entrevistas

Wilhelm Hammer
Presidente ejecutivo de BDI-BioDiesel International
“Abogamos por controles sorpresa en las plantas de producción de biodiésel”

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Entrevista publicada en el número 67 de Energías Renovables en papel, de mayo de 2008. Autora: Hannah Zsolosz.

Habla claro. Sonríe. Se sabe protagonista. Posa con una manguera de biodiésel en las manos, con un tubo de ensayo con algas en el laboratorio. Bromea. Pasea con el periodista. Muestra las instalaciones –él, que es el “chief executive officer”– como solo las puede enseñar alguien que se patea cada pasillo, cada nave, cada despacho, cada día. Lleva mucho tiempo en el negocio. Sabe mucho. Y opina. Contundente. Se llama Wilhelm Hammer, es el presidente ejecutivo de BDI, una empresa que construye fábricas de biodiésel en Kentucky, Lituania y Barnawartha, que es un lugar en Australia.

Fueron ustedes pioneros en el mundo en el negocio de la fabricación de biodiésel. Sin embargo, en su propio país, este se vende mucho más caro que el diésel en las gasolineras. ¿Por qué?
No es cierto: el biodiésel puro (B100) es más barato que el diésel mineral. Lo que ocurre es que la mezcla B5 (diésel mineral más un 5% de bio) sí es más cara: un 5% aproximadamente. Los consorcios del petróleo suelen justificar dicho aumento de precio esgrimiendo los gastos de transporte del biodiésel de la planta a la refinería, los gastos derivados del proceso de mezcla en la refinería y los del transporte de la mezcla de B5 hacia las gasolineras.

En 2020, la Unión Europea quiere (al menos de momento) que el 10% de los combustibles sean bio. ¿Es eso posible?
Es realista. Pero para lograrlo hay que mejorar el abastecimiento de materia prima a las plantas de producción. Mucho potencial agrícola sigue sin ser aprovechado y ha de movilizarse. El potencial del aceite de mesa usado de los restaurantes y la grasa animal de los mataderos tampoco se aprovecha de manera óptima.

Es realista, dice usted. ¿Acaso sería posible incrementar ese porcentaje?
Para ello sería necesario considerar la importación de materia prima de países agrícolas de otros continentes, importación respetuosa con el medio ambiente, o sea, en barco. Los gobiernos de los países en cuestión deben procurar que el cultivo se realice de modo sostenible y deben evitar los monocultivos y el desmonte de las selvas. Consideramos que no es el comprador sino el vendedor el que debe ser responsable del cumplimiento de las leyes. El gobierno del país donde se produce la materia prima es quien debe velar sobre el cumplimiento de dichas directrices. Respecto a su pregunta, le diré que el desarrollo de una industria de biodiésel no se realiza de la noche a la mañana. Hay que tener claro que, sin el suministro asegurado de materia prima, no puede haber producción de biodiésel.

¿Cuánta superficie europea debe ser cultivada para fabricar el biocombustible que la UE quiere en 2010? ¿Cuánto biodiésel puede producir Europa sin que ello suponga atentar contra el medio ambiente?
Para un porcentaje del 5,75%, que ha de alcanzarse en 2010, se necesitan unos once millones de toneladas de biodiésel. Teniendo en cuenta sólo la colza como materia prima clásica, resulta una necesidad de entre siete y ocho millones de hectáreas de superficie de cultivo de los aproximadamente 190 millones de hectáreas de superficie agrícola útil de la UE 27. Visto desde hoy, con ello se cubrirá el 75% de la demanda. Dicho porcentaje no incluye otras materias primas como, por ejemplo, el aceite de mesa usado, las grasas animales, las nuevas plantas aprovechables... o las nuevas tecnologías aplicables. La Comisión Europea publicó en julio de 2007 una estimación sobre la demanda de superficies agrícolas. Para el 10% de biocombustibles del año 2020, calcula una demanda del 15% de la superficie agrícola útil.

Tengo entendido que es usted partidario de la descentralización. ¿Por qué?
Es cierto, lo ideal es que el biodiésel se produzca allí donde haya materia prima disponible. Existe, sin embargo, una discrepancia lógica entre las cantidades de biocombustibles determinadas por la UE y la posibilidad de facilitar la materia prima con rapidez. El potencial de materia prima de un país a menudo no corresponde con el potencial de venta de biodiésel. En este caso, no se debería rechazar la importación de materia prima, siempre y cuando el transporte se realice de modo respetuoso con el medio ambiente, o sea, en barco. Por eso, algunas plantas de biodiésel han sido construidas en puertos (por ejemplo, Sevilla o Ferrol), porque se hallan cerca del comprador, o sea, las refinerías, que son las que llevan a cabo la mezcla del biodiésel con el diésel. Pero aquí también existe un límite ecológico en cuanto a la capacidad de producción de una planta, un límite que, en nuestra opinión, se encuentra en unas 200.000 toneladas año.

