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Calderas de biomasa en España: 28.000 referencias y 2,4 GW térmicos

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Los datos corresponden al registro actualizado del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa. Sus responsables advierten que se corresponden con el 60% del total existente, por lo que la potencia total podría alcanzar los 4.000 MW térmicos. Se confirma la supremacía del sector doméstico en número de calderas y del industrial en potencia, así como el dominio de Andalucía en este último punto. Por otro lado, hay registradas 60 redes de calor, trece domésticas y 47 de uso público. Recientemente, el Ayuntamiento de Pamplona se unió a las entidades que confirman el ahorro en gasto energético conseguido gracias a estas instalaciones.

Calderas de biomasa en España: 28.000 referencias y 2,4 GW térmicos

Desde 2009, año en el que la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom) impulsó el Observatorio Nacional de las Calderas de Biomasa (ONCB), se han registrado 28.000 referencias con una potencial total acumulada de 2.361 MW térmicos. “Se ha estimado que estas cifras suponen el 60% de lo que realmente habría funcionando en España (alrededor de 4.000 MW)”, añaden desde el observatorio. El reparto por sectores, según la potencia instalada, queda así: industria, 70,3%; doméstico, 20%; y uso público, 9,7%. En el primer sector domina la industria alimentaria gracias a la notable aportación del sector olivarero andaluz. Dentro del uso público son las redes de calor y los colegios los que más potencia aportan.

Debido a la mencionada presencia del sector olivarero en el ámbito industrial, Andalucía encabeza la clasificación de Comunidades Autónomas en función de la potencia instalada, con un 45% de la misma, seguida de Castilla y León, con un 19%, y Cataluña, con un 8,5%. Sin embargo, potencia instalada no equivale a número de calderas en funcionamiento, de ahí que, según la cantidad de estas, es el sector doméstico el que aparece en primer lugar, con el 87% de las instalaciones. La industria se quedaría en segundo lugar con el 8% y el uso en edificios públicos ronda el 5%. “Desde que comenzamos a trabajar en el ONCB hemos observado que el número de instalaciones en viviendas en bloque ha aumentado considerablemente. A día de hoy contabilizamos hasta 150 registros, repartidos por toda la geografía española”, resumen desde el observatorio para demostrar la pujanza del sector doméstico.

60 redes de calor y Pamplona también corrobora el ahorro gracias a la biomasa
Además de una mayor presencia de la biomasa en las propuestas de administradores de fincas y presidentes de comunidades de vecinos a la hora de renovar calderas, el ONCB considera vital tanto el trabajo de las empresas de servicios energético (ESE) como el de programas como Biomcasa y GIT, promovidos por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). En este apartado destacan Castilla y León, con 49 instalaciones, y Madrid, con 48. La potencia media es de 350 kW y la requerida por cada vivienda entre 8 y 14 kW. Existen registros de viviendas con 65, 90 y hasta 170 m2 y sustituyen principalmente calderas de carbón y de gasoil, aunque también hay casos de calderas de gas.

Otro de los aspectos relevantes que ha sacado a la luz el ONCB es el número de redes de calor que existen en España. En total contabilizan sesenta hasta el momento, de las que trece corresponden al sector doméstico y 47 a redes de edificios públicos.  La potencia acumulada en el primer caso suma 29.267 kW, y suministra calor y agua caliente sanitaria (ACS) a unas 3.261 viviendas, con Cataluña, País Vasco y Navarra como comunidades destacadas. Cataluña también destaca en las redes de calor de uso público, con 23 de las 47 registradas.

Navarra aparece como una de las tres Comunidades Autónomas con mayor número de redes de calor de uso público, y precisamente la semana pasada el Ayuntamiento de Pamplona presentó los datos de ahorro energético derivado del uso de calderas de biomasa. Tras analizar los consumos de las cuatro dotaciones municipales que cuentan con estas instalaciones y compararlo con los gastos derivados de utilizar gasoil y gas concluye que se logra un ahorro para de más de un 40% respecto al gasoil y de alrededor del 10% con el gas. “Con estos resultados, el Ayuntamiento está valorando la posibilidad de ampliar el número de calderas de biomasa para mejorar la eficiencia y ahorrar en el gasto energético”, añaden desde el consistorio.  

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