panorama

Empresas

Estas son las diez empresas Marca España que están haciendo trampas con el Acuerdo del Clima de París

0
Santander, BBVA, Campofrío, Coren, Ecoembes, Endesa, Iberia, Naturgy, Real Madrid y Repsol. Son las 10 empresas a las que Greenpeace llama “trileras del clima”. Lo hace en un informe -“Haciendo Trampas al Clima. Resistencias y malas prácticas del sector empresarial ante el reto de la descarbonización”- en el que identifica 7 estrategias empresariales -publicidad engañosa, falseamiento de la huella de carbono- tras las cuales esas empresas perpetúan el actual modelo económico "y, en ocasiones, contribuyen incluso a agudizar la actual crisis climática".
Estas son las diez empresas Marca España que están haciendo trampas con el Acuerdo del Clima de París

Greenpeace denuncia en un informe que acaba de publicar que "la nueva retórica empresarial está llena de trampas que obstaculizan el cumplimiento del Acuerdo de París" (acuerdo climático por el que gobiernos de todo el mundo se comprometieron en 2015 a mantener el incremento de la temperatura media del planeta en el +1,5ºC con respecto a la temperatura media del planeta durante la era preindustrial, antes del año 1750). El discurso de las grandes corporaciones sitúa la lucha contra el cambio climático en primer plano, pero ese discurso -denuncia Greenpeace- en realidad no se traduce sino en un conjunto de "medidas tramposas que se alejan del cumplimiento del Acuerdo de París". Eso sostiene la organización ecologista en su informe Haciendo Trampas al Clima. Resistencias y malas prácticas del sector empresarial ante el reto de la descarbonización, un análisis de las diferentes estrategias de lucha contra el cambio climático que han adoptado diez empresas Marca España de muy diferentes sectores económicos.

Bajo la pátina verde de sus anuncios, discursos y pronunciamientos públicos, estas diez empresas -que operan en los sectores financiero, aéreo, de la energía y la electricidad, agroalimentario, de la gestión de residuos o deportivo- "están eludiendo -sostiene Greenpeace- los cambios sistémicos que son necesarios para reducir las emisiones brutas de gases de efecto invernadero". Así -añaden desde la oenegé ecologista-, esas empresas han optado por elaborar "una narrativa y poner en marcha unas iniciativas que, bajo el eslogan de Cero Emisiones Netas en 2050, buscan mantener el actual modelo económico y, en ocasiones, contribuyen incluso a agudizar la actual crisis climática".

Greenpeace ha llegado a esa conclusión tras abordar "un análisis pormenorizado de los discursos, las memorias de sostenibilidad y los compromisos de reducción de emisiones en estas diez grandes empresas españolas". A partir de ese análisis, la oenegé del arco iris ha detectado "siete trampas y falsas soluciones sin base científica" mediante las cuales las empresas pretenden "mimetizarse con el mainstream de la transición ecológica y el compromiso con el Acuerdo de París o los Objetivos de Desarrollo Sostenible". Estas son las trampas que están haciéndole al clima y a la ciudadanía el Real Madrid, y Endesa, y Ecoembes, y Coren... según el informe de Greenpeace.

Parecer. El buenismo corporativo es la práctica de firmar, suscribir y adherirse a pactos, principios y estándares voluntarios (1) sin medir los progresos ni cambiar las prácticas empresariales.

Apelar a la neutralidad tecnológica, teoría según la cual todas las tecnologías sirven para luchar contra el cambio climático y deben ser tratadas en igualdad de condiciones en la regulación y en el reparto de fondos económicos, sin criterios discriminatorios, incluso aquellas que son importantes fuentes de gases de efecto invernadero.

Uso y abuso de los términos eco, bio y verde en productos y servicios, con objeto de confundir al consumidor. Esta publicidad engañosa en materia de emisiones o de cambio climático supone el incumplimiento de las normas de Autocontrol en lo referente a la publicidad.

Trucar la contabilidad de emisiones de CO2 o falsear la huella de carbono, eludiendo contabilizar las emisiones procedentes de toda la cadena de valor o de la cartera de inversiones y préstamos en el caso de las entidades financieras.

Comprar energía con certificado verde como forma de compensar las emisiones en vez de abordar reducciones directas de sus emisiones o de su demanda real de combustibles fósiles. Según Greenpeace, "dada la regulación actual, la energía verde es un concepto confuso que no asegura avances en la producción de energías renovables".

• Plantar árboles para intentar “compensar” las emisiones, pese a la controversia científica sobre la capacidad de muchas regiones de albergar más árboles o los cambios que se están produciendo en los bosques a causa del cambio climático, que están mermando su capacidad de influir positivamente sobre el ciclo del carbono.

• Posponer la descarbonización en espera del desarrollo de la captura y almacenamiento de carbono, una tecnología que no estaría disponible de manera comercial antes de 2040 y que forma parte del paquete de expectativas de las empresas energéticas del gas y el petróleo que persiguen el “balance cero neto” (no las reducciones brutas) a través de tecnologías cuyo desarrollo y viabilidad económica están todavía por demostrar.

Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España: “son unos trileros del clima. Están haciendo trampas con el Acuerdo de París, jugando con el lenguaje y la comunicación mientras siguen sin asumir que la transición ecológica implica cambios en los modelos de negocio, en las cadenas de valor, en las pautas de consumo o en el comportamiento empresarial. Para no introducir estos cambios, pero parecer verdes ante la opinión pública, han decidido desplegar una retórica grandilocuente llena de buenismo empresarial y medidas que suenan eco que no están sustentadas en acciones y cambios concretos. Se resisten a reducir sus emisiones brutas, pero diseñan argucias y falsas soluciones que al final son palos en la rueda de la gobernanza climática mundial”

Según la comunidad científica que asesora a Naciones Unidas en materia de Cambio Climático -insiste Greenpeace-, la humanidad necesita alcanzar la neutralidad de carbono para mediados del siglo XXI y la próxima década es decisiva: diez años en los que se “necesitan transiciones rápidas y de gran alcance“ en los sectores de usos del suelo, energía, industria, edificación, transporte y ciudades.

Miguel Ángel Soto: “el tiempo de la voluntariedad y de la falsa Responsabilidad Social Corporativa ha quedado atrás. No podemos aceptar el discurso empresarial de las ‘emisiones cero netas’ que busca mantener el actual ‘status quo’ para no abordar los profundos cambios que demanda la comunidad científica”

El informe de los ecologistas pide al Gobierno y a la UE que condicionen las ayudas, el reparto de fondos y los rescates al cumplimiento de la hoja de ruta para la descarbonización real de la economía. En concreto, Greenpeace demanda:

• un órgano de control y regulación independiente en materia de política energética;

• la obligatoriedad en el reporte de huella de carbono e indicadores de reducción de las mismas;

• una ley de Debida Diligencia sobre medio ambiente y derechos humanos;

• el desarrollo reglamentario de la Ley de Información No Financiera y Diversidad;

• un Tratado vinculante sobre empresas y derechos humanos en el marco de Naciones Unidas y, finalmente,

• la prohibición de la publicidad y el patrocinio por parte de la industria de los combustibles fósiles.

La investigación ha detectado además que acuerdos voluntarios como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Pacto Mundial (UN Global Compact), los Principios de Inversión Responsable o el Pacto por la Economía Circular "están llenos de empresas signatarias que no están sujetas a ningún proceso de verificación de avances, ni existen informes públicos de progreso con indicadores estandarizados que permitan conocer el impacto real de estos acuerdos voluntarios y de la contribución de estas empresas al cambio de modelo".

Resumen ejecutivo del informe

Informe Haciendo Trampas al Clima. Resistencias y malas prácticas del sector empresarial ante el reto de la descarbonización

Añadir un comentario