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La Guía para el desarrollo de comunidades energéticas locales destaca la experiencia del proyecto Vilawatt

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Recién publicada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), esta Guía, que define qué se entiende por una comunidad local de energía, cómo se constituye y cómo se puede financiar un proyecto piloto, repasa el proyecto Vilawatt, iniciativa conjunta (formada por ciudadanía, empresas y Ayuntamiento) cuyo objetivo último es crear un operador energético integral. La Guía del IDAE repasa las barreras que ha encontrado esta iniciativa durante su implementación.
La Guía para el desarrollo de comunidades energéticas locales destaca la experiencia del proyecto Vilawatt

Vilawatt, iniciativa impulsada en Viladecans (Cataluña), fue uno de los 18 proyectos que fueron escogidos de entre las 378 propuestas que se presentaron a la primera convocatoria de la iniciativa europea Urban Integrated Actions. En el ámbito de la transición energética, fueron seleccionados también los proyectos París y Göteborg. Urban Innovative Actions financia proyectos innovadores propuestos por ciudades de más de 50.000 habitantes y que aportan respuestas a retos globales con soluciones nunca probadas antes. Pues bien, según la Guía del IDAE, el proyecto Vilawatt fue concebido de forma top-down, desde la administración local. El objetivo del proyecto es crear un operador energético integral para una gestión de la energía más eficiente.

Esta estructura se formula como una especie de asociación pública-privada-ciudadana. El nuevo operador energético local promueve la capitalización de ahorros para financiar la rehabilitación energética integral de tres edificios de sesenta viviendas y trabaja para fortalecer la economía local con la creación de una moneda local. La fase inicial trataba de identificar las viviendas en las que se realizaría la renovación energética, 100% subvencionada, y conseguir que sus propietarios se sumen al proyecto. Las barreras que a continuación se describen -explican los autores de la Guía- son relativas a esta fase y también a la posterior, durante la cual se realiza el codiseño de las soluciones con los usuarios.

«Antes de nada, cabe destacar que en el proyecto Vilawatt se suman varios grados de complejidad añadida. Como ya hemos indicado, el proyecto contempla la constitución de un operador energético local y la creación de una moneda local. Los propietarios que decidan acceder a la subvención para la renovación energética, además tienen que aceptar otros compromisos dentro del proyecto, como son el de formar parte de una asociación que, a su vez, forma parte del consorcio (público-privado y ciudadano) que gestiona el operador energético; cambiar la contratación energética al nuevo operador local y aceptar una vinculación de 10 años con éste, siempre que el operador garantice precios más bajos; y darse de alta en el sistema de la moneda complementaria local para poder recibir una bonificación por ahorro energético en esta moneda».

Así pues, si ya es complicado conseguir que los usuarios apuesten por hacer una renovación energética en sus viviendas, en este caso se añaden algunas dificultades más. En el contrato que debían firmar los usuarios para recibir la subvención se añadieron muchas cláusulas para que no hubiera vinculaciones por herencia ni compra-venta. También se hicieron sesiones individualizadas para explicar en detalle sus efectos y en algunos casos se añadieron cláusulas personalizadas. Todo ello, para facilitar la firma de todos los implicados»

Pues bien, dentro de las barreras que se detectaron -señala la Guía- las principales fueron
• 1. Al tratarse de perfiles de bajo nivel económico y socio-cultural se creó mucha desconfianza respecto a los contratos a firmar.

• 2. El desconocimiento sobre eficiencia energética y renovación en general dificultaron a los usuarios el de percibir las mejoras propuestas como algo positivo. La mayoría tenía la percepción de que no necesitaba ningún tipo de reforma, "ya estaban bien tal cual".

• 3. Algunos vecinos trabajadores en el sector de la construcción usaron su posición de "conocimiento y poder" para influenciar en la comunidad según sus propios criterios, que no siempre eran en consonancia con las mejores propuestas en eficiencia energética.

• 4. Finalmente, una barrera importante a sortear fueron los conflictos ya preexistentes en las comunidades en el histórico de su convivencia y que tuvieron un peso importante en algunas reuniones. Se tuvieron que resolver antes de poder abordar temas de renovación energética.

«En líneas generales -concluyen los autores de la Guía-, nos encontramos con que los plazos de tiempo en el proyecto europeo no eran suficientes para poder hacer bien el trabajo con los usuarios a captar, formar y co-diseñar soluciones de renovación energética en profundidad. Por lo que, al final, el proceso necesitó de bastantes más recursos humanos a nivel de mediación, que en muchos casos se hizo (y se está aún haciendo) de manera individualizada para poder dar respuesta a las singularidades de cada usuario».

«Igualmente, en muchos casos el convencimiento final para participar en la renovación no vino de la mano de las propuestas de mejora, ni del confort que iban a ganar los vecinos beneficiarios, sino de otros factores más emocionales, como el vínculo con el representante y/o usuario más proactivo de la comunidad que tiraba de una parte importante del resto de vecinos. O factores como la colocación de una nevera o el arreglo indirecto de otros problemas no energéticos, como humedades».

¿Quién hace posible esta iniciativa?
El impulsor del proyecto y socio principal es el Ayuntamiento de Viladecans, que está trabajando con 8 socios públicos y privados, especialistas en cada una de las fases del proyecto. Son los siguientes
• Ubiquat Tecnologies. Socio encargado del codisseny de la moneda energética local
• Cercle Gespromat. Socio a cargo de la gestión de la mediación social y los aspectos legales, financieros y técnicos relacionados con la renovación de edificios
• EGM Estalvi & Eficiència energètica. Consultora energética local que se encargará del estudio y análisis de datos para crear un sistema de información energética
• Lima. Entidad que fomenta la construcción sostenible y que aportará su experiencia en el diseño constructivo de bajo impacto ambiental
• Vigem i Vimed. Como empresas municipales, apoyarán en la gestión e implementación técnica del proyecto
• Cíclica. Sociedad cooperativa que apoyará en las actividades específicas relacionadas con la implicación de las comunidades
• Agència d’Ecologia Urbana de Barcelona, socio clave en la definición e implementación del operador energético local
• Institut Català de l’Energia, que ayudará a definir el modelo de contrato de ahorro energético

El socialista Carles Ruiz fue reelegido alcalde de Viladecans en mayo de 2015 con los 11 votos de su partido (PSC) y los 2 de Iniciativa per Catalunya Verds-Esquerra Unida i Alternativa. La Corporación está formada por 25 miembros: 11 del Partido de los Socialistas (PSC), cuatro de Ciudadanos (Cs), tres de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), dos de Iniciativa per Catalunya Verds-Esquerra Unida i Alternativa (ICV -EUiA), dos del Partido Popular (PP), dos de Viladecans Sí Se Puede (VSS) y uno Ganamos-Cambio, Avance y Progreso (Ganamos-CAP).Viladecans tiene 66.000 habitantes y se encuentra a 20 kilómetros de Barcelona.

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