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De cómo reutilizar una batería de coche eléctrico desechada para almacenar kilovatios fotovoltaicos

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El centro tecnológico vasco IK4-Ikerlan acaba de anunciar el lanzamiento del proyecto europeo Batteries 2020, "que prevé reutilizar las baterías como acumuladores para energías renovables una vez que hayan quedado inservibles para la automoción". La iniciativa, que IK4 califica de "pionera en ese ámbito", tiene asimismo como objetivo el desarrollo de baterías para coches eléctricos "con mayor capacidad, más duraderas y más fiables".
De cómo reutilizar una batería de coche eléctrico desechada para almacenar kilovatios fotovoltaicos

El proyecto cuenta con un presupuesto de ocho millones de euros (financiados en parte por la Unión Europea, a través del VII Programa Marco), y en él participan empresas como Abengoa o Fiat, así como universidades y centros de investigación de referencia de varios países, según IK4-Ikerlan. Las baterías de los coches eléctricos se jubilan, como mucho, tras unos cinco años de uso, según explica IK4: "en ese momento, todavía conservan alrededor del 80% de su capacidad de carga y descarga pero, sin embargo, ya no son válidas para un entorno tan exigente como el automóvil, por lo que se desechan y apenas se reciclan algunos de sus materiales". Pues bien -continúa IK4-, en este contexto, "el centro vasco de investigación IK4-Ikerlan lidera Batteries 2020, el primer proyecto europeo que busca mejorar las baterías de los automóviles eléctricos y, una vez han quedado inservibles para ese uso, aprovechar su capacidad de almacenamiento dándoles una segunda vida como acumuladores para energías renovables".

Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Francia e Italia
El proyecto Batteries 2020, cuya firma se ha plasmado recientemente, está dando precisamente ahora sus primeros pasos. Entre ellos, la creación de un consorcio que encabeza IK4-Ikerlan y en el que participan asimismo empresas y entidades líderes en sus respectivos ámbitos como las empresas Umicore, Leclanché, Fiat y Abengoa, las universidades de Aquisgrán, Alemania (a través de sus institutos ISEA e IME), Aalborg (Dinamarca) y Bruselas. Además, colaborará en la difusión del proyecto Eurobat, la asociación europea de fabricantes de baterías. Aparte de coordinar todo el proyecto, el centro tecnológico vasco informa que se dedicará "a investigar estrategias para alargar la vida útil de las baterías y a estudiar su fiabilidad, y también se encargará de establecer cómo deben funcionar de una manera más eficiente en la primera vida y de estudiar con qué parámetros deben contar para ser reutilizables en la mencionada segunda vida".

Más capacidad respecto al volumen y más vida útil
Según IK4-Ikerlan, los acumuladores que desarrollará el proyecto que lidera "servirán para almacenar energía producida tanto en instalaciones industriales como domésticas; de hecho, se prevé que haya gran demanda de este tipo de colectores en mercados como Alemania, donde hay una importante cantidad de paneles fotovoltaicos instalados en viviendas (unos 20 gigavatios)". Estos paneles -explica IK4- producen energía durante el día, "cuando el consumo doméstico es menor; emplear un sistema de almacenamiento permitiría disponer de la energía durante las horas en las que hay mayor demanda". En todo caso, y aparte de buscar estrategias para su reutilización, el proyecto Batteries 2020 pretende dotar a las baterías de los coches eléctricos "de entre un 30% y un 40% más de capacidad respecto a su volumen en relación a las actuales y garantizar su fiabilidad, y también intentará doblar su tiempo de vida útil respecto a las que existen ahora en el mercado".

Para competir con Japón, China y Estados Unidos
De acuerdo con los plazos marcados -informa IK4-, "está previsto que este proyecto dé como resultado un pre-producto comercial para el año 2016". Batteries 2020 se enmarca dentro de la iniciativa Green car de la Unión Europea (UE), que busca generar el conocimiento necesario para mejorar las prestaciones de los coches eléctricos. Según IK4, esta iniciativa viene motivada por el hecho de que, mientras que se ha logrado reducir las emisiones de CO2 en la generación de energía, en el sector de la automoción no se está alcanzando este objetivo con igual intensidad. Además del aspecto ambiental, la UE también "busca situarse en posiciones competitivas en un mercado con tanto futuro como el de los coches eléctricos; en este ámbito, Japón, China y Estados Unidos ocupan las posiciones de cabeza, y el objetivo de las instituciones europeas es establecer una red de investigación y producción que no sólo libere al continente de su dependencia tecnológica en esta materia, sino que lo sitúe a la cabeza de este nicho".

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