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Año 2020, año récord: la eólica dinamita su máximo histórico de potencia instalada

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La industria eólica global ha instalado en los doce meses de 2020 más potencia que nunca antes en un año: 93.000 megavatios (MW). La nueva potencia instalada es un 53% más que la puesta en marcha en 2019. El crecimiento es pues brutal. El Covid, ese fantasma que rompería con sus confinamientos las cadenas de suministro, no ha sido obstáculo para el crecimiento; y el sector ha seguido operando, al ralentí durante algunas semanas en algunas regiones, pero sin parar. ¿Resultado? Esos 93 gigavatios de nueva potencia instalada, que quedan muy-muy por delante del segundo mejor año de toda la historia (2015: 63,8) y muy por delante también del tercero: 2019: 60,4. Sí, la eólica está... disparada.
Año 2020, año récord: la eólica dinamita su máximo histórico de potencia instalada

El Consejo Global de la Energía Eólica (Global Wind Energy Council, GWEC) acaba de publicar su Balance 2020, un año que eleva el techo de la potencia instalada un 45% por encima del top histórico, registrado en el año 2015, cuando fueron puestos en marcha 63.800 megavatios (MW). Probablemente muy pocos vaticinaban hace unos meses un guarismo como el que ha resultado en el año más difícil, el de la más dura pandemia: 93.000 MW de nueva potencia eólica han crecido en el mundo en los doce meses del Covid. Nunca antes fue instalada tanta potencia eólica en un año. Ni remotamente. El parque eólico global queda así, a 31 de diciembre de 2020, en los 743 GW de capacidad de generación. Según GWEC, la electricidad limpia que esa enorme máquina es capaz de generar evitará la emisión de 1.100 millones de toneladas de CO2 cada año.

La asociación eólica alerta no obstante: si queremos alcanzar el cero neto en 2050 y evitar los peores impactos del cambio climático, hay que elevar el ritmo anual de instalación a un mínimo de 180 GW año, "lo que significa que la industria y los decisores políticos deben actuar rápido para acelerar ese desarrollo". El mensaje de GWEC al respecto es inequívoco: "los gobiernos de todo el mundo deben asumir la emergencia climática, eliminar las trabas burocráticas y los retrasos en la planificación y expandir las redes para situar a la energía eólica en la ruta y en la velocidad de crucero requeridas". Según el Global Wind Energy Council, la eólica es la piedra angular del cero neto en emisiones y la energía que va a impulsar la recuperación verde a un coste competitivo, "una fuente de energía resiliente que ofrece el mayor potencial de descarbonización por megavatio".

El décimo sexto balance anual GWEC plasma pues el gran momento que vive el sector, que acaba de cerrar el mejor año de toda la historia de esta tecnología, pero no deja de insistir en la necesidad de acelerar ese crecimiento. Las innovaciones tecnológicas habidas a lo largo de los diez últimos años y las economías de escala surgidas a su rebufo -señala el Balance- han hecho posible los números hoy publicados y han convertido esta solución de generación de electricidad en una de las más competitivas y resilientes en todo el mundo. El Top de instalación registrado en 2020 ha sido posible gracias al formidable dinamismo que han vivido durante los doce últimos meses los mercados chino y estadounidense, que, entre ambos, han firmado el 75% de toda la nueva potencia erigida en todo el mundo en ese lapso y acumulan a día de hoy más de la mitad de la potencia eólica global (743 GW).

Los números, extraordinarios, no son suficientes sin embargo (ni mucho menos) para mantener a raya el cambio climático, según GWEC. En ese sentido, el Consejo Global de la Energía Eólica plantea la necesidad de instalar al menos 180 GW de potencia eólica cada año si queremos alcanzar el cero neto en emisiones de gases de efecto invernadero a mediados de centuria (2050) y evitar los peores impactos del cambio climático, que vendrían asociados a un incremento de la temperatura de más de 2ºC. Así, GWEC plantea las siguientes demandas a las autoridades competentes:
• eliminación de trabas burocráticas y reforma de las estructuras administrativas en aras de acelerar la tramitación de las autorizaciones para los proyectos;

• impulso al incremento de la inversión en redes, puertos y otras infraestructuras necesarias para permitir el despliegue de nuevas instalaciones;

• renovación de los mercados energéticos de modo tal que aseguren que tienen en cuenta los verdaderos costes sociales de la contaminación producida por los combustibles fósiles y facilitar una rápida transición a un sistema basado en energías renovables.

Ben Backwell, jefe ejecutivo de GWEC: “la ciudadanía y los gobiernos de todo el mundo se están dando cuenta de que tenemos una ventana de oportunidad muy estrecha para abordar el peligroso cambio climático. Aunque muchas grandes economías ya han anunciado sus objetivos cero neto de largo plazo, necesitamos estar seguros de que se ponen en marcha acciones urgentes y significativas para asegurarnos de que esta ambición se materializa en rápidas y crecientes inversiones e instalaciones de potencia renovable tanto en tierra firme como mar adentro. Es realmente alentador ver los crecimientos récord de China y los Estados Unidos en este último año, 2020, pero ahora necesitamos que el resto del mundo dé un paso adelante para colocarnos todos donde debemos estar"

GWEC prevé la instalación de 469 gigavatios de nueva potencia eólica durante los próximos cinco años, pero estima que el sector debería poner en marcha al menos 180 gigas año de aquí a 2025 para asegurar que el mundo se mantiene en ruta hacia evitar una elevación de las temperaturas de más de dos grados centígrados. Además, según las previsiones y escenarios que manera el Consejo Global de la Energía Eólica, a partir de 2025 y hasta 2030 la velocidad de instalación de potencia eólica debería elevarse hasta los 280 gigas año si el objetivo es alcanzar la neutralidad climática en 2050. "Cada año que no logramos el objetivo, más crece la montaña que habremos de escalar".

Feng Zhao, jefe del departamento de Inteligencia para los Mercados y Estrategia de GWEC: “la industria eólica debe trabajar codo con codo con gobiernos, comunidades y otros sectores, como el solar, el del almacenamiento, el del petróleo y el gas, para encontrar soluciones para acelerar la transición energética de la manera más eficiente posible"

Según Zhao, la energía eólica, tanto la terrestre como la marina, está llamada a desempeñar un rol crucial en la descarbonización no solo a escala electrón (descarbonización de los sistemas eléctricos), sino también a escala molecular, mediante soluciones Power-to-X (por ejemplo, electricidad eólica empleada en la fabricación de hidrógeno, combustible que luego podrá ser empleado en el transporte o la producción de calor). "Este será un elemento clave -sostiene Zhao- para conseguir cero neto en los sectores más difícilmente descarbonizables, como la industria pesada o el transporte a larga distancia, y permitirá la completa decarbonización de nuestra sociedad".

Feng Zhao, GWEC: "la industria eólica debe tener claro que este crecimiento que planteamos no sucederá espontáneamente, y debe tener claro que es absolutamente imprescindible una intervención política urgente. Con el Covid, hemos comprobado cómo los gobiernos reaccionaban rápidamente para atajar la crisis global; pues bien, la misma urgencia debe ser ahora aplicada para enfrentar la crisis climática"

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