto flotante como fijada al suelo marino. En total sumarán unos 260 GW instalados. Es el dato que manejamos en nuestro informe ‘Energy Transition Outlook’. No se plantean distintos escenarios, planteamos uno solo porque es lo que nosotros creemos que va a pasar. La razón fundamental para apostar por la eólica flotante es que hay muy pocas áreas que dispongan de plataforma continental. La tecnología para el despliegue de estas turbinas con sus dispositivos flotantes está lista, y es eficiente y rentable, además de verde. Considerando la necesidad de la transición energética, y que tenemos que cumplir con los Acuerdos de París, no podemos dejar pasar esta oportunidad.

–¿Hay muchos promotores interesados en acometer proyectos de parques eólicos flotantes en España?
Sí, hay muchos promotores. Y hay algunos que lo han hecho público como BlueFloat Energy. Pero hay muchas empresas, tanto nacionales como extranjeras, que están muy interesadas en proyectos. Yo diría que las mismas que para la eólica terrestre, con la salvedad de que hablamos de un orden de magnitud mayor, con lo cual, los jugadores que vayan al offshore tienen que ser mucho más grandes. Posiblemente esa diversificación que hemos visto en la eólica terrestre no la vamos a ver en la eólica marina, simplemente por una cuestión de economía de escala. Por cierto, DNV ha sido uno de los firmantes del reciente manifiesto por la eólica flotante.

– De 0 a 10, ¿qué puntuación le daría al desarrollo tecnológico de la eólica flotante a día de hoy?
Yo le daría un 12. Se han hecho progresos tremendos en la integración de tecnología de aerogeneración con las plataformas flotantes, además de afrontar el reto de la fiabilidad de los equipos. Las cifras que dan los prototipos funcionales en floating son muy alentadoras en producción y disponibilidad. Hay mucho camino que recorrer todavía, tanto en el uso de materiales como en el diseño de las interconexiones eléctricas o puntos de anclaje, donde estamos desarrollando proyectos de innovación con los líderes en la materia. Pero la tecnología está lista. El interés de gobiernos como el de Portugal, con la próxima convocatoria de 4 ó 5 GW de eólica flotante, y de las empresas en desarrollar este sector va a hacer de él uno de los puntales de la transición energética. 

Como decía antes, la asignatura pendiente es la del marco regulatorio. Sin él es muy difícil que alguien desarrolle proyectos de eólica marina. En otros sitios parecen tenerlo más claro. Por ejemplo, en Noruega están aprovechando las plataformas petrolíferas flotantes para decir: como esta plataforma consume electricidad le aparejo un proyecto de renovables flotantes, pero sigue teniendo el mismo hueco legal para desarrollar un  proyecto de energía offshore. Todo esto está por hacer en nuestro país, porque la industria va muy por delante de lo que la regulación permite hacer a día de hoy.

– ¿Qué potencial para el desarrollo de las renovables marinas tiene la región del Mediterráneo? ¿Qué zonas destacan en España?
Toda la costa de España y de Portugal tiene potencial, con algunas zonas destacadas como Girona, el Golfo del Mediterráneo, la cornisa de Galicia. ¿Qué ocurre? Que los primeros que se van a lanzar al offshore serán los que aglutinen mejores características. Ya no solo por las condiciones de viento, también por la capacidad de interconexión, porque estamos hablando de conectar 600 MW, 2 GW, en fin, cantidades muy significativas. Para lo que necesitas un punto de conexión fuerte. Y a partir de ahí necesitas también puntos de alta demanda… Todo eso es lo que va a determinar que un proyecto se instale en un sitio o en otro.  

El mar Mediterráneo tiene un potencial altamente considerable para el desarrollo de las renovables marinas. Una de las razonas principales que lo explican es la alta densidad de las poblaciones que se asientan en sus orillas (más de 46.000 kilómetros de costa), que se traduce en una alta demanda energética. Esta situación se ha visto agravada por la coyuntura internacional y un mayor apremio para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
El parque Beleolico en Taranto, al sur de Italia, que está ahora en construcción, es el primer parque offshore del Mediterráneo. Además, también observamos desarrollos preliminares en solar flotante y dispositivos de conversión de energía de las olas y de las corrientes.

Otras regiones como el Golfo de Lion, el Mar Egeo o el Mar de Creta destacan con velocidades medias de viento de más de 10 metros por segundo (a 100 metros de altura y a una distancia relativamente cercana de la costa). Por lo tanto, la instalación de parques eólicos marinos en estas zonas podrá ofrecer costes de energía bastante competitivos. Por otra parte, en general, el mar Mediterráneo posee una irradiancia bastante elevada y dispone de varias regiones con condiciones benignas de viento y oleaje, lo que favorece la instalación de solar flotante.  

– ¿Cuándo cree que podría llegar la primera subasta específica para eólica marina en España? ¿Cuándo veremos el primer parque?
La industria está esperando con urgencia la aprobación de toda la regulación necesaria. Lo primero será la aprobación definitiva de los Planes de Ordenación Marítima (POEM), que debería hacerse antes de junio. Posteriormente se tendrá que publicar el nuevo procedimiento de tramitación (el antiguo entró en moratoria el año pasado) y ya entonces llegará la primera subasta específica, que se espera dentro del 2022. Es primordial el compromiso con los tiempos establecidos para cumplir los objetivos a 2030: 3 GW de eólica marina instalada y operando en España.

El sector necesita esa señal de certidumbre para poder desarrollar la infraestructura que hace falta. Estamos hablando de que esas máquinas tendrán que ser fabricadas en puerto. Y esos puertos tienen que estar habilitados para fabricar, embarcar y despachar barcos hacia los puntos donde se vayan a instalar los aerogeneradores. Es toda una infraestructura que, en algunos casos, está muy adelantada, como puede ser el puerto de Bilbao. Pero en otros casos va a haber que desarrollarla. Pero yo no creo que al final de esta década podamos ver muchos megavatios en el agua. A ver qué pasa con la subasta que va a lanzar Portugal. Ellos, a priori, parece que van más deprisa.

–¿Y que me dice sobre el hidrógeno, que gana protagonismo día a día?
El mercado del hidrógeno está siendo una locura. Cualquiera habla de proyectos de hidrógeno acoplados a renovables directamente. Creemos que hay muchas cosas que son factibles pero hay que hacerlo con rigor. No podemos hablar de proyectos de acoplados 100% renovables a un electrolizador para producir hidrógeno verde. Porque, a día de hoy, posiblemente sea una quimera. Sencillamente porque las máquinas no están preparadas para eso. Y luego, hay que facilitar la vida del hidrógeno. Acabamos de publicar un artículo pidiendo que se desarrolle un marco del hidrógeno que sea claro y rápido. Uno de los borradores de la legislación europea dice que para poder generar hidrógeno con renovables el proyecto tiene que estar construido específicamente con ese fin, el de generar hidrógeno. Todo este sector está por definir, la regulación tiene que acabar viniendo pero los borradores que hemos visto en algunos casos te piden unos criterios que lo que van a hacer es dificultar la penetración del hidrógeno. Cuando se podría facilitar, por ejemplo, pensando en el blending (mezcla) con el gas natural en las redes ya existentes.

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