fotovoltaica

¿Vosotros sois los que nos queréis poner esos cacharros en el jardín?

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Esto es una anécdota vivida por dos pioneros de la energía solar en España: el profesor Antonio Luque, creador del Instituto de Energía Solar de la UPM, e Ignacio Rosales, primer presidente de la Asociación de la Industria Fotovoltaica, ASIF. El escenario, La Moncloa, con la pérgola fotovoltaica instalada en el año 2000 en los jardines del complejo presidencial como gran protagonista. En el papel de "actriz invitada", Ana Botella, en aquel momento "presidenta consorte". Y el colofón, la aprobación del Real Decreto (RD 1663/2000) imprescindible para el despegue de la solar fotovoltaica en España.
¿Vosotros sois los que nos queréis poner esos cacharros en el jardín?
El expresidente Aznar, en la inauguración de la Pérgola Solar. (Foto: archivos Moncloa)

La narración es de Ignacio Rosales, y dice así:

Parte I
"Antes de finalizar el siglo XX tuve la suerte de constituir, por encargo de Isofotón, BP Solar y Atersa, la patronal fotovoltaica española que inscribimos con el acrónimo de ASIF (Asociación de la Industria Fotovoltaica). 

Antonio Luque, desde la Universidad, colaboraba entonces con Isofotón proponiendo y experimentando sistemas técnicamente eficientes para incrementar el rendimiento de las placas solares fotovoltaicas que generan energía eléctrica al recibir los fotones de la luz del sol.

Un buen día, Antonio me llamó y me dijo desolado:


– He conseguido de la Unión Europea la financiación, a fondo perdido, de más del 80 por ciento (creo recordar) para destinar a un proyecto fotovoltaico emblemático en Madrid que tenga gran repercusión mediática. Y con este motivo se me ha ocurrido ofrecérselo al presidente Aznar para los jardines de la Moncloa. 



Cuando fuimos a ver el mejor emplazamiento de la instalación se nos acercó la señora Ana Botella diciendo: ¿Vosotros sois los que nos queréis poner esos cacharros en el jardín? Me quedé paralizado  y no sé cómo continuar. Creo que sería un magnífico proyecto para dar a conocer la energía solar fotovoltaica conectada a red, y me disgusta perder esta oportunidad.



También te informo que Patrimonio Nacional nos discute mucho el lugar a elegir en los jardines para su emplazamiento.


Recientemente se había publicado en el BOE el RD 2818/98, que autorizaba la conexión a red y establecía la prima FV a los productores de energía solar, en el que ASIF había trabajado intensamente.

En aquellos años, cuando hablaba en público de esta nueva –y no tan nueva por cierto–  tecnología, muchos me preguntaban: ¿energía foto qué

Realmente era poco conocida en España pues únicamente se utilizaba en instalaciones aisladas sin posibilidad de conexión a la red eléctrica o en plantas experimentales instaladas dentro del terreno de las propias empresas eléctricas que no tenían ni tienen, intencionadamente, exposición pública alguna.  Sin embargo España ocupaba, en esos años, el tercer lugar en el ranking internacional de productores de placas fotovoltaicas, aunque casi todas las placas producidas en España se destinaban a la exportación. Cuando al señor Folgado del Ministerio de Industria, le informé de estos pormenores, en lugar de los cinco minutos prometidos en nuestra entrevista, me dedicó una hora.

Pero volvamos a la anécdota.

Ante tal comentario, le propuse:
Antonio, me parece una idea excelente y haré lo imposible, si te parece oportuno, por sacarla adelante. Cuenta con la asociación. Voy a por el SI pues el NO todavía no lo tenemos. Sólo escuchaste una boutade de la “presidenta consorte”.

Y ni corto ni perezoso redacté una carta dirigida al señor Aznar, de presidente a PRESIDENTE, y se la hice llegar en mano para que no hubiera duda alguna sobre su recepción.

Desgraciadamente, la respuesta no llegó en un mes por lo que cogí el teléfono y pregunté por la carta. 

– Si llegó, señor Rosales. Ya se contestará, me respondieron.

