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Entre concierto y concierto genero energía con mi pis

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Entre Tame Impala y Adele, o entre Beck y Coldplay, o entre Chvrches y New Order… Cualquiera de estos momentos puede ser propicio para acercarse al Pee Power instalado en el festival de Glastonbury (hasta el 26 de junio), en Inglaterra, y conseguir que con la orina de los asistentes al mismo se produzca electricidad que ilumine esta instalación. El desarrollo tecnológico, en el que están implicados investigadores españoles de la University of the West of England, está en pruebas en este macrofestival de música y su fin último es implantarlo en comunidades de países en desarrollo y campos de refugiados, entre otros lugares.
Entre concierto y concierto genero energía con mi pis

La agencia SINC (Servicio de Información y Noticias Científicas) daba a conocer ayer la instalación de un sistema de aprovechamiento energético en uno de los urinarios públicos (Pee Power) del festival de música de Glastonbury, que se celebra hasta el domingo 26 de junio en esta pequeña ciudad del sur de Inglaterra. Dicho sistema, que ya estuvo a prueba en la edición de 2015, genera la electricidad necesaria para encender los seis tubos led del urinario gracias a la tecnología desarrollada por científicos de la University of the West of England (UWE), entre los que se encuentran dos españoles.

Según la propia universidad de Bristol, ya se probó un modelo experimental en sus instalaciones en marzo de 2015, y el nuevo de Glastonbury es el doble de grande del de la pasada edición, capaz de albergar a 25 personas a la vez. Ioannis Ieropoulos, director del Bristol BioEnergy Centre de la UWE, asegura que “el festival se presenta como una buena oportunidad de poner a prueba la tecnología y su robustez gracias al número absoluto de personas que pasarán por el urinario y la cantidad de orina generada”.

Celdas de combustible que se cargan con la orina
Irene Merino, investigadora del equipo gracias a una beca de la Fundación de Bill y Melinda Gates, junto al también español Daniel Sánchez, explica a SINC que “la tecnología del prototipo se basa en celdas de combustible microbianas (MFC, por sus siglas en inglés) que, como las pilas, presentan un ánodo y un cátodo”. Estas celdas, prosigue la descripción de SINC, se instalan en el interior de un contenedor al que llega la orina de los usuarios, de momento solo varones por el diseño de los urinarios.

En el interior de las celdas las bacterias colonizan el electrodo del ánodo y actúan como un catalizador para que se descomponga la materia orgánica del pis. Durante la descomposición, concluye la descripción, se liberan tanto protones, que viajan a través de una membrana semipermeable desde el ánodo al cátodo, como electrones, que viajan a través de un circuito eléctrico externo. Para completar el ciclo, en el cátodo también se produce una reacción de reducción de oxígeno y se genera la energía necesaria para encender bombillas o tubos led.

Próximo destino: comunidades pobres sin luz y campos de refugiados
El equipo de investigadores de la UWE, trabajadores de la ONG Oxfam y los fabricantes de la cabina que alberga el sistema (Dunster House), utilizan el festival como campo de pruebas antes de los ensayos previstos en África y e India a finales de año.

Andy Bastable, director de Saneamiento de Oxfam, señala que “en la mayoría de los campos de refugiados de todo el mundo y en áreas marginales y pobres se necesita luz durante la noche. Las células de combustible iluminan puntos de luz en el campo y esto es importante para la seguridad de las mujeres cuando se hace de noche”. Bastable también señala como ventaja la capacidad para recargar teléfonos móviles: “supone un gran potencial para crear centros de carga que podrían ser particularmente beneficioso en los campos de refugiados, donde las familias se separan”.

“Por favor, no hagan pis en el campo”
Este desarrollo tecnológico aplicado en el festival de Glastonbury se une al llamamiento previo de los organizadores  para que los asistentes a los conciertos no orinen directamente en el campo y el recinto del festival y hagan un uso apropiado de los urinarios, ya que “la orina contamina el río que corre por esta zona y perjudica a los peces y otros animales salvajes”.

Los resultados del proyecto se han publicado en la revista Environmental Science: Water Research & Technology. No es la primera investigación e incluso desarrollo tecnológico aplicado que emplea la orina para producir energía. Una de las últimas iniciativas parte de la Universidad Estatal de Sonora (México), que también han creado un prototipo de celda de combustible microbiano en un tanque de acrílico con electrodos metálicos que permite convertir la orina humana en biogás. La propia ciudad de Bristol ya conoce proyectos que transforman excrementos y orina en combustible para autobuses.



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internete
Excelente.