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APPA da un aprobado a la nueva regulación de las energÍas renovables

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La Asociación de Productores de Energías Renovables estima que el Real Decreto 661/2007, aunque contiene algunos aspectos mejorables, es una herramienta legal que dota al sector de la estabilidad suficiente como para que, con voluntad política y el esfuerzo de todos los agentes implicados, se puedan cumplir los objetivos previstos para 2020 tanto por el Gobierno como por la Unión Europea. Para APPA, la norma incorpora muchas de sus sugerencias, elimina el riesgo regulatorio que contenían los borradores (principal razón del rechazo manifestado por APPA durante el período de alumbramiento de la norma) y entronca con una tradición de apoyo legislativo a las renovables que se remonta 25 años atrás.

"El sistema español de financiación, referente internacional por ser el más eficaz y el más barato, queda salvaguardado: los proyectos pueden seguir poniéndose como garantía para obtener los fondos necesarios con los que acometerlos", afirma la asociación en un comunicado.

Respecto a las dos opciones de retribución –tarifa fija u oferta al Mercado Eléctrico más prima–, APPA valora positivamente que la norma contenga una banda de precio máximo, a partir de la cual las instalaciones no cobran prima, y otra de precio mínimo, a partir de la cual no pueden descender los ingresos. "Este mecanismo (cap and floor en inglés) protege al productor ante un hundimiento de precios causado por la volatilidad, por un lado, y le evita al sistema costes desproporcionados, por otro".

Critica que la actualización anual de la retribución quede indexada al IPC menos 0,25 hasta 2012 y menos 0,5 a partir de entonces y señala que hubiera preferido que las renovables continuaran indexadas al precio de la energía –el RD 436/04 lo hacía a la Tarifa Media de Referencia (TMR).

No obstante, lo que le parece más negativo es la discrecionalidad que la norma dota al legislador en algunos aspectos fundamentales. Como ejemplos de ello, cita las revisiones que se acometerán cada cuatro años a partir de 2010, que incluyen la fijación de las tarifas –anteriormente ligadas a la TMR–, las bandas de precio máximo y mínimo, los complementos y las primas –éstas, además, con carácter retroactivo–, o la capacidad de modificar los anexos, "que son cruciales para la biomasa o el acceso a la red, entre otras materias".

Gestión del sistema
Para APPA, también es positivo que El RD 661/07 reafirme la prioridad de acceso a la red de las fuentes renovables sobre las convencionales y establezca la obligación de adscribir todas las instalaciones mayores de 10 MW a un centro de control de generación.

Respecto a los costes que conlleve el refuerzo de la red y la creación de infraestructuras para evacuar la energía, el decreto establece un procedimiento para repartir gastos y costes, "cubriendo con ello un vacío legal que provoca no pocos conflictos", señala la asociación. "Ahora bien, incomprensiblemente, deja en manos de los operadores de las redes –sin contar con el sector renovable, que es el afectado– la elaboración de los mecanismos tipo de reparto de gastos y costes", añade.

Asimismo, APPA aplaude la instauración de un aval, para acceder tanto a la red de transporte como a la de distribución, de 20 euros por kW para todas las instalaciones, excepto para la solar fotovoltaica, tecnología para la que se exigen –tal y como reclamaba la asociación – 500 euros por kW. "Esto discriminará los proyectos reales de los ficticios, promovidos con afán especulador"

Hibridación y co-combustibles
Otra novedad del decreto destacada por APPA es la posibilidad de generar energía eléctrica en una misma instalación mezclando tecnologías o combustibles, en los casos de la solar termoeléctrica y la biomasa. "La hibridación permite que esas dos renovables –muy importantes, puesto que aportan firmeza al sistema– puedan incrementar notablemente su papel y proyección, y abre la puerta para que, en un futuro, proliferen otras hibridaciones, ya existentes y tecnológicamente ventajosas, como la solar fotovoltaica con la minieólica, pero no contempladas por la legislación", indica la asociación.

Respecto a la co-combustión, el RD abre la posibilidad de que las centrales térmicas convencionales de carbón y gas consuman también biomasa o biogás, cobrando una prima por ello. "Afortunadamente, la potencia equivalente que los recursos renovables tengan en estas centrales no computará para conseguir los objetivos de ambas tecnologías limpias", señala APPA. Pero añade que "la demanda de recursos renovables por parte de la co-combustión puede generar tensiones de mercado contraproducentes para el desarrollo de los proyectos renovables propiamente dichos".

Plan 2010-2020
APPA cree que el objetivo de cubrir un 12% de la energía primaria con renovables en 2010 –recogido por la Ley del Sector Eléctrico 54/97 y por la Directiva 2001/77/CE–, que debería conseguirse ejecutando el vigente Plan de Energías Renovables 2005-2010 (PER), ya no va a ser posible, "dado el enorme retraso acumulado por casi todas las tecnologías".

"Para conseguir el 12% se debería triplicar la potencia renovable instalada en 2006, con algunas tecnologías muy retrasadas, como la biomasa, que debería multiplicar su ritmo de implantación por 10. En este sentido, las medidas de impulso que contiene el RD 661/07 llegan demasiado tarde", afrima.

No obstante, APPA cree que con voluntad política real sí es posible alcanzar los objetivos de 2020 –cubrir el 20% de la energía primaria europea con renovables.– y añade que "el RD 661/07, debidamente desarrollado, es una herramienta legal que potenciará las energías renovables eléctricas".

Más información:
www,appa.es
Próximo número de ER en papel (ER nº 59, junio de 2007)

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