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Nuevo ejemplo para conjugar la lucha contra plantas invasoras con bioenergía

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El Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (Ceigram) de la Universidad Politécnica de Madrid participa en un proyecto internacional (Typha Project Nigeria) que estudia varias vías de control de la propagación de una especie de enea que invade canales, ríos y tierras agrícolas del norte de Nigeria. Como ocurre con otra planta acuática invasora, el jacinto de agua o camalote, una de esas vías consiste en aprovechar la biomasa vegetal para producir energía, en este caso biogás.
Nuevo ejemplo para conjugar la lucha contra plantas invasoras con bioenergía
Puesta en común del proyecto Typha con comunidades locales de Nigeria

En una entrevista publicada ahora en el portal de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y en marzo en el del Ceigram, dos de los investigadores de este último centro, Eva Iglesias y Fernando Escribano, describen el proyecto que “estudia el aprovechamiento de la Typha latifolia para la producción de biogás como forma de reducir las consecuencias de su crecimiento descontrolado y producir una energía más eficiente y sostenible”.

En la iniciativa, en la que también participa la Universidad de Maryland (Estados Unidos) y dos universidades de Nigeria (Ahmadu Bello y Federal de Gashua), se ha estudiado el potencial de esta especie de enea para la producción de biogás.

Los investigadores añaden que “la expansión de la planta, como consecuencia del cambio en el régimen hídrico asociado al plan de regadío de la zona, invade de manera alarmante los campos de arroz y regadíos del valle del río Hadejia en Nigeria”. Su aprovechamiento para la producción de biogás “podrá resultar en un importante beneficio social y económico para las comunidades locales y ayudar a paliar las graves consecuencias medioambientales de la desertificación”, señalan.

Atajar los problemas de cortar leña y de su combustión
Dicha desertificación también se combatirá con este proyecto reduciendo el excesivo consumo de leña de las mismas comunidades. “Adicionalmente, la sustitución de la leña por biogás como fuente de energía para cocinar resultará en una menor incidencia de enfermedades pulmonares por causa del humo, lo cual es una de las causas más importante de morbilidad y mortalidad entre la población femenina e infantil” explican los investigadores.

Además del planteamiento, presentación y coordinación de las actividades con el resto de integrantes del proyecto, el trabajo de los investigadores del Ceigram consiste en analizar los riesgos agro-ambientales y evaluar las implicaciones sociales, económicas y ambientales y sostenibilidad a medio-largo plazo, tras la implementación del aprovechamiento de la typha para la producción de biogás y para la preparación y conservación de un nuevo alimento ensilado para animales.

En contacto con las comunidades locales
Iglesias y Escribano aseguran que uno de los primeros pasos ha consistido en visitar las zonas principalmente afectadas para compartir experiencias y realizar “dinámicas participativas”. Concluyen que “el nivel de preocupación social por la amenaza de la typha es generalizado, el grado de aceptación de las propuestas y actividades es superior al 90 por ciento y los principales representantes de los grupos asistentes trasladaron su deseo de colaborar y su iniciativa para poner en marcha los resultados del proyecto en cuanto estén disponibles”.

También anuncian los siguientes pasos: “en la Universidad de Maryland se han iniciado las actividades de investigación para definir las condiciones de trabajo para la producción de biogás y de ensilado para alimentación animal”. A continuación se llevará a cabo la transferencia de conocimientos a los socios nigerianos para que inicien la fase de implementación práctica, puesta en funcionamiento y divulgación participativa”.

Intercambio de experiencias con el LIFE Biomass C+
En febrero de este año hubo también un intercambio de conocimientos con los socios del LIFE Biomass C+, entre los que se encuentra la UPM. Allí también se conoció el más amplio proyecto en el que se encuadra el de la typha: Triming. Acrónimo de TRansforming Irrigation Management in Nigeria, está financiado por el Banco Mundial y su objetivo es mejorar el acceso al riego con el fin de aumentar la producción de arroz en las cuencas hidrográficas de los ríos del norte de Nigeria.

“Sin embargo, el éxito de dichas inversiones se ve altamente amenazado por el desarrollo espectacular de la typha, que en la actualidad invade más de 20.000 hectáreas de arroz y compromete los futuros desarrollos de la zona, dónde el arroz es su principal alimento y la agricultura la base de su economía”, apostillan los investigadores del Ceigram.

Investigaciones desde 2010
No es la primera vez que se estudia combatir la proliferación de esta planta con su aprovechamiento para producir biogás. La revista científica nigeriana Arid Zone Journal of Engineering, Technology and Environment publicó en febrero de 2017 un estudio de investigadores de este país sobre el diseño y fabricación de un digestor anaeróbico que rentabilice el requerimiento de energía entre pequeños y medianos agricultores de las tierras secas de Nigeria. Además de sustratos habituales, se empleó Typha latifolia.

Siete años antes, la Universidad de Linköpings (Suecia) publicó la tesis de Simon Alvinge, quien analizó las potencialidades de la misma planta y de Phalaris arundinacea como sustratos para la producción de biogás. En las conclusiones se expone que “los resultados mostraron que tienen un rendimiento de biogás similar al de otras plantas ya probadas en reactores a gran escala. Sin embargo, causan problemas mecánicos debido a su estructura”.

A lo largo del mundo, otra planta invasora y de muy rápida reproducción, el jacinto de agua o camalote, ha conllevado que se ideen sistemas para su aprovechamiento como biocombustibles sólidos, gaseosos o líquidos. En el caso de la typha, Iglesias y Escribano añaden que “problemáticas muy similares se han identificado en otros países de la región del oeste del continente africano (Senegal, Costa de Marfil y Mauritania entre otros) donde se podrían aplicar también los resultados del proyecto”.


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