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El cambio climático frena el crecimiento de la biomasa en Europa

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EurObserv’ER siempre va con un año de retraso en sus barómetros. El que publica ahora sobre la biomasa sólida hace referencia a 2017 y confirma que el crecimiento en el consumo fue del 1,7 por ciento, la mitad que el conseguido en 2016. Las inusuales altas temperaturas del invierno en 2017 hicieron que se consumiera menos calefacción, el principal motor de la biomasa en Europa. El pronóstico de EurObserv’ER, como el de otras instituciones y asociaciones, es que la conversión de megacentrales eléctricas de carbón en biomasa tirará para arriba de la producción y el consumo.
El cambio climático frena el crecimiento de la biomasa en Europa
Portada del último informe de EurObserv'ER sobre la biomasa sólida en la Unión Europea

A finales del pasado año tanto la Agencia Internacional de la Energía como la consultora FutureMetrics, especializada en el mercado internacional de pélets, pronosticaban un aumento notable hasta 2020 de la producción y consumo de biocombustibles sólidos asociado a la entrada en funcionamiento de grandes centrales de carbón reconvertidas en biomasa en Reino Unido, Dinamarca, Suecia y Países Bajos.

A este pronóstico se agarra también EurObserv’ER para cumplir con los objetivos de los planes de acción de energías renovables presentados por los Estados miembros a la Comisión Europea. De momento, se creció menos en 2017. “Se debe principalmente a las temperaturas más altas registradas durante el año en la UE, lo que lleva a una menor demanda de calefacción”, explica EurObserv’ER.

El 2017 el consumo creció un 1,7 por ciento, frente al tres por ciento de 2016, según el último barómetro de biomasa sólida de este organismo. El consumo de energía primaria procedente de biomasa sólida en 2017 fue de  98.8 millones de toneladas equivalente de petróleo (Mtep), solo 0,3 millones por encima de las cifras de 2016 (98.5 Mtep).

La principal diferencia en el crecimiento se nota en el consumo de calefacción, que entre 2015 y 2016 creció en casi tres millones de toneladas equivalentes de petróleo y entre 2016 y 2017 se ha quedado en 0,8, pasando de 79,1 a 79,9 Mtep.   

En 2017 se tuvo que recurrir más al pélet norteamericano
Entre los aspectos que destaca el nuevo barómetro está que el aumento más notable de la energía consumida a través de las redes de calor se debe a políticas de apoyos en países como Finlandia, Dinamarca y Suecia. También se valora el continuo aumento (10,5 por ciento en 2017) del consumo de energía primaria a partir de biomasas europeas.

Sin embargo, matizan que el crecimiento en el consumo de pélets de madera europeos no fue tan a la par, lo que “causó una mayor dependencia de las importaciones, especialmente de los Estados Unidos y Canadá”. Aventuran, no obstante, que en 2018 el 95 por ciento del consumo interior bruto de biomasa sólida procedió de la UE y el cinco por ciento restante es importado. En este caso, Bioenergy Europe sitúa la cifra más cerca del cuatro por ciento.

España, la séptima en biomasa en la UE
Los tres primeros países en términos de consumo de biomasa sólida son Alemania (12,4 Mtep), Francia (10,8) y Suecia (9,3). Pero en términos relativos (consumo por habitante), los tres mayores consumidores son Finlandia (1,5 tep por habitante), Suecia (0,9) y Estonia (0,6). En este último caso cierra la tabla un pelotón de cola por debajo o ligeramente por encima de la 0,1 tep, entre los que están España, Reino Unido, Grecia y los Países Bajos.

España aparece la séptima en producción y consumo (5,5 Mtep), subiendo en ambos casos 0,2 Mtep con respecto a 2016. En cuanto a la producción de electricidad aparece también séptima con 4,3 teravatios hora (TWh), superando a Italia, pero sobrepasada por una Dinamarca que va a toda velocidad, pasando de 3,5 en 2016 a 4,8 TWh en 2017.

Un barómetro más de EurObserv’ER, España no aparece en la lista de los países productores de energía térmica con biomasa sólida, que dominan Suecia, Finlandia y Dinamarca. Sí vuelve a estar en el consumo de energía térmica, que le mantiene también aquí en la séptima posición, con 4 Mtep, casi lo mismo que en 2016, por detrás de Alemania, Francia, Suecia, Italia, Finlandia y Polonia.

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