¿Qué especies deben cultivar los europeos para producir biodiésel?
Exclusivamente especies adaptadas a las condiciones climáticas de la región correspondiente. Además, se debe, siempre y cuando sea posible, respetar la sucesión de los cultivos y evitar el monocultivo. Por otra parte, hay que evitar el agotamiento de las tierras y la sobre-fertilización de las mismas.

¿Qué plantas deben construir los europeos para producir biodiesel?
Producir biodiésel con una calidad que corresponda a la exigida por la norma europea EN14214 exige inversiones técnicas poco rentables para instalaciones pequeñas. Lo ideal es que las plantas procesen materias primas muy diversas, para aprovechar óptimamente el potencial de materia prima de una región. Las aguas residuales, por ejemplo, representan un problema cada vez mayor para las comunidades y pueden ser fuente de materia prima para las plantas de biodiésel.

Bien, ¿de qué tamaño deben ser las fábricas? ¿Cuánto deben producir?
Dependiendo del emplazamiento y las capacidades logísticas, la cantidad sensata y necesaria de biodiésel para Europa se encuentra entre 100.000 y 200.000 toneladas al año, ello, si empleamos aceites vírgenes y costosos como materia prima añadida. Si utilizamos grasas animales y/o aceites de mesa usados como materia prima, son también aptas plantas más pequeñas, a partir de aproximadamente 25.000 toneladas, ya que son económicas, debido a que se reducen los gastos en materia prima.

Todo el mundo habla mucho de la jatropha. ¿Es la jatropha el futuro del biodiésel?
Es una parte del futuro del biodiésel. El problema es que la Jatropha necesita entre cuatro y cinco años hasta que es aprovechable para la producción. Y ahora mismo no hay Jatropha suficiente. Es más, suponemos que la situación no cambiará en los próximos tres o cuatro años. Además, hay que tener en cuenta que su fruto madura durante toda la temporada. Esto significa que cada día es tiempo de cosecha, motivo por el cual ésta no se puede mecanizar, ha de realizarse manualmente.

La UE propone el desarrollo de los biocombustibles de segunda generación. ¿Qué opina usted sobre el particular?
Es un empeño sensato. Y BDI está trabajando también en esa dirección. En todo caso, conocerá usted el dicho “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Bien, pues BDI se concentra en la producción económica de biocombustibles de primera generación, aunque trabajemos a la vez en los de segunda. De cualquier modo, quiero aclarar, con vehemencia lo digo, una equivocación obvia: los biocombustibles de segunda generación sólo complementarán las cantidades de los de la primera, no las sustituirán.

Últimamente, los biocombustibles están recibiendo muchas críticas. Les acusan de ser responsables de la destrucción de los bosques tropicales y del incremento del precio de algunos alimentos, entre otras cosas. ¿Qué opina sobre esto?
Los biocombustibles no son responsables de la deforestación de la selva y tampoco del incremento de los precios de los alimentos. El porcentaje de la producción agrícola utilizada para fabricar biocombustibles es demasiado pequeño. Las cifras indicadas por el International Grains Council, la OCDE y la FAO para 2007 revelan porcentajes muy insignificantes. El aumento de la demanda de productos agrícolas en la India y China y las pérdidas de cosechas en 2007 son los motivos del aumento de precios, según los expertos. El certificado para materias primas representa una oportunidad para disipar las dudas al respecto. La responsabilidad no debe recaer sobre los productores pequeños y medianos de biodiésel, dichos certificados deben elaborarse en los países de origen.

¿Qué debe hacer la Administración europea para fomentar los biocombustibles?
Es preciso un mayor control sobre el biodiésel. Abogamos por controles sorpresa en las plantas de producción de biodiésel, ya que una vez que el biodiésel está en el mercado y se mezcla con biodiésel de otras fuentes, o con diésel mineral, es difícil detectar la oveja negra que vende un biodiésel que no cumple con la norma EN14214.

Más información:
www.bdi-biodiesel.com

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