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Ocupan menos espacio, son hasta un 30% más ligeras y no necesitan mantenimiento

Las nuevas baterías Saft de níquel cadmio triplican la vida de las baterías de plomo-ácido

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Son baterías de respaldo, diseñadas para alimentar sistemas críticos en instalaciones industriales remotas y de difícil acceso. La nueva gama Saft -baterías compactas con tecnología de níquel sin mantenimiento- comparte protocolos de carga con las baterías de plomo-ácido. Además, las nuevas baterías ocupan menos espacio que sus antecesoras. Así -apuntan  desde Saft-, los operadores pueden actualizar sin problema sus equipos presentes con tecnología de níquel y mejorar de inmediato el coste total de propiedad (TCO).
Las nuevas baterías Saft de níquel cadmio triplican la vida de las baterías de plomo-ácido

Las baterías de níquel cadmio compactas son totalmente compatibles con los cargadores de baterías de plomo-ácido (VRLA). Normalmente, las baterías de níquel requieren una carga de refuerzo para alcanzar un estado de carga completa. Sin embargo, la nueva gama de baterías compactas requiere solo un voltaje de carga de un solo paso de 1,39 voltios por celda. Esto hace posible su uso como reemplazo directo de las baterías VRLA existentes. Así -apuntan desde Saft-, los operadores pueden reemplazar directamente las baterías VRLA usando el mismo espacio y los mismos cargadores existentes. Según el fabricante, las baterías compactas de níquel ofrecen una vida útil de más de veinte años, "esto es, tres veces más que las baterías VRLA".

Olivier Amiel, director global de marketing de baterías industriales: “las baterías de níquel cadmio compactas de Saft solo necesitan un voltaje de carga de un solo paso, por lo que los operadores industriales pueden actualizar sus baterías de respaldo de VRLA a tecnología de níquel plug and play [enchúfalo y arranca] sin actualizar su cargador de batería y manteniendo la misma huella. Además de reducir el coste de mantenimiento "

Las "baterías de níquel compactas libres de mantenimiento" de Saft han sido diseñadas -explica el fabricante- para soportar sistemas de control y otros equipos críticos en ubicaciones remotas y de difícil acceso, así como en instalaciones de petróleo y gas en alta mar, servicios públicos, Industrias y ferrocarril.

Fabricadas en Valdosta (en la Georgia estadounidense), las baterías compactas ocupan menos espacio "y son hasta un 30% más ligeras que las VRLA debido a su excepcional densidad de energía de 100 vatios-hora por litro (Wh/L)". La nueva gama oferta modelos con capacidades de 83 a 185 Amperios-hora (Ah), y que operan a temperaturas de entre -20 y + 50°C, y toleran entre los -50 °C y los +70 °C.

Saft asegura por otro lado que "la electroquímica del níquel ayuda a los operadores a lograr el menor coste total de propiedad (TCO) posible. Esto se debe a una larga vida útil de 20 años o más, un gran rendimiento y una alta fiabilidad". El fabricante destaca además que las baterías de plomo-ácido "son más caras a largo plazo debido a los costes de reemplazo y mantenimiento; además -recuerdan desde Saft-, necesitan pruebas periódicas y adolecen de una baja fiabilidad debido al efecto de muerte súbita, en la que pueden perder toda la batería de forma inesperada".

Qué es Saft
Fabricante de "soluciones avanzadas de baterías de alta tecnología para la industria", Saft es filial del Grupo Total. La compañía está especializada en el diseño, desarrollo, producción, personalización y gestión del servicio. La compañía presume de ofrecer "funciones de reserva crítica para entornos remotos y difíciles, desde el Círculo Ártico hasta el desierto del Sáhara".

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