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Aldeas solares en Argentina y Paraguay, un modelo de cooperación en el Mercosur

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Por iniciativa de distintas organizaciones argentinas y paraguayas, que cuentan con el apoyo de fundaciones y entidades europeas, el aprovechamiento de la energía solar comienza a ser un hecho en muchos puntos de Latinoamérica. La energía solar como estrategia de lucha contra la pobreza y de protección del medio ambiente. Son los criterios con los que funcionan organizaciones argentinas como Ecoandina o Pirca, que promueven el uso de esta energía en pequeñas comunidades de la Puna como San Francisco, Misa Rumi, Casa Colorada, Paicome, Cusi Cusi y Cabreria.

Desde la construcción de equipos solares al desarrollo de microempresas sostenibles, pasando por sistemas de calefacción solar para escuelas primarias, o sistemas de bombeo y radio comunitaria. Todo ello puede funcionar si se cuenta con la energía solar.

De hecho, es lo que están tratando de hacer ya en Misa Rumi, la primera aldea solar argentina, situada a 3.710 metros sobre el nivel del mar, que está sirviendo de sede para una completa investigación ecológica. No sólo energética; también se trabaja sobre el desarrollo de plantas depuradoras de residuos o el aprovechamiento de los excedentes de agua para la extensión de las áreas de cultivo con plantas nativas mediante riego por goteo.

En Paraguay sucede otro tanto. El Centro de Energía Solar de Paraguay (CEDESOL), ha promovido una experiencia similar en la Aldea Solar de Bahía Negra, para beneficio de los indígenas chamacocos, que no es la única iniciativa. Y la intención ex extender el programa solar a la región andina boliviana, con miras a su proyección a los países del Mercosur.

Aula con apoyo español
En la Fundación Celestina Pérez de Almada, en Paraguay, funciona el Aula Taller Solar gracias a la cooperación de la Universidad Politécnica de Catalunya y del ingeniero Juan Morey. Surgió con ánimo de sensibilizar y educar a la opinión pública en el aprovechamiento de la energía solar, que podría traer importantes beneficios. En palabras de Martín Almada, presidente de la Fundación, “la divulgación de la aplicación de la energía solar térmica y fotovoltaica en proyectos rurales como estrategia de lucha contra la pobreza y protección del medio ambiente es lo que se propone el Aula Taller Solar”.

La sede de la Fundación Celestina Pérez de Almada, suele albergar demostraciones solares de todo tipo, entre las que no falta la cocina. Martín Almada también quiere contar con una casa ecológica que utilice solo energía solar, para demostrar que es económica, práctica y no contaminante. “El cocinar con energía solar –señala Almada– trae múltiples beneficios, como que dicha forma de cocción es muy saludable y conserva todos los nutrientes. Puede cocinarse en un día para toda una semana y luego solo se necesitará calentar la comida, usando así una garrafa de gas por seis meses en lugar de un mes”.

Más información:
fundacion@rieder.net.py
tatakua@quanta.com.py

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