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Ante la crisis climática ¿qué están haciendo las empresas en opinión de sus trabajadores?

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Ante la crisis climática ¿qué están haciendo las empresas en opinión de sus trabajadores?

En las Cumbres del Clima, poco antes de fraguarse el Acuerdo de París, se tomó conciencia de la relevancia de impulsar la acción climática de todos los actores y no sólo de los Estados. Y formalmente en 2014 se lanzó la plataforma NAZCA, para registrar los compromisos de empresas, ciudades, regiones, gobiernos subnacionales e inversores para enfrentar el cambio climático. En el ámbito estatal, la Plataforma Española de Acción Climática es la que materializa este marco de cooperación público- privada promoviendo la participación y alineamiento de las estrategias climáticas de las organizaciones para contribuir al Acuerdo de París.

Periódicamente se publican informes sobre las iniciativas y acciones empresariales por el clima, más notables de nuestro país. ECODES y la Red Española del Pacto Mundial acaban de publicar el “Anuario 2020 - Acción Climática Empresarial en España”, donde analizan la presencia del sector privado en diferentes movimientos internacionales y nacionales de respuesta a la emergencia climática. Y concluyen que el compromiso de las empresas españolas, aunque incipiente, ha aumentado en los últimos años de forma exponencial, eso sí muy focalizado en grandes corporaciones.

Menos habitual es encontrar estudios que revelen la percepción y opinión de las personas trabajadoras de lo que hacen sus empresas y organizaciones. Una reciente investigación de ISTAS-CCOO ha analizado las respuestas de más de 4.500 personas, empleadas en todos los sectores económicos y de todas las provincias españolas.

Los hallazgos de este análisis señalan que el 72% de las personas considera que su empresa u organización no informa del nivel de gases de efecto invernadero que emite a la atmósfera. De todos los sectores, el sector energético es la actividad que más informa a sus trabajadores y la única en la que hay más personas que han contestado “Sí” que “No” al acceso a esta información (un 49%).

Los encuestados opinan que las tres medidas prioritarias para reducir las emisiones de su empresa deberían ser: las inversiones en medidas de ahorro y la eficiencia energética en iluminación, calefacción y refrigeración; la mejora de la información y sensibilización de buenas prácticas ambientales y en tercer lugar, el suministro de electricidad de origen renovable. Con esto, es interesante comprobar que se coloca al mismo nivel de importancia del cambio de hábitos y comportamientos ambientales y energéticos respecto otras medidas más técnicas o tecnológicas.

Respecto a la amenaza que supone el cambio del clima, entre el 50-70% se sienten poco o nada informados a acerca de cómo afectará el cambio climático a cuestiones como el empleo, la disponibilidad de agua, la productividad de la empresa, la integridad de las infraestructuras o la seguridad y salud de la plantilla.

Asimismo alrededor de la mitad de las personas encuestadas valora que las organizaciones están en un nivel muy bajo de preparación en relación a factores como la transparencia y comunicación, el esfuerzo dedicado al I+D+i, el apoyo y cooperación y trabajo en red con otros actores, la adopción de protocolos de trabajo seguro en condiciones ambientales extremas o el personal asignado y capacitado ante el desafío climático.

Además, el 44% estima su empresa u organización como poco o muy poco proactiva en hacer frente a los riesgos y oportunidades climáticas.

Actitudes personales y colectivas para el cambio
En general las personas encuestadas dan una mala valoración sobre la sensibilización del conjunto de las plantillas. Dos tercios de los encuestados valoran que la plantilla está poco o nada concienciada, frente a un tercio que considera que está bastante o muy concienciada.

También, se señala que sólo una de cada cuatro empresas ofrece o imparte acciones de formación y educación ambiental, y un 29% de las organizaciones han habilitado espacios de participación en materia ambiental para las personas trabajadoras.

Por tanto, se detecta un amplio margen de mejora para habilitar espacios para la formación ambiental y la participación activa de las plantillas a favor de una adaptación y transición ecológica de los centros de trabajo.

La parte positiva, es que en general, las personas encuestadas manifiestan una disposición muy alta a asumir cambios en los estilos de vida que tienen que ver con su ámbito laboral, como los dirigidos a prevenir la generación de residuos o adoptar pautas de alimentación y movilidad más sostenibles. Y declaran un rotundo respaldo a la participación activa de los representantes de los trabajadores en la gestión ambiental de las empresas.

En conclusión, se puede observar un avance significativo de las políticas corporativas de las empresas españolas en materia climática, sin embargo, todavía se tiene un largo camino por delante para comunicar y materializar los compromisos en mitigación y adaptación, así como para comprender la gestión en la empresa de una forma más abierta y participativa de mano de las propias personas trabajadoras.

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