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347 muestras de biomasas mediterráneas en la parrilla de salida para su estandarización y certificación

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España, con 96 muestras de biomasas mediterráneas caracterizadas para su estandarización e inclusión en el sistema de certificación, es el país representado en Biomasud Plus que más variedad aporta. Es uno de los últimos avances extraídos de la marcha de un proyecto integrado en el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea en el que participan socios de ocho países del sur de Europa y que tiene como objetivo principal mejorar el sistema de certificación de calidad y sostenibilidad para biomasas mediterráneas. Hasta ahora se han caracterizado 347 muestras.
347 muestras de biomasas mediterráneas en la parrilla de salida para su estandarización y certificación

Biomasud Plus es el heredero de Biomasud y cuenta con una importante representación española al frente del mismo. Es el país que más socios aporta, y además en áreas claves, como la verificación de la calidad de los biocombustibles mediterráneos (Ceder/Ciemat) o el sistema de certificación (Avebiom). Dos últimos encuentros, en Expobiomasa (Valladolid) y Mestre (Italia) han servido para poner al día la marcha del mismo y en especial el de las áreas mencionadas.

Dentro del trabajo sobre calidad de las biocombustibles mediterráneos presentado por el Ceder/Ciemat se han recogido un total de 347 muestras de biomasas mediterráneas y se han caracterizado para su estandarización e inclusión en el sistema de certificación. Estas incluyen las ya analizadas en Biomasud (hueso de aceituna y cáscaras de almendra, avellana, piñón y piña), más las de Biomasud Plus (podas de olivo y viñedo y cáscaras de pistacho y nuez).

Ya con Biomasud se concedieron los dos primeros sellos de calidad para los huesos de aceituna de Energía Sierra Segura y astilla forestal de Mitrafor tras analizar más de cien muestras de distintos biocombustibles sólidos de España, Portugal y Francia en la primera fase del proyecto.

Niveles bajos de cloro y ceniza para huesos de aceituna y cáscaras de frutos
España es el país que, con diferencia, mayor número de muestras aporta, con 96, seguido de Turquía y Grecia, ambos con 51. El biocombustible con mayor número de muestras analizadas es la poda de vid, con 112. En segundo lugar está la poda de olivo (74), y ya más alejados, el hueso de aceituna (48) y las cáscaras de almendra y avellana (ambas con 25).

Entre las conclusiones aportadas por Miguel Fernández, del Ceder/Ciemat, destacan que “en general, el hueso de aceituna y cáscaras de frutos tienen valores bajos de nitrógeno (N), azufre (S), cloro (Cl) y ceniza, algunos cerca de los pélets de calidad A1, siendo más bajos que los valores de las podas de olivo y de vid”.

También se expone que “las biomasas estudiadas presentan poderes caloríficos aceptables” y que “el hueso de aceituna y las cáscaras de frutos alcanzan elevados valores de la densidad a granel”. Se reconoce, igualmente, que el comportamiento a la fusión de la ceniza no es bueno para todas estas biomasas (a 1000ºC se prevén problemas de sinterizados y escorias), en especial para las cáscaras de frutos y el hueso de aceituna, por lo que se debe tener en cuenta en la tecnología termoquímica seleccionada”.

Insecticidas y fungicidas, responsables de los altos niveles de cobre
Otras conclusiones importantes es que “aparte del alto contenido de ceniza en las podas de olivo y vid (en torno al 4 por ciento), también poseen un alto contenido de cobre (en torno al 20 mg/kg) derivado de los insecticidas y fungicidas aplicados. Este valor supera los límites establecidos en las normas de pélets, astillas, hueso y cáscaras”.

Por último, se asegura que “aunque existe una fuerte variabilidad entre países, el hueso de aceituna y las cáscaras de frutos (sin pulpa) alcanzan los requisitos, al menos, para la clase B de las normas UNE, en la mayor parte de la propiedades físicas y químicas, tales como la ceniza, N, S, Cl y elementos traza.

Revisión de los criterios de sostenibilidad
Además, la reunión de Mestre sirvió para avanzar en el estudio de los mercados de biocombustibles mediterráneos de los países del consorcio, estado de desarrollo de los sistemas de combustión para biomasas mediterráneas y revisión de los criterios de sostenibilidad. Los pasos siguientes se centrarán en “introducir los resultados de estos estudios en el nuevo manual de certificación Biomasud y realizar dos auditorías piloto en cada país”.

Otra tarea importante de los dos primeros años de Biomasud Plus (termina a finales de 2018) ha sido la revisión de los criterios de sostenibilidad, sobre todo a raíz de la aprobación por parte de la Comisión Europea del “paquete de invierno” de energía, que incluye una propuesta de directiva con criterios de sostenibilidad para las biomasas sólidas y el biogás.

Biomasud Plus establece seis principios esenciales: gases de efecto invernadero, balance de energía, prevención de prácticas de tala ilegal, gestión sostenible, reservas de carbono y uso del suelo, admitiendo el bajo riesgo de cambio indirecto del mismo. De estos seis principios derivan doce criterios y dieciocho indicadores “para demostrar la sostenibilidad a través del uso del estándar Biomasud Plus”.

Características de 78 series de sistemas de calefacción doméstica
Para finalizar, otro aspecto destacado es el estudio detallado de los sistemas de combustión de última generación (calderas y estufas) disponibles para la calefacción doméstica. Se ha elaborado un informe que incluye información comercial de contacto y resumen de los principales fabricantes de sistemas de calefacción domésticos ubicados en cada país.

Un anexo al informe contiene características técnicas detalladas de 78 series de sistemas de calefacción diferentes de un total de 32 fabricantes procedentes de los países mediterráneos seleccionados, así como once que pueden funcionar con biomasas mediterráneas fabricados por cuatro empresas austriacas. Las salidas térmicas informadas de estos sistemas oscilan entre 6 y más de 500 kilovatios para calderas y de 7 a 20 para estufas.


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