Pero la respuesta no llegaba. Esperé quince días más y volví a llamar y así cada lunes a primera hora de la mañana. Entonces conocí los horarios y pormenores de la Secretaría de Presidencia. Un día, mi contacto en la Secretaría no había llegado, otro día estaba enferma, otro tenía que llevar los niños al colegio pues había fallado el transporte  previsto…

Total, llegó un momento en el que las secretarias de Presidencia se aburrieron de tanta insistencia y, creo recordar, llamaron a Antonio Luque.



¿Y este pesado señor Rosales que nos llama cada lunes, quién es?

Cuando se enteraron de que era la Asociación Fotovoltaica y no llamaba ningún señor pesado, cambiaron de tono y decidieron ponerse a trabajar.

Volvíamos de Pamplona, después de haber sido invitados por Yolanda Barcina, gran persona interesada en conocer nuestras actividades y arbitrar los medios y autorizaciones necesarios para desarrollar esta energía limpia en Navarra, cuando recibí una llamada en el móvil:



– La Presidencia de Gobierno le invita a explicar su proyecto fotovoltaico esta misma tarde.

Yo contesté muy educadamente que era imposible acudir esa misma tarde, pero que estaría encantado de ir en cualquier momento.

Y así fue cómo una buena tarde de primavera a las cuatro pm, me presenté en el Palacio de la Moncloa para ser interrogado por dos amables ingenieros a quienes, durante cuatro exhaustivas horas, expliqué el proyecto propuesto por Antonio Luque y la buena salud de la industria fotovoltaica española.

Al llegar en taxi a la Moncloa el taxista me dejó fuera del recinto. Cuando le pregunté por qué no entraba me dijo que jamás se atrevería. Y sin pedir más detalles pagué y entré andando por primera vez en la sede del Gobierno de España, dispuesto a la aventura.

Al salir agotado del interrogatorio me vinieron a mi flaca memoria los exámenes orales sufridos en las vetustas aulas de la Universidad Complutense de la calle San Bernardo donde inicié la carrera de Económicas. Por cierto, conservo las papeletas y el título, por si alguien está interesado.  

Anduve levitando por el bosque que lo rodea, entretenido en llamar a mis socios fundadores informándoles de la aprobación del proyecto de la Pérgola Fotovoltaica de la Moncloa. Antonio se puso muy contento cuando se lo comuniqué.

Esta es una de tantas tribulaciones vividas en los primeros años de la conexión a red de las instalaciones fotovoltaicas en nuestra querida España.

Gaudeemus igitur"  

Parte II


"Y llegó el día de su inauguración.

La instalación de algo más de 44 kWp de la Pérgola de la Moncloa fue realizada por una UTE formada por los tres fabricantes españoles: BP Solar, Isofotón y Atersa. Los tres “mosqueteros” de la energía solar española de fin del milenio.

Después de ganar el concurso preceptivo, al estilo de la época, los fabricantes fundadores de ASIF se responsabilizaron de la instalación y puesta en marcha de la planta emblemática financiada por Europa en los jardines de la Moncloa.

La inauguración se hizo, muy inteligentemente, un viernes, a continuación del Consejo de ministros presidido por José María Aznar.

En aquellos días ya había entrado en vigor el RD que concedía una prima de 50 pesetas kilovatio hora a la energía producida por las plantas solares fotovoltaicas menores de 5 kWp conectadas a la red,  pero faltaba su desarrollo técnico.

Entre los periodistas e invitados  a la inauguración –pienso que no éramos más de quince personas–  asistía el representante de Greenpeace, experto conocedor de la letra pequeña y carencias de la legislación vigente, quien me comentó, antes de que el señor Aznar saliera a pulsar el botón de la puesta en marcha, que había redactado dos notas de prensa muy diferentes, una de las cuales entregaría a los periodistas presentes en función de los acontecimientos.

Una aplaudía con moderación y la otra criticaba con dureza la inauguración de la nueva planta FV. La carencia de regulación técnica del primer RD en vigor podría convertir el acto en una mera acción de propaganda institucional al inaugurar una planta que no cumplía los requisitos técnicos de una regulación incompleta todavía por desarrollar. Todo un titular. 

