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Bruselas sitúa la Unión Energética como máxima prioridad 

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Una Unión Energética Europea que asegure una energía segura y asequible para ciudadanos y empresas y que sea respetuosa con el clima. “Usar la energía con más inteligencia y luchar contra el cambio climático no es solo una inversión en el futuro de nuestros hijos, también va a crear crecimiento y nuevos puestos de trabajo”, afirma el Ejecutivo comunitario tras aprobar esta semana la estrategia marco para la Unión Energética y la política de cambio climático de la UE cara a la cumbre de París de diciembre.
Bruselas sitúa la Unión Energética como máxima prioridad 

La estrategia tiene como prioridades rediseñar y reformar el mercado de la electricidad, mejorar la cooperación entre los países de la UE para lograr un mercado integrado, garantizar el suministro de electricidad y gas a todos  y aumentar la eficiencia energética y la participación de las energías renovables. De hecho, entre las medidas anunciadas figura más financiación para la eficiencia energética y un nuevo marco regulatorio para las renovables más allá de 2020.

El documento de la Comisión Europea hace especial hincapié en la necesidad de una mayor seguridad de suministro y en la integración de los mercados nacionales, junto con la eficiencia energética, la promoción de la I+D en energía y la disminución de las emisiones de CO2. De este modo, la UE espera situar a Europa y a sus empresas en la vanguardia de las nuevas tecnologías energéticas y en la lucha contra el cambio climático.

Cuatro pilares
La Unión Energética europea se apoya, en particular, en estos cuatro pilares:

• Cláusula de solidaridad: reducir la dependencia de proveedores individuales y confiar en los (países) vecinos, especialmente cuando se enfrentan a interrupciones en el suministro de energía. Mayor transparencia cuando los países de la UE hacen ofertas para comprar energía o gas a los países fuera de la UE.

• La energía debe fluir, como si se tratara de una quinta libertad. Esto significa que circule libremente a través de las fronteras, la aplicación estricta de las normas actuales en áreas tales como la separación de la energía y la independencia de los reguladores y tomar acciones legales si es necesario. Para ello, hay que rediseñar el mercado de la electricidad de manera que esté más interconectado, haya más renovables y sea más sostenible, y eliminar gradualmente las subvenciones perjudiciales para el medio ambiente, entre otras medidas.

• Situar la eficiencia energética en primer lugar. Esto significa tratar la eficiencia energética como fuente de energía en sí misma para que pueda competir en igualdad de condiciones con la capacidad de generación.

• La transición a una sociedad baja en carbono , pensada para durar: asegurar que la energía producida localmente –incluida la generada con renovables–  pueda ser inyectada a la red con facilidad y eficacia; promover el liderazgo tecnológico de la UE, mediante el desarrollo de la próxima generación de las tecnologías renovables y convertirse en un líder en movilidad eléctrica, con las compañías europeas aumentando sus exportaciones y competitividad.

El sector eólico le da la bienvenida
La apuesta por las renovables del Ejecutivo comunitario ha merecido el aplauso de la Asociación Empresarial Eólica, que recuerda que el Ejecutivo Comunitario insiste en todos sus documentos en que la eólica es la más eficiente y competitiva de estas tecnologías. 

 AEE consdiera que el auténtico reto de la Unión Energética es de la Comisión Europea, “pues debe garantizar que los países miembros  cumplan con la política energética común. La falta de acción ante las recientes reformas, como la española, es un mal precedente para la comunidad de inversores, que esperan más del Ejecutivo comunitario. A nivel nacional, las medidas deben complementar los objetivos europeos evitando cambios arbitrarios y retroactivos en sus políticas y asegurando que los objetivos a 2020 se cumplen”.

Luis Polo, director general de AEE, destaca que “se trata de un buen paso en el camino hacia el que tiene que ir Europa: la Unión Energética debería suponer mayor estabilidad regulatoria en los estados miembros que, como España, han modificado sus normativas y generado un clima de inseguridad jurídica”.

Actualmente, la UE es el mayor importador de energía del mundo: importa el 53% de la energía que consume a un coste anual de unos 400.000 millones de euros.

 

 

 

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