La planta de biogás Cobirgy, promovida por Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) y un grupo de ganaderos locales, en La Sentiu de Sió (Lleida) ha recibido luz verde para la Autorización Medioambiental definitiva por parte de la Generalitat de Cataluña completando así su tramitación administrativa, tras haber recibido también la Autorización de Urbanismo definitiva el pasado verano. Las obras de construcción de la planta está previsto que comiencen durante el primer semestre de 2026 y se prolonguen durante un plazo aproximado de dos años. Para su construcción, se empleará tecnología de vanguardia, probada en el sector y por CIP en otras plantas operativas en toda Europa. Esto incluye un sistema de tratamiento de aire y desodorización que evitará cualquier emisión de olores fuera de las instalaciones. Este avanzado sistema garantiza que la planta funcionará de manera eficiente sin causar molestias a los vecinos. Además, los residuos ganaderos se transportarán en camiones cisterna sellados, lo que eliminará cualquier riesgo de derrames u olores durante el transporte.
La planta de biogás Cobirgy transformará unas 500.000 toneladas de materia prima verde y sostenible (residuos orgánicos) como el purín de cerdo, estiércol de vaca y terneros, gallinácea de granjas locales, residuos de matadero y otros residuos orgánicos industriales no peligrosos de empresas locales de la zona para la producción de gas verde (biometano), que se inyectará en la red de gas natural existente. Permitirá así la gestión sostenible de purines, un reto cada vez más exigente para las más de 1.000 explotaciones ganaderas situadas alrededor de la futura planta y que compromete la viabilidad de estas, estando todos los municipios de la zona declarados como zonas vulnerables por un alto Índice de Carga Ganadera (ICR). La planta procesará exclusivamente residuos agrícolas y subproductos animales locales procedentes de muchas de las más de 1000 granjas situadas en las cercanías. Más del 80 % del purín procederá de granjas situadas en un radio de 15 kilómetros, una proximidad que también limitará el tráfico de vehículos pesados en la zona, que aumentará menos del 3% en comparación con los niveles de tráfico que existen en la actualidad.
El proyecto contribuirá a la economía circular, ya que incluye una instalación completa de tratamiento de digestato al final del proceso, transformando hasta 500.000 toneladas de insumos en mejoradores del suelo, productos fertilizantes y agua limpia. Los productos fertilizantes y mejoradores del suelo podrán obtener la marca CE como productos reconocidos y controlados que pueden ser utilizados por los agricultores como sustitutos de los fertilizantes minerales de origen fósil. Durante el proceso de tratamiento de los digestatos, se elimina el nitrógeno de los mismos, por lo que la planta contribuye también directamente a la reducción de los niveles de nitrato en la zona. La planta también capturará y licuará 98.000 toneladas de CO₂ biogénico al año, un subproducto que se pondrá a disposición de la industria local para diversos usos, evitando así su emisión a la atmósfera.
Más allá de sus beneficios medioambientales, Cobirgy también contribuirá al desarrollo económico de la zona. Se crearán hasta 100 puestos de trabajo temporales durante la construcción y, una vez en funcionamiento, la planta generará 40 puestos de trabajo permanentes directos e indirectos, además de tener un fuerte impacto socioeconómico directo e indirecto en los municipios de la zona. En línea con la política de CIP de integrar al territorio en todos los proyectos que desarrolla, el proyecto Cobirgy está trabajando ya en las primeras medidas que pondrá en marcha para maximizar su impacto social positivo y directo en los municipios en los que se desarrollará. Así, los promotores del proyecto Cobirgy están diseñando, en colaboración con los municipios, distintas medidas que mejoren la vida de sus vecinos.