Pero el Presidente estaba bien informado por los asesores técnicos que me sometieron a feroz interrogatorio tiempo ha y al acercarse al micrófono colocado en los jardines, al pie de la escalera donde la prensa era recibida, anunció solemnemente:

El Consejo de Ministros que acabamos de celebrar ha aprobado el Real Decreto que regula las condiciones técnicas que deben regir en las instalaciones fotovoltaicas conectadas a la red eléctrica de distribución.

Menudo alivio: no sólo se evitaba una crítica directa a la competencia del Ejecutivo sino que, lo mejor de todo, se completaba la legislación para hacer posible que las compañías eléctricas, reacias a la  expansión de esta tecnología, no tuvieran excusa fundamentada que evitara la conexión de las nuevas instalaciones fotovoltaicas promovidas por instituciones, organismos públicos, empresas y particulares.

Después habló la Ministra de Industria, no tan bien informada como su Presidente, quien cometió un error tremendo que la prensa, con ligereza y desconocimiento flagrantes, reflejó en su nota informativa.

Afirmó, ni más ni menos, que esta nueva planta FV vertería a la red el exceso de energía producida y no consumida en el complejo de la Moncloa. 

Este error garrafal era muy corriente en esos momentos debido al funcionamiento de las instalaciones eólicas, en las cuales toda la producción energética producida y no consumida internamente por su propietario era vertida a la red, obteniendo por esos kilovatios excedentarios un precio en todo caso muy inferior al conseguido por la  energía fotovoltaica.

Los kilovatios generados por esta pérgola de escasa potencia pico se consumen en su totalidad dentro del complejo de la Moncloa, por lo que difícilmente puede verter a la red ningún excedente inexistente. Sin embargo, la prima obtenida por la venta de todos los kilovatios generados, al conseguir un precio superior al de la energía eólica,  si reducía el coste final de la energía consumida por el complejo “moncloita”.  Esta era la verdadera ventaja desconocida en ese momento por la ministra y los medios de comunicación.

“Una mediana inteligencia yo posea, con sentido común y moderado y que no lo note nadie que lo vea”, echaba de menos el poeta.

La Asociación, días antes, en agradecimiento a la sensibilidad del señor Aznar ante las nuevas tecnologías, le había regalado un reloj de pulsera que marcaba las horas gracias a los fotones de los rayos solares. Cuando amablemente pasó a saludarnos, se me ocurrió preguntarle ingenuamente si le había gustado el regalo que la Asociación le había hecho.

Como era de esperar, el señor Presidente no estaba pendiente de los regalos que llegaban a la Moncloa, especialmente si no se lo anunciaban o entregaban en mano, por lo que mi pregunta  le descolocó y sonriendo muy amablemente se dio media vuelta dejando los saludos pendientes para otro momento.

Cosas que pasan.

Días después, coincidí en una boda con una de las secretarias del Presidente. Le pregunté con gran curiosidad malsana por el destino del reloj solar regalado. Prometió contestarme.

A los pocos días recibí su llamada: en la Moncloa hay una sala donde se guardan todos los regalos recibidos hasta que el Presidente les da el destino que considera más adecuado: al Patrimonio Nacional, a los despachos de la Moncloa, de los Ministerios o a su casa. Nuestro reloj solar fue a parar a la muñeca del hijo mayor del Presidente, quien le acompañó aquel día en el “paseíllo de adjudicación”. Mejor destino imposible.

Y así fue cómo la buena idea y brillante gestión con la Unión Europea de Antonio Luque vio la luz, nunca mejor dicho,  en una instalación emblemática consiguiendo no sólo ser aceptada por el Ejecutivo sino también y, principalmente, propiciando la aprobación del Real Decreto imprescindible para el despegue de la nueva tecnología del sector eléctrico español.     

Las primeras placas fotovoltaicas que se crearon para mover los mecanismos de los satélites lanzados al espacio, al fin, habían aterrizado en España".    

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Pablo Ruiz
¡Qué bueno! ¡¡Menuda estrategia para poder tener el reglamento de conexión!! ¡¡Muchas gracias!! Un saludo.