Durante una rueda de prensa celebrada tras reunirse con los líderes de la coalición de Gobierno, Merz subrayó la necesidad de actuar con rapidez ante la presión inflacionaria que afecta tanto a hogares como a empresas. "Hemos decidido brindar ayuda inmediata ante el aumento de los precios de la energía", ha afirmado.
El eje central del plan consiste en una reducción temporal del impuesto sobre los carburantes. En concreto, el Gobierno aplicará una rebaja de 17 céntimos por litro durante un periodo limitado de dos meses. Esta medida pretende aliviar de forma inmediata el coste del transporte y la logística, beneficiando tanto a conductores particulares como al tejido empresarial del país.
No obstante, el canciller advirtió de que se trata de una solución puntual. "No es posible compensar completamente los efectos de la guerra con fondos públicos" ha señalado, justificando así la duración limitada de la rebaja fiscal. Transcurrido ese plazo, el impuesto volverá automáticamente a su nivel anterior.
El Ejecutivo alemán confía en que, durante esos dos meses, los mercados energéticos experimenten una corrección a la baja. "Esperamos que los precios evolucionen en la dirección correcta", ha indicado Merz, aunque reconoció la incertidumbre inherente al contexto geopolítico.
Además de la reducción fiscal, el plan contempla medidas dirigidas a sostener el poder adquisitivo de los trabajadores. Las empresas podrán abonar a sus empleados primas extraordinarias de hasta 1.000 euros, exentas de impuestos y cotizaciones sociales, como compensación por el aumento del coste de la vida.
Para equilibrar el impacto presupuestario de estas iniciativas, el Gobierno ha previsto un incremento del impuesto sobre el tabaco a partir de 2026, una medida que busca reforzar los ingresos públicos sin afectar directamente al consumo energético.
Rebaja del IVA de los carburantes en España
En paralelo, España mantiene su propia estrategia para hacer frente al encarecimiento energético. El Gobierno ha decidido prorrogar la rebaja del 10% en el IVA sobre los carburantes como medida "temporal" dentro de su Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, pese al aviso remitido por la Comisión Europea de que esta medida podría entrar en conflicto con la normativa comunitaria.
Merz insistió en que el Estado no puede asumir todos los efectos de las crisis internacionales. “El Estado no puede absorber todas las incertidumbres, ni todos los riesgos, ni todas las perturbaciones de la política mundial”, afirmó, apelando a la responsabilidad compartida entre instituciones, empresas y ciudadanos.
El paquete anunciado refleja la estrategia de Alemania de intervenir de forma selectiva para amortiguar el impacto inmediato de la crisis energética, sin comprometer la sostenibilidad de las cuentas públicas a largo plazo.
