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Un manual para superar los cincuenta millones de cocinas domésticas de biogás

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La Agencia Internacional de las Energías Renovables acaba de publicar una guía sobre el desarrollo de las tecnologías de cocinas de biogás con el objetivo de multiplicar su instalación segura y saludable, especialmente en comunidades sin conexión eléctrica o gasista. De los cincuenta millones actuales, 43 están en China, donde las políticas de subsidio cubren casi la totalidad del coste de algunas instalaciones. Aún así, y sobre todo en otras partes de Asia, África y América Latina, hay que salvar varias barreras tecnológicas, políticas y sociales.
Un manual para superar los cincuenta millones de cocinas domésticas de biogás
Imagen extraída del informe de Irena

El estudio de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena, en sus siglas en inglés) subraya el importante papel para el medio ambiente y la salud que conlleva sustituir antiguas y poco seguras cocinas de leña y carbón vegetal por las de biogás. Se afirma que se evitarían así millones de muertes por la contaminación de los hogares, la deforestación de numerosas zonas y el trabajo de mujeres y niños en la recolección de leña.

Irena recuerda que “las cocinas de biogás realizan una combustión completa, lo que alivia significativamente los problemas de salud y ambientales”. Y resumen que su estudio “proporciona información técnica sobre los sistemas existentes, analiza el potencial del mercado y sus barreras y ofrece información para los responsables en desarrollar políticas sobre su uso”.

De las pequeñas cocinas de biogás también se aprovechan subproductos como fertilizantes
A lo largo del trabajo se exponen las diferentes tecnologías existentes, básicamente pequeñas estufas de cocción con una entrada regular de residuos orgánicos para realizar la digestión anaerobia, de los cuales queda un subproducto susceptible de ser utilizado como fertilizante en los cultivos de las mismas comunidades que tienen las cocinas. También se habla de las bolsas o “balones” de biogás, sistemas portátiles en forma de globo muy comunes en América Latina y en algunas partes de África.

Según las cifras aportadas por Irena, más de tres mil millones de personas usan en todo el mundo sistemas domésticos de calefacción y de cocción de alimentos con madera o carbón vegetal. Añade que existen cincuenta millones de cocinas de biogás, con un crecimiento anual del diez por ciento.

La gran mayoría de estas cocinas están en China, que acapara 43 millones. A mucha distancia, los siete siguientes puestos son para países asiáticos: India, con 4,7 millones, Nepal (330.000), Vietnam (182.000), Bangladesh (37.000), Camboya (23.220) e Indonesia (16.000). El primer país no asiático, el octavo, es Kenia, con 14.110 cocinas de biogás.

Doscientos euros de diferencia entre cocinas de Asia y África
Una explicación a este dominio aplastante de China está en los subsidios gubernamentales que recibe cada unidad de digestión de biogás, que según Irena ronda los 220 euros en las zonas centrales del país y los 200 en las occidentales.

Por otro lado, los digestores distribuidos de biogás rural reciben entre 160 y 434 euros, y los proyectos de gran escala se benefician de subsidios de un 25 a 45 por ciento del gobierno nacional y del 5-25 de los gobiernos locales.

Este grado de desarrollo y apoyo público condiciona los precios de cada unidad según el continente donde se implanten. Mientras en Asia la media del coste por cada cocina es de 515 euros, en África supera los 715 euros, con casos en China donde apenas sobrepasan los 300 euros. Solamente el sistema de bolsas o “balones” reduce y unifica unos costes que fluctúan entre 17 y 170 euros por unidad.

Algunas limitaciones se pueden salvar con las bolsas portátiles de biogás
Desde Irena sostienen que “las unidades de biogás prefabricadas construidas con fibra, plástico o bolsas livianas pueden ser más baratas de instalar, ya que las inversiones en la cadena de valor del biogás, desde la instalación hasta el mantenimiento, reducen sus costes”.

Es una de las maneras de superar las limitaciones que se exponen en el informe: conocimiento limitado sobre las aplicaciones del biogás, el costo inicial de instalación, falta de mano de obra calificada para la instalación y operación, apoyo gubernamental inadecuado e intermitente, disponibilidad de materia prima, necesidad de un mantenimiento constante, aceptación social y competencia de alternativas basadas en fósiles.


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