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Santiago Sanjuán García, Director de Sostenibilidad e Innovación Transversal de Eiffage Energía

“Evitar emisiones produce un beneficio real y cuantificable...a corto o medio plazo”

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Vinculado al Grupo Eiffage Energía desde 2012, el arquitecto Santiago Sanjuán, profesor en la Universidad Politécnica de Valencia, acaba de ser nombrado director de Sostenibilidad e Innovación Transversal de Eiffage Energía, departamento recién creado en el grupo y desde el que va a impulsar en Eiffage la transición hacia un modelo bajo en carbono. ¿Cómo? Desde la transversalidad (aprovechando el conocimiento de todas las líneas de actividad que componen Eiffage) y, claro, desde la innovación que usa la sostenibilidad como motor, y queaflora más fácil en la diversidad.
“Evitar emisiones produce un beneficio real y cuantificable...a corto o medio plazo”

Bien, empecemos por el principio: ¿qué es la Dirección de Sostenibilidad e Innovación Transversal?
Eiffage Energía, consciente de los retos ESG [medioambientales, sociales y de gobernanza] a los que nos enfrentamos (especialmente los relativos al cambio climático), sitúa, en el centro de su visión estratégica, el cambio hacia un modelo bajo en carbono. Planteamos la transición hacia un modelo así desde la innovación y la transición digital y ecológica. La compañía tiene por supuesto un departamento propio de I+D+i, pero, ahora, además, en la nueva Dirección, tratamos de ahondar específicamente en aquella innovación cuyo motor es la sostenibilidad.

La nueva Dirección de Sostenibilidad e Innovación Transversal tiene dos objetivos: (1) integrar la gestión de la estrategia de responsabilidad social empresarial (fundamentalmente en lo relativo a cambio climático) en las distintas actividades que la compañía realiza; y (2) estimular el carácter sostenible de la innovación transversal: la sostenibilidad debe ser algo transversal a todas las líneas de actividad, debe integrarse en nuestra oferta técnica comercial a través de soluciones diferenciadoras con bajas emisiones. Soluciones en todas nuestras actividades: Energías Renovables, Infraestructura eléctrica, Instalaciones, Obra Civil y Construcción, Mantenimiento, y Electromedicina; soluciones a través de las “líneas de especialización”, o Expertise, de Eiffage, o sea, soluciones en el diseño y construcción bajos en carbono; la eco-movilidad; la economía circular; las energías renovables y la eficiencia energética; la ecología y biodiversidad; la agricultura urbana; y los nuevos usos digitales.

Eiffage, en su Informe Climático 2020, habla del “doble presupuesto: en euros y en forma de balance de carbono asociado”. ¿Qué es eso?
Desde 2007 Eiffage, a nivel de grupo, viene integrando paulatinamente la transición hacia un modelo con bajas emisiones de carbono. El grupo está comprometido activamente con seguir la trayectoria de los 2°C del Acuerdo de París de 2015 y con la Agenda 2030 de Naciones Unidas, contribuyendo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, implicándose en el
reporting corporativo sobre huella de carbono y clima según las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras relacionadas con el Clima TCFD. Por tanto, Eiffage coloca en el mismo nivel su desempeño financiero y sostenibilidad, con planificación, estrategias y objetivos tanto de rentabilidad, como de reducción de huella de carbono.

Toda nuestra estrategia baja en carbono se basa en tres grandes ejes. Un primer eje, donde se definen nuestros compromisos propios, de reducción de la huella de carbono interna, de la huella que generamos nosotros, directamente. El segundo eje giraría en torno a una mejora en los indicadores de nuestras actividades con terceros, donde ponemos en acción, de una manera más intensa, las mencionadas áreas de especialización. En ese segundo eje es donde nosotros, a través de nuestra oferta, además de ofrecer a nuestros clientes y partners alternativas, soluciones innovadoras, propuestas de mejora “técnica y económica”... les ofrecemos también alternativas diferenciadoras, bajas en carbono, que les permitan evitar emisiones, mejorando sus “indicadores medioambientales”. Alternativas que además pueden capitalizar para sus propios índices de mejora. Y, por último, un tercer eje fundamental, que es la formación, sensibilización y capacitación, tanto interna como externa. Y ahí debemos formar y sensibilizar a nuestro equipo, a nuestra gente; pero también a quien externamente colabora con nosotros, en definitiva, a las terceras partes implicadas.

Un inciso antes de seguir. Con respecto al segundo eje: “Eiffage ofrece a sus clientes alternativas de mejora para sus indicadores de emisiones”. De acuerdo. Pero, esas alternativas, ¿no son más caras que las soluciones convencionales?
No necesariamente, pero sí es cierto que determinadas tecnologías, sistemas, materiales innovadores, pueden tener un coste mayor en su fase de implantación, un coste mayor derivado de su proceso de desarrollo hasta su implantación generalizada en el mercado.

En cualquier caso, ¿qué es caro y qué es barato? Hay que tratar de distinguir entre gasto e inversión. Y, en ese sentido, se debe introducir una variable dinámica en el concepto de caro y barato: la variable del riesgo, el concepto de riesgo.

Me explico: una mejora en los índices, aun a costa de un incremento del precio inicial, puede traducirse en un beneficio indirecto, un beneficio relativo a la eliminación de un riesgo real a corto-medio plazo: un riesgo por ejemplo en el incremento de impuestos motivado por exigencias de regulación, o un incremento del coste en prima por parte de las aseguradoras, o un incremento en intereses por parte de las entidades financieras... Hoy en día, evitar emisiones produce un beneficio real y cuantificable... a corto o medio plazo.

Bien, entiendo que, aunque un coche eléctrico por ejemplo es más caro que uno convencional, luego la administración te bonifica el impuesto de matriculación (y eso que te ahorras), y el ayuntamiento te deja aparcar gratis en zona azul (y eso que te ahorras...); y entiendo que si construyes un edificio de modo que resista mejor huracanes pues la aseguradora te cobrará una prima menor que si lo construyes de manera convencional (y eso que te ahorras). De acuerdo, pero, es más caro, ¿no?
El grupo no es ajeno a esta cuestión, y por eso tiene mecanismos de fondo y de inversión propia. El grupo tiene dos grandes ámbitos en los que invierte a fondo perdido: internamente y externamente. Uno de ellos es el Fondo E-Face [fondo de arbitraje, carbono, energía], que permite apoyar inicialmente el posible sobrecoste que pueda tener un diseño, o el posible sobrecoste que pueda entrañar el empleo de un material o de una solución o de una estrategia baja en carbono que implique una reducción del impacto o de las emisiones. Esta compensación permite desbloquear la integración de dichas soluciones en las ofertas y contribuye a reducir la huella de carbono global de un proyecto.

Eso... ¿qué quiere decir exactamente? ¿Eiffage presupuesta una solución convencional (porque a lo mejor lo que le ha pedido el cliente es una solución convencional), y luego le propone al cliente una alternativa baja en carbono, y como la alternativa baja en carbono podría ser más cara... pues Eiffage ha ideado un fondo que...?
Eso es. Esa es la idea. El cliente por ejemplo tiene previsto construir un edificio de oficinas convencional con estructura de hormigón e instalaciones convencionales... y Eiffage le plantea: hazlo de madera e incorpora un determinado sistema de gestión energética, que tendrá un impacto mucho menor en términos de emisiones y por tanto de huella de carbono. Y sí: eso puede tener un sobrecoste de un tanto por ciento, aunque no necesariamente.

¿Y?
Bueno, pues Eiffage puede participar asumiendo parte de ese sobrecoste. Lo hacemos con soluciones y/o tecnologías tanto nuevas, como probadas y maduras, pero que el mercado no ha hecho aún suyas de manera extensiva. Como, por ejemplo, la madera. En Francia y norte de Europa hay sistemas constructivos, como es la madera contralaminada [CLT, cross laminated timber], con los que ya hemos hecho edificios de hasta 17 plantas. Empezamos ayudando con ese fondo y, desde hace ya un tiempo, en Francia ya no se financia esta solución -la construcción de madera- porque ya se ha integrado en el mercado. Así funciona. Y, a veces, esa democratización del coste llega porque los costes de esa solución bajan en sí mismos, o porque las tasas (la presión impositiva) lo hace competitivo. La idea es que, como cliente, como promotor, es preferible invertir un plus para tener un ahorro indirecto desde el punto de vista impositivo, financiero… y es preferible también porque añades valor comercial.

O sea, que Eiffage fomenta la introducción de alternativas eco, promueve la innovación pro-transición ecológica, las soluciones pro-descarbonización, del mismo modo que han hecho los gobiernos, por ejemplo, con determinadas renovables, que al principio eran primadas y, una vez han alcanzado la madurez competitiva, dejan de serlo. ¿Es así?
Así es, la descarbonización de la economía es la única alternativa para la recuperación, la única manera de superar esta crisis y avanzar de manera sostenible. Y Eiffage se sitúa como referente, de una manera real y efectiva, de esta transición ecológica hacia modelos más descarbonizados.

Bien, hemos hablado del primer fondo (E-Face). ¿Y el segundo?
Es el fondo de cofinanciación de innovación. Fondo Seed-Innov. Es un fondo que dedica dos millones de euros al año a cofinanciar las innovaciones ideadas por una o varias filiales del Grupo para diferenciar o mejorar la competitividad de sus ofertas comerciales. Son ideas de innovación que este fondo acelera de cara a su salida al mercado, ideas que pueden ser solo nuestras, solo de Eiffage, o que pueden ser compartidas con un partner externo. Este fondo financia esa “idea start-up” para su puesta en marcha. Y esas soluciones innovadoras pueden tener, por ejemplo, una primera aplicación en un proyecto que nosotros tengamos en marcha. La innovación es, por tanto, parte del ADN de Eiffage, y nos permite proponer sistemáticamente las mejores soluciones a las exigencias evolutivas de nuestros clientes y de la transición climática.

El Grupo Eiffage Energía va a empezar a calcular este año su huella de carbono. ¿Es así?
Sí, este año por primera vez vamos a calcular la huella de carbono del Grupo Eiffage Energía, incluyendo todos los departamentos, todas las filiales nacionales e internacionales: Chile, Perú, Jamaica, México y, próximamente, Colombia. Ese cálculo en base a la ISO 14064-1 será verificado -generaremos el informe de emisiones de gases de efecto invernadero- y será depositado en el registro del Ministerio para la Transición Ecológica.

Estamos hablando de muchas iniciativas: el doble presupuesto, los fondos, el cálculo de la huella de carbono...
Sí... La decisión de crear la Dirección tiene la voluntad clara de unificar todas esas estrategias, que las distintas áreas de negocio del grupo venían desarrollando de manera... fragmentada. Vamos a tratar de unificar todo eso. Vamos a tratar de potenciar de manera muy activa, y de unificar, de concentrar todo eso, en una estrategia única. Como hemos mencionado antes, la nueva Dirección tiene el doble objetivo de integrar la gestión de la estrategia de responsabilidad social empresarial en las distintas actividades y estimular el carácter sostenible de la innovación transversal.

¿De quién parte la idea; quién plantea la creación de esta dirección?
No se trata de una idea como tal. Eiffage Energía, alineada con la estrategia de carbono y clima del grupo, ha creado una nueva Dirección de Sostenibilidad e Innovación Transversal propia, como iniciativa planteada por nuestro consejero delegado: José Manuel Martínez. La nueva Dirección va a trabajar de manera estrecha con el consejero delegado. Se trata, por tanto, de una decisión estratégica con el propósito de reducción general de las emisiones en toda la cadena de valor. La organización compacta del Grupo garantiza el vínculo directo entre estrategia de bajas emisiones de carbono lideradas por el consejero delegado y la implementación operativa sostenible, que debe convertirse en la “seña de identidad” del Grupo.

Interesante en todo caso… que el consejero delegado de una empresa de ingenieros piense en un arquitecto para dirigir este ambicioso proyecto, un proyecto casi holístico. O sin el casi…
Sí, es posible que el enfoque sea casi holístico, un enfoque en el que los arquitectos estamos cómodos, por esa visión integradora y humanista. Pero en el fondo se trata también de una cuestión de pragmatismo. Al final es volver a darle una vuelta más de tuerca, una reflexión, a las cuestiones de base, al por qué hacemos las cosas, al cómo hacemos las cosas... Esta nueva Dirección exige en ese sentido un esfuerzo. Un esfuerzo por compatibilizar la rentabilidad empresarial con la necesidad del cambio de paradigma. La descarbonización de la economía es la única alternativa para la recuperación, la única manera de superar esta crisis de manera sostenible. Y, a la vez, es una gran oportunidad que no debemos perder.

¿Cómo va a funcionar la dirección?
Como he comentado, vamos a trabajar codo con codo y con la implicación directa del consejero delegado. La voluntad es de máxima transversalidad y colaboración interna. Contamos, para empezar, con un equipo de tres personas, pero vamos a conformar (y esto es importante) un equipo de trabajo interno en el que va a haber un representante por cada una de las líneas de actividad del grupo, una especie de comité-punta de lanza, para incorporar la sensibilidad de cada una de las áreas: instalaciones, renovables, alta tensión, mantenimiento, construcción... Ese comité irá definiendo, entre otros, el plan de reducción de las emisiones de las sedes, CUBE2021, que es uno de los objetivos primeros. La idea es que todas las líneas de actividad, cuando presenten una oferta a un cliente, lo hagan en términos de propuesta de reducción de emisiones y de manera homogénea.

¿Tiene ya la recién creada Dirección de Sostenibilidad e Innovación Transversal algún proyecto emblema para el corto-medio plazo?
Sí, son diversos los proyectos que forman parte del plan de acción, pero hay uno especialmente ilusionante, consistente en el desarrollo de diversas iniciativas residenciales, Smart Eco-Barrios, de promoción interna para empleados. Hemos lanzado internamente un proceso de consulta, al que hemos convocado a participar a nuestros casi 4.000 empleados colaboradores. Ha sido una especie de consulta de sensibilidad, de oportunidad, consulta de interés sobre posibles desarrollos residenciales. Hemos preguntado sobre el uso compartido y eficiente de espacios o elementos comunes; sobre la inversión en sistemas de energías renovables, ahorro o eficiencia... sobre la flexibilidad, personalización y ampliación de las viviendas… Y de esa consulta han salido identificadas seis iniciativas distribuidas en las diferentes territoriales. Actualmente tenemos en desarrollo cuatro. Dos de ellas, como proyectos piloto, se encuentran muy avanzadas.

¿Dónde?
Inicialmente, los proyectos piloto se localizan en Albacete, donde se encuentra nuestra sede central. Tenemos dos desarrollos que incorporan todos los valores de nuestro expertise: eficiencia energética, eco-movilidad, economía circular, biodiversidad y ecología, agricultura urbana, uso común, gestión del agua... Van a disponer de una plataforma de gestión propia para el uso de elementos comunes, para los servicios compartidos, y, lógicamente, habrá en ellos soluciones de eficiencia energética y una fuerte integración de energías renovables, tanto para la generación de electricidad como para la térmica: fotovoltaica, aerotermia de instalación compartida; en alguno de ellos, por idoneidad, geotermia... Además, construiremos esas viviendas conforme a los principios passivhaus, para llevar al límite la reducción de la demanda de energía, y emplearemos materiales de alta eficiencia, como la madera...

¿Madera?
Sí, las dos promociones van a ser construidas en madera. Se plantean dos modelos: uno, un poco más urbano, en la ciudad de Albacete; el otro, con un factor un poco más rural, en una población cercana a la ciudad. Lo haremos mediante el sistema constructivo CLT, de paneles estructurales de madera contralaminada. Y, bueno, el resto de los materiales van a ser todos eco-eficientes. Minimizaremos así la demanda y, una vez hecho esto, la abasteceremos con sistemas de generación sostenibles y de alta eficiencia. El objetivo es el autoabastecimiento, o lo más próximo. La idea es tratar de cubrir al máximo las necesidades. No hay otra manera, hay un escenario de amenaza y de oportunidad; de riesgo y de oportunidad. Hay que pasar de la retórica a la acción en los modelos de negocio. Porque, al final, cuando hablamos de descarbonización y de sostenibilidad... no solo estamos hablando de la dimensión verde; estamos abordando una cuestión muy transversal. ¿Sostener en qué? ¿Sostener en el tiempo? ¿Sostener en la calidad? Al final, sostenible también tiene que ser el sistema financiero; y el sistema social; y, lógicamente, también nuestra actividad.

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