panorama

Subastas energéticas: características de un modelo eficiente

0
En el mundo un creciente número de países está optando por organizar subastas de energía (o de potencia) para promover la instalación de nuevos proyectos y aumentar la capacidad de generación renovable. Con sus recientes licitaciones, América Latina representa un caso ejemplar, gracias a la clara apuesta por este instrumento de los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, El Salvador, México y Perú, entre otros. Es un análisis de Aida González, responsable de Política Energética de UNEF.
Subastas energéticas: características de un modelo eficiente

En Europa también se ha ido abriendo paso este mecanismo, aunque de forma más paulatina, siendo Alemania, Francia, Italia y Países Bajos referentes. En el resto del mundo son mencionables los ejemplos de China, Dubai, Marruecos y Sudáfrica.

Entre las diferentes soluciones de diseño y ejecución existentes, desde la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) creemos que los mecanismos que consiguen garantizar el mejor funcionamiento son los que reúnen las siguientes características: competitividad, objetividad, transparencia e igualdad de oportunidades.

Subastas energéticas eficientes
En primer lugar, para garantizar que las subastas sean procesos transparentes, y que los proyectos que se adjudiquen se ejecuten, es necesario fijar requisitos adecuados de precalificación, establecidos en función del grado de avance en la tramitación administrativa. A este respecto, es importante además asegurar que estos requisitos no sean una barrera que disminuya el grado de competencia.

Asimismo, para garantizar que el promotor no esté sujeto a incertidumbre, se debe cuantificar y minimizar los riesgos que conlleva el proyecto, además de comunicarlos de forma transparente. Además, los contratos con retribución o los acuerdos público-privados deben ser a largo plazo y tener estabilidad y seguridad jurídica.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta tres puntos importantes a la hora de diseñar las subastas: la tecnología de los proyectos, el precio final de la energía producida y las cuotas a adjudicar.

Dependiendo del diseño de las subastas, éstas pueden estar orientadas a la reducción de los precios de generación renovable o al desarrollo de una determinada tecnología. Las subastas tecnológicamente neutrales, o de múltiples tecnologías, son un mecanismo favorable para el desarrollo de energías renovables competitivas, siempre y cuando se realicen con reglas no discriminatorias.

En relación al precio final de la energía producida, existen dos criterios prioritarios de fijación del precio final para conceder las subastas: por un lado el “pay-as-bid”, es decir, se recibe lo que se oferta, y por otro lado, el “pay-as-cleared”, es decir, el modelo marginalista. Haciendo una comparativa de los criterios adoptados por los países que han llevado a cabo subastas energéticas, resulta que la gran mayoría de estos ha elegido la opción del “pay-as-bid”.

Aparte de España, ningún otro país estudiado fija una fórmula marginalista basada en el coste de inversión para conceder los proyectos. En nuestro país este método se utilizó en la primera y única subasta de renovables celebrada en enero de este año.

Las razones por las cuales el mecanismo “pay-as-bid” garantiza un mejor funcionamiento de la subasta son evidentes. Por un lado, se evitan las sobrerretribuciones, al asegurar que ganan los proyectos más económicos y, por otro lado, se evitan los movimientos especulativos, al establecer un precio fijo para toda la vida útil del proyecto. Como consecuencia, no se favorecen las ofertas temerarias, que pondrían en riesgo el cumplimiento de objetivos europeos de energía y clima para el año 2020.  

Otro aspecto de fundamental importancia para garantizar una mayor certidumbre en la consecución de los objetivos establecidos por la UE, es que las cantidades a subastar deben ser concedidas en función de la energía producida y no de la potencia instalada. En el caso de España, se estima que para conseguir el objetivo europeo de 20% de energía renovable en la energía primaria final para 2020, sería necesario la realización de al menos una subasta anual de 3 TWh.  

En tercer lugar, los trámites administrativos de las subastas deben ser lo más simples posibles, para que cualquier empresa o particular pueda licitar. Con el fin de promover una mayor competencia en el sector, reduciendo al mismo tiempo la posible concentración de grandes empresas, desde UNEF proponemos establecer una reserva de un 20% de la energía a subastar para plantas con una potencia inferior a 10 MW.

Para finalizar, creemos que la publicación de los resultados de las subastas debe realizarse puntualmente, incluidas las características generales de los proyectos ganadores y las cifras de la distribución de precios (mínimo, máximo, media).

En resumen, las subastas para instalar nueva potencia renovable son un instrumento que puede ayudar a bajar el precio de la energía y a cumplir con los objetivos europeos de energía y clima del 2020. Esperamos que el gobierno español aproveche las experiencias internacionales, adoptando el modelo más eficiente de subastas.

Añadir un comentario