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Nuevos desarrollos tecnológicos para biorrefinerías de segunda generación

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“Reutilización de productos, que hasta ahora era imposible debido a la incapacidad de purificación, y posterior tratamiento de éstos de forma viable”. Así presenta la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) uno de los objetivos del proyecto europeo Valor Plus, en el que participa junto a otros trece socios del mundo empresarial y de la investigación. La intención es crear tecnologías a aplicar en biorrefinerías de segunda generación que hagan a estas más sostenibles y eficientes en la producción de biocombustibles y otros bioproductos.
Nuevos desarrollos tecnológicos para biorrefinerías de segunda generación

Una definición algo más precisa de los objetivos de Valor Plus (Valorising Biorefinery by Products), cofinanciado por la UE a través del Séptimo Programa Marco, sería la del desarrollo de “procedimientos de control de calidad para la recuperación fiable y consistente de fibras de hemicelulosa y macromoléculas de lignina mínimamente degradadas, además de compuestos de glicerol crudo sin purificar, para su posterior tratamiento y revalorización”. Juan Carlos Villar, investigador del Departamento de Productos Forestales del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), ya advirtió que uno de los obstáculos para las biorrefinerías de segunda generación es “fraccionar la lignocelulosa en sus tres componentes principales a un coste asumible”.

Precisamente, la primera área clave que se trabaja en el proyecto es el “pre-tratamiento y fraccionamiento: desarrollo de una nueva metodología para la descomposición controlada, liberación y fraccionamiento de la biomasa lignocelulósica”. Desde Asebio consideran que el proyecto, con un presupuesto total de casi diez millones de euros, “busca mejorar  la eficiencia del proceso, aumentando la competitividad comercial y la rentabilidad, y permitiendo el uso de una fuente de biomasa más diversa y sostenible”.

Valorización de hemicelulosa, lignina y glicerol
El resto de áreas claves se centran en la valorización de la hemicelulosa, la lignina y el glicerol. En el primer caso comprende la ingeniería de nuevas enzimas y microorganismos para la hidrólisis controlada y la transformación de la hemicelulosa en oligómeros. En el de la enzima se usarán procesos combinados quimio-enzimáticos y quimio-microbianos para la despolimerización controlada y posterior transformación en productos. En cuanto al glicerol, comprende ingeniería de nuevos microorganismos seleccionados para su fermentación en crudo.

Queda, por último, el área de “demostración del potencial tecnológico y económico de la integración y escalado dentro de las cadenas de valor de biorrefinería existentes y futuras”. Para Beatriz Palomo, responsable de proyectos de Asebio  “este nuevo concepto de biorrefinería supone un avance definitivo al eliminar los problemas asociados a la generación de residuos, dándoles un valor a su vez. Así, se consigue un aumento significativo de su rentabilidad y competitividad frente a sus equivalentes petroquímicos, gracias no solo a la mejora de la eficiencia del proceso por tratar un multiproducto, sino además por dar un nuevo valor a algo que en un principio parecía carecer de ello”.

Pasar de la primera a la segunda generación
En Valor Plus consideran que la marca que les distingue es “la capacidad de reutilización de productos, lo que hasta ahora era imposible, debido a la incapacidad de purificación y posterior tratamiento de éstos de forma viable”. Destacan también la relevancia estratégica para muchas industrias que procesan productos de origen biológico, “ya que hasta ahora se obstaculizaba su uso e industrialización comercial”. Recuerdan que en muchas biorrefinerías estos procesos son todavía subóptimos: “hasta la fecha ha habido muy pocos intentos de realizar estos procesos a gran escala”.

Las aplicaciones derivadas de estos procesos de producción se podrán aprovechar para fabricar biocombustibles, bioplásticos y otros materiales. Mick Parmar, gerente del principal socio del Reino Unido, el Health & Environment Research Institute, advierte sobre la superación y limitación de la primera generación de biorrefinerías, centradas principalmente en la producción de biodiésel y bioetanol: “fue resultado de la creciente demanda de combustibles de energía y transporte, impulsados por la regulación gubernamental y el apoyo financiero. Este mercado artificial no es sostenible en el largo plazo, por lo que había que encontrar una solución comercial más viable."

España es el país que más socios aporta (cinco) al proyecto, ya que, además de Asebio, forman parte de Valor Plus Beta Renowable, el Instituto Tecnológico de Embalaje, Transporte y Logística, la Fundación Cartif y Abengoa Research.